Entrevista al artista Yann Leto

Un año más, CC/magazine es Media Partner de UVNT Art Fair, la feria de Nuevo Arte Contemporáneo, que tendrá lugar del 7 al 10 de marzo en su nueva sede de Matadero Madrid. Un espacio para explorar los lenguajes más frescos, integrar diferentes códigos estéticos y encontrar nuevas tendencias en el mundo del arte, así como una feria donde encontrar artistas emergentes, de media carrera y algunos grandes nombres de la escena contemporánea internacional.

Entre los diferentes artistas que mostrarán sus obras está el artista multidisciplinar Yann Leto (Francia, 1979), que estará presente a través de la galería Yusto/Giner. Sus pinturas se conciben como collages en los que los elementos tipográficos conviven con una intensa revisión de las grandes pinturas clásicas, donde el vacío de los planos sin pintura se disipa de la imagen.

Hace apenas unos días charlamos con él sobre su arte, sus proyectos y lo que está por venir. Pasen y lean.

¿Qué querías ser de mayor cuando eras pequeño?

Cuando era joven siempre me gustó dibujar, aunque sinceramente no se me daba muy bien. Lo cierto es que en mi caso, la perseverancia ha tenido más peso que mi talento.

Desde muy joven entendí que encontraría mi fuerza en la ironía y el humor. De hecho, por aquel entonces leía muchos cómics y me encantaban los viejos cartoons. ¡Droopy era mi favorito! Así que siempre he tenido claro que quería dedicarme a eso.

Pensándolo bien, también quería ser bombero o Papá Noel. Lo del Papá Noel no te lo puedo explicar, pero lo único que sí te puedo decir es que cuando me enteré de que solo había uno me lleve un buen chasco…

Desde tus inicios te has centrado en la pintura. ¿Qué recuerdas de esos primeros compases?

Cuando era pequeño no sabía mucho de pintura. Más bien me interesaba el cómic underground. Crumb, Shelton, Burns me apasionaban. Hasta que en Francia descubrí a los hermanos Di Rosa y Combas que me hicieron entender que esta práctica se podía adaptar a la pintura.

A partir de ahí empecé a producir cómics y fanzines con amigos en Burdeos. Y a principios de los años 2000 empecé a pintar personajes de comics en lienzos. Y así empezó todo.

Tengo que reconocer que no tenía mucha práctica técnica, pero realmente eso fue algo que nunca me importó. Me interesaba el acto de pintar como un mensaje personal. Algo que tenía que salir de mí sin importar hacia donde ni cómo.

Aunque empecé a estudiar Bellas Artes en Burdeos, al año me di cuenta que no encajaba. Hasta tuve un enfrentamiento físico con uno de los profesores y decidí marcharme… Al menos lo recuerdo así. Es algo que está un poco borroso en mi mente. No me gustaba que en la Universidad te tratasen como si fueras muy malo… Es decir, quizás tenían razón, pero lo que no me gusta es que un artista fracasado juegue con los sentimientos y sueños de un chaval de 18 años…

Tu trabajo está lleno de imágenes a través de las cuales ofreces una crítica aguda de las estructuras económicas, políticas y sociales. De hecho, tu trabajo tiene claras referencias a la contracultura, los movimientos underground, el punk, el rock and roll, el cómic y la televisión. ¿Cuáles son tus principales motivaciones a la hora de crear?

Descubrí pintores como Manuel Ocampo, Andreas Hoffer o Albert Oehlen y empecé a producir pintura trash, punk y política. También me fascinaba Cheri Samba y Diego Rivera, la pintura colonial o cómo reinvidicar las injusticias de una forma estéticamente bella e inspirada en las propias raíces. Así es como yo imagino la producción de un artista.

A raíz de esto, descubrí la pintura social de los expresionistas alemanes como Dix, Grosz o Kirchner. Pintaban la guerra, la miseria y la abundancia en un solo cuadro. Son maravillosos…

Para mí, pintar nunca ha sido una motivación sino una obligación. No acepto otro tipo de disciplina. Solo la de levantarme para mancharme las manos.

En cuanto a mis motivaciones, siempre me han interesado todos los aspectos relacionados con el punk y el hardcore.  Solía tocar en grupos y sacábamos discos financiados por 5 sellos diferentes porque no había dinero. Hacíamos camisetas, fanzines, y había gente que entendía lo que hacía. Además, luchábamos más porque ¡no existía ni el myspace!

“La pintura era y sigue siendo mi terapia.”

Toda mi producción empezó a raiz de esto. La pintura siempre fue algo que me permitió filtrar mis tensiones, mis tics y mi pasado revoltoso. Era y sigue siendo mi terapia. Aunque últimamente pinto de una forma más introvertida, tanto experiencias conmigo mismo como momentos más íntimos, siempre existe una relación entre los medios y la condición humana.

Has dicho que la creación artística, que ni siquiera pretende ser arte y es vehículo y conducto de las emociones más profundas y a menudo tumultuosas, es lo que más le interesa. ¿Qué significa para ti y qué implica el acto de pintar?

Efectivamente, no pinto para gustar, ni siquiera pretendo tener técnica. Soy autodidacta.

Como te comentaba, abandoné la carrera de Bellas Artes porque no encajaba. Y de alguna forma, sigo sin encajar en el mercado. La única diferencia es que ahora me lo tomo con mucha calma.

Siempre he sabido que mi carrera iba a ser de fondo. Quiero estar aquí en 20 años. Una carrera se puede quebrar fácilmente, pero eso lo aprendes viviéndolo. Es como el deporte. Muy pocos son buenos a los 17 años. Por ello, necesitas madurar, aprender y adquirir técnica. Por eso me gusta tanto pintar el deporte, porque es la vida misma.

“No pinto para gustar, ni siquiera pretendo tener técnica. Soy autodidacta.”

Podríamos clasificar tu trabajo como «un collage pintado», ya que realizas tus pinturas a partir de cientos de archivos digitales, imágenes de Google, recortes de prensa y artículos. ¿Qué puedes contarnos sobre tu proceso creativo?

Manuel Ocampo dijo que lo que más le gustaba de mi pintura era que los personajes vuelan, no parecen estar posicionados en un terreno sólido, y que las figuras se entremezclan y a veces dejan paso a vacíos. Esto surge de mi voluntad de no tener nunca nada preestablecido. Mi pintura se basa en vivir la pintura mientras se crea. Que ella me dirija. No soy muy amante del aspecto del boceto y de los dibujos preparativos. Todo lo pinto sin saber como acabará.

Mi forma de pintar no es muy académica. No pienso nunca en el fondo, no es mi prioridad, y obviamente tampoco en la paleta de colores. Por eso, puede a veces parecer agresivo y desestructurado. Pero es auténtico. Lo que pinto soy yo. Lo que siento y lo que vivo. Mi pintura es una narración sin guión, y está basada en la improvisación y la inmediatez de la información. Mucha radio, muchas redes y las noticias nutren este diálogo, entre yo mismo, el lienzo y el resto del mundo.

“Mi pintura se basa en vivir la pintura mientras se crea. Es una narración sin guión.”

Por otro lado, el estado psicológico de mis personaje recuerdan siempre al carnaval. Al estilo de James Ensor, empatizo con la fragilidad del ser humano. Es cierto que a veces salen feos, pero esa es mi forma de entender el mundo.

Has expuesto en varias ocasiones en ARCO, pero en una de ellas tú y la galería que te representaba fuisteis vetados. ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, he estado presente en ARCO desde hace más de 15 años. Algunos años no he ido y no ha pasado nada. Es como ver un capítulo de Friends.

Cuando ocurrió aquello fue en una época en la que los que dirigían la feria no aceptaron cierto aspecto de mi propuesta. Dijeron que no encajaba con su programa. La verdad es que agradezco mucho a la galería con la que trabajaba en este momento por todo el apoyo que me brindaron. Fue una experiencia fantástica, y lo volvería hacer.

Este año después del cápitulo Covid, censura, etc, por fin volveré a la feria con la galería mexicana Karen huber. Y esto es algo que me hace feliz porque la propuesta es excelente y vengo con piel nueva. Mi obra ha tomado otro camino.

Has vivido en España. ¿Qué nos puedes contar sobre esta experiencia? ¿Qué echas de menos?

España siempre me ha tratado bien. Aquí conocí a mi actual pareja y mis dos hijos han nacido en España.

Durante esa etapa vivía entre Zaragoza y Madrid, pero la verdad es que me recorrí el país entero, debido a los bolos con grupos y a que además trabajé de roadie. Me conozco muy bien toda la península.

Ahora vivo en Roma pero España está siempre presente. Y mi trabajo con la galeria Yusto Giner me permite tener esta cercanía.

Hay cosas que echo de menos, y quizás lo que menos es el cambio hacia una vida mucho más austera y autoritaria. Me recuerda lo que viví en Francia con el Front National. La gente lo pasaba mal y lo achacaba a la inmigración. Esto es un peligro y está pasando en España ahora.

¿Cuál es tu relación con la galería Yusto/Giner?

Llevamos poco más de dos años trabajando juntos. Ha sido un paso increíble empezar a trabajar con ellos. Es una galería muy seria con un equipo de personas maravilloso.

Gracias a ellos he conocido el mercado asiático y he podido participar en ferias y exposiciones preciosas a nivel internacional en países que ya me apasionaban e intrigaban como Líbano, México o Corea.

Cada viaje se acaba convirtiendo en una experiencia pictórica para mí. Los viajes son esenciales en la evolución de mi pintura.

“Cada viaje se acaba convirtiendo en una experiencia pictórica para mí.”

¿Qué nos puedes adelantar sobre tu participación en UVNT 2024?

En primer lugar, tengo que agradecer a esta feria la posibilidad de haber podido exponer una escultura gigante en la Gran Vía. Esto puede que haya sido de las cosas más importantes en mi carrera.

Producir una escultura de gran tamaño y exhibirla durante más de un mes en la avenida más espléndida de España ha sido un sueño. ¡No tengo nada más que añadir, Señoría!

Actualmente resides en Roma. ¿Qué nos puedes contar sobre tu vida en esta fascinante ciudad? ¿Qué opinas de su panorama artístico?

Roma es una ciudad muy interesante en un nivel estético e histórico, pero también lo es a nivel social. Roma marca la frontera entre el sur y el norte de Italia. Viajar ahí como turista es muy diferente a vivir en esta ciudad. Yo vivo en Monteverde, un barrio precioso en las alturas de Guanicolo. Me cruzo mucho con Nanni Moretti, Roberto Benigni y voy mucho a la Villa Sciarra con mi hijo, que es el parque más precioso de Roma, y de donde obtengo mucha inspiración para mis obras.

Estuve trabajando durante un año en Via delle mura aurelia delante del Vaticano. Pero ahora ya me instalé en Centocelle, que es un barrio mucho más reivindicativo, con acciones sociales, bares asociativos y está muy cerca de pigneto. He cambiado completamente de ambiente. Allí no hay turismo, es la vida real y me hace sentir muy bien.

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

Estos dos últimos años han sido muy intensos. Muchas ferias por todo el mundo y muchas exposiciones colectivas e individuales. A eso hay que sumarle que estaré en ARCO y UVNT, que estoy preparando la feria de Busan en Corea, mi primera expo individual con Festa en Roma y después vendrán dos exposiciones individuales en Marbella y CDMX.

“Me gustaría editar mi primer catálogo.”

Por otro lado, me gustaría editar mi primer catálogo. Aprovecho para lanzar este mensaje ¡esperando que mi galería madrileña lea la entrevista! (risas)

¿Cuál es tu relación con las redes sociales?

Todo iba bien hasta que me hackearon la cuenta de instagram el año pasado. Ahora me tomo la redes sociales de otra forma. Mucho más relajado.

“Muchas veces pienso en la experiencia de abandonar todo tipo de plataformas sociales. Lo veo sexy y romántico.”

Aunque la mantengo un poco para el seguimiento y el trabajo, muchas veces pienso en la experiencia de abandonar todo tipo de plataformas sociales. Lo veo sexy y romántico. Me gusta la idea de poder escapar de la obligación de tener un perfil en las redes. Es cierto que es una fuente de inspiración para mi trabajo, pero quizás escapar de esto me permitirá darle otra vuelta. Estoy en el proceso de abandonarlas. Algo así como cuando piensas en dejar un trabajo. ¡Es liberador!

¿Qué piensas sobre el impacto de la IA?

La verdad es que no me interesa mucho.

El artista Jon Rafman tiene una propuesta muy interesante. De hecho expondrá en Roma la semana que viene. Por lo demás, la IA es un medio con el que no trabajo.

Un sueño

Aprender a hablar italiano por fin y dejar de tener tics.

Los sueños son cosas inalcanzables. Lo demás lo cumpliré.

(*) Imágenes proporcionadas por Yann Leto.

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