FLIP-N-FRY: Un restaurante en Berlín donde el color es sabor, y el diseño, experiencia
En el corazón de Schöneberg, Berlín, se encuentra un restaurante que no se limita a servir hamburguesas: las envuelve en arquitectura, color y textura. Se trata de FLIP-N-FRY, el primer local insignia de esta cadena gastronómica, proyectado por el reconocido estudio Bruzkus Greenberg, un referente del diseño de interiores contemporáneo. Aquí, cada detalle ha sido pensado para crear una identidad espacial de marca que sea tan memorable como el sabor del menú.


Una atmósfera para quedarse (y repetir)
El encargo fue claro desde el inicio: un lugar colorido, familiar, divertido, replicable y, sobre todo, inolvidable. El resultado es un espacio que se aleja de las típicas cadenas de fast food y apuesta por una estética coherente, lúdica y altamente sensorial. «El restaurante debe ser colorido y divertido, pero también merecer una mirada más profunda», afirma Peter Greenberg, socio del estudio.

Color, zonificación y arquitectura emocional
Lo primero que se percibe al acercarse al local son sus ventanales ampliados, que permiten vislumbrar un interior bañado en color y luz. Ya dentro, la experiencia se estructura a través del color blocking, una estrategia visual que marca zonas funcionales y secuencias de uso.
El amarillo domina el área de pedidos y el comedor principal; el terracota define la cocina y la zona de recogida de pedidos. Un techo terracota une visualmente estas secciones, creando una continuidad que suaviza la transición entre usos.

Un azul contrastante indica el umbral entre interior y exterior, al tiempo que destaca una mesa especial situada en la ventana mirador, destinada a grupos o familias. Al fondo, la zona de aseos utiliza una paleta de azul y blanco que genera una experiencia cromática diferente, casi escénica.
Un recorrido visual desde la calle
La lectura del espacio comienza incluso antes de entrar. La geometría de la iluminación cenital, visible desde el exterior, se convierte en un guión visual que introduce al comensal en el universo FLIP-N-FRY. Esta iluminación no solo unifica los distintos ambientes del restaurante, sino que define su carácter de marca. «La iluminación forma un patrón gráfico que debe ser identificable con el restaurante», dice Greenberg.

Texturas que se saborean con la vista
Pero no todo es color. Como explica la arquitecta Ester Bruzkus: «No se trata solo de los colores, sino de las texturas». La arquitectura del espacio fue desarrollada en paralelo al branding visual, pero manteniendo una identidad propia.
A diferencia de los materiales de marketing planos y digitales, aquí se apuesta por materiales honestos y expresivos:
– Paneles de madera teñida en amarillo que dejan visible la veta natural.
– Suelos de resina epoxi brillante que reflejan la luz y amplifican la sensación de limpieza.
– Revestimientos de mosaico de terracota en paredes y mostradores que aportan una escala material a la experiencia.
– Acero inoxidable de brillo mate, que se extiende como una línea de referencia por todo el espacio.
Mobiliario a medida y diseño a escala humana
El mobiliario empotrado estructura el espacio, marca flujos y refuerza la identidad visual. Las banquetas se componen de una combinación precisa: acero inoxidable, madera tintada y tejidos suaves.
Este juego de contrastes entre lo duro y lo blando, lo mate y lo brillante, no solo resulta visualmente atractivo, sino que también es altamente funcional y ergonómico.

El dato de acero inoxidable actúa como una guía horizontal que envuelve el restaurante: parte del mobiliario fijo, se transforma en mostradores, recorre los gabinetes y culmina en el mueble de recogida de pedidos.
Una experiencia pensada para ser replicada
El diseño de FLIP-N-FRY no es un gesto único, sino un prototipo espacial para una cadena. Por eso, las decisiones estéticas, materiales y funcionales buscan ser memorables pero escalables.
La identidad visual no se basa en logos, sino en una combinación potente de color, luz, textura y flujo. El restaurante no solo se ve: se recorre, se siente, se recuerda.
Planificación estratégica y respeto patrimonial
Uno de los primeros retos fue redefinir la entrada histórica del local, ubicado en la planta baja de un edificio protegido del Berlín de principios del siglo XX.

Al tratarse de un espacio largo, angosto y profundo, con luz natural solo al frente, la planificación fue clave. Se decidió trasladar el acceso principal al lateral, lo que permitió mejorar el flujo de circulación. La antigua entrada, situada en un bow-window, fue transformada en una zona de comedor familiar, con mesa independiente y una lámpara colgante propia.
La transición entre interior y exterior se suaviza gracias al acristalamiento ampliado, que hace visible desde la calle la composición gráfica de la luz y los colores interiores.
“La iluminación forma un patrón gráfico que debe ser identificable.” Greenberg

Iluminación como lenguaje de marca
El proyecto de iluminación, desarrollado por Studio DeSchutter, se articula como un sistema gráfico más que decorativo. Las lámparas cenitales están dispuestas en patrones geométricos que refuerzan la organización del espacio y proyectan una narrativa visual propia. La luz se convierte en lenguaje, en icono, en herramienta de branding espacial para futuras sedes.
Un juego de contrastes visuales y sensoriales
La propuesta de Bruzkus Greenberg se inscribe en una filosofía que combina precisión arquitectónica con sorpresa emocional. Sus proyectos siempre navegan entre opuestos: grueso y delgado, curvo y recto, rugoso y suave, común y lujoso. Y FLIP-N-FRY no es la excepción. «Nos gusta trabajar con líneas rectas, materiales contrastantes y muchas sorpresas», explican desde el estudio. «El diseño limita el número total de colores, pero potencia su saturación y contraste», puntualiza Bruzkus.

La arquitectura como extensión del branding
En un momento donde muchas cadenas apuestan por identidades visuales desechables, FLIP-N-FRY demuestra que el espacio físico puede ser la narrativa principal. Desde el pavimento a las luminarias, desde los materiales hasta el flujo de uso, todo construye una historia que se recuerda y se desea repetir.
“Nos gusta trabajar con líneas rectas, materiales contrastantes y muchas sorpresas.” Bruzkus
Una firma con identidad internacional
Bruzkus Greenberg, liderado por Ester Bruzkus y Peter Greenberg, ha consolidado una trayectoria que va desde restaurantes hasta hoteles, viviendas privadas y espacios expositivos. Su trabajo, siempre detallado y riguroso, apuesta por el equilibrio entre lo minimal y lo opulento, con un enfoque profundamente material. Formados en Berlín, París, Nueva York y Boston, su mirada cosmopolita se traduce en proyectos que dialogan con el lugar sin perder un lenguaje propio.

FLIP-N-FRY es un ejemplo brillante de cómo una buena hamburguesa puede comenzar a cocinarse desde el plano arquitectónico.
Ficha técnica del proyecto
Ubicación: Schöneberg, Berlín.
Superficie: 120 m².
Fecha de finalización: 2025.
Arquitectura e interiorismo: Bruzkus Greenberg.
Equipo: Ester Bruzkus, Peter Greenberg, Anna Kopeina, Sina Hartmann, Leonie Stier.
Iluminación: Studio DeSchutter.
Materiales: madera tintada, mosaico de terracota, acero inoxidable, resina epoxi, tapicería textil.
Paleta cromática: amarillo, terracota, azul, blanco.
(*) Fotos: Pion Studio & Architecture_in_a_blink.
