La Parra by Pilar Oltra: cuando el vino se convierte en experiencia

Ser auténtico es algo que no debes proponerte, sino que se tiene o no se tiene. Y este es el caso de Pilar Oltra y de su proyecto La Parra. Un lugar bucólico, a 15 minutos de Madrid, donde evadirte, conectar contigo mismo y dejarte llevar gracias a esta gran maestra de ceremonias, que usa el vino como conductor de historias, de emociones y de sensaciones.

Una parra centenaria como hilo conductor de un viaje sensorial con el vino como protagonista

Nada más entrar a La parra, y tras haber visto probablemente algunas fotos del lugar, os daréis cuenta que superará vuestras expectativas. Y no por ser más o menos grande, sino por lo que sentiréis al cruzar su umbral. De repente, es como si estuvieses en otra ciudad: dependiendo del rincón en el que estés podría ser una localidad de Baleares, como Formentera o de Andalucía. Además, huele fenomenal, gracias a los rosales centenarios, que pululan por todo su jardín, donde la higuera de 80 años de antigüedad, el membrillo, el almendro y otros árboles frutales tratan de eclipsar a la famosa parra de 105 años, que como os podéis imaginar no tiene parangón.

Bajo la misma tienen lugar encuentros alrededor del vino: catas, comidas, charlas… En definitiva, experiencias. Sí, esta es la palabra que mejor define lo que sucede en este lugar de ensueño, donde Pilar actúa como curadora de vinos y nos cuenta y nos da a degustar, dependiendo del evento y de la ocasión, aquellos caldos que a ella más le gustan.

Una pasión familiar

Pilar Oltra es argentina y procede de una familia vinícola, ella es la tercera generación. Según nos cuenta aprendió a caminar entre viñedos en Mendoza y hasta los 20 años ese fue siempre su habitat. La naturaleza forjó quien es y el vino siempre fue algo que le apasionó. Sin embargo, no fue hasta que finalizó la carrera en París, donde estudió Empresariales y Marketing, cuando se dio cuenta, tras un vendimia y un año trabajando en la Borgoña motivada por su padre, que tenía que dedicarse al mundo del vino de alguna manera. Se estuvo formando – es sommelier y tiene estudios en el mundo del vino (2 años de Master of Wine y Nivel 3 de WSET) -, y después de un período trabajando en México en una importadora de vinos, decidió venir a Madrid, donde está parte de su familia, y donde es feliz.

La Parra: su proyecto más personal

La Parra nació en septiembre del año pasado, en Pozuelo de Alarcón, como respuesta al desgaste que supuso el confinamiento, así como para volver a conectar con la naturaleza y para hacer algo que le representase. Dicho y hecho. La casa le enamoró y a partir de ahí no ha dejado de cosechar éxitos y de enamorar a todo aquel que tiene la fortuna de poder vivir la experiencia.

“No tenía un plan, y el proyecto ha ido creciendo sobre la marcha, y estoy feliz.”

Actualmente, además de llevar a cabo catas temáticas y personalizadas, va más allá de las mismas maridándolas con excelente gastronomía como quesos artesanos, conservas o incluso su propias mermeladas caseras, y ricos platos, algunas veces elaborados por chefs, a los que invita, para que cada experiencia sea redonda. Pilar está llena de ideas y ahora que parece que ya estamos viendo luz tras este duro año y medio, tiene en mente amplificar y elevar cada evento que tiene lugar en La parra, aportando nuevos detalles, entre otras cosas.

“No somos un restaurante, pero siempre acompañamos los vinos con productos de calidad.”

Una experiencia memorable

En estos momentos, las catas las imparte al mediodía o por la noche para grupos cerrados de 8 personas – teniendo en cuentas las restricciones actuales – y se pueden reservar contactando con ella a través de su Instagram @laparrabypilaroltra.

No os contamos nada más, porque lo mejor es que lo viváis. Os prometemos que no os va a defraudar.


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