Federica Scalise: arquitectura doméstica en clave contemporánea

La vivienda contemporánea se redefine constantemente a través de sus límites. Los espacios pequeños ya no se entienden solo como una restricción, sino como un terreno de exploración donde la arquitectura se vuelve más precisa, más consciente y, en muchos casos, más creativa.

 

La arquitecta italiana Federica Scalise, afincada en Atenas, ha desarrollado una práctica centrada en la reforma de interiores residenciales donde cada decisión responde a una lógica clara, pero también a una sensibilidad muy presente hacia la vida cotidiana. Su trabajo combina geometría, color y materialidad para construir espacios que funcionan con naturalidad y que, al mismo tiempo, proponen una identidad propia.

A través de proyectos como Carmen Apartment, F&P Apartment, Polly o Bunny, su enfoque muestra cómo la arquitectura puede adaptarse a distintas escalas sin perder coherencia, utilizando la luz, la organización espacial y el diseño a medida como herramientas principales.

Carmen Apartment: la luz como punto de partida

En el Carmen Apartment, un bajo de apenas 42 metros cuadrados, la intervención parte de una decisión radical que condiciona todo el proyecto. “Decidí eliminar todos los muros interiores para conectar al máximo el espacio con la única fuente de luz natural, que provenía de la fachada”, explica.

Esta operación no solo libera la planta, sino que permite que la luz se convierta en el elemento organizador del espacio. La fachada de bloques de vidrio, lejos de ser un recurso meramente estético, define la atmósfera interior. “Fue muy inspirador ver cómo la luz entraba filtrada a través de los bloques de vidrio”, comenta, señalando además cómo el patrón circular se repite en otros elementos del proyecto, generando una continuidad visual sutil.

El apartamento incorpora también soluciones que responden a las nuevas formas de habitar la ciudad. El dormitorio en alcoba, elevado sobre una plataforma, integra diferentes usos en un mismo gesto. Para Scalise, este tipo de decisiones no son opcionales. “La multifuncionalidad es muy importante, pero también significa dejar cierto margen de libertad para que el usuario pueda apropiarse del espacio”.

El uso del color, por su parte, se aleja de planteamientos rígidos. “Un color llevó a otro, empezando por el verde y el mármol rosa. No fue un proceso lineal, probamos muchas opciones e improvisamos”, afirma. Esa apertura se traduce en interiores que evitan lo previsible y encuentran su equilibrio en lo inesperado.

F&P Apartment: ordenar el espacio a través de la luz

En el F&P Apartment, la estrategia es distinta, pero el objetivo sigue siendo el mismo: mejorar la relación entre espacio y luz. En este caso, todo gira en torno a un eje longitudinal que estructura la vivienda.

“Este eje define las distintas áreas de forma muy natural: una zona de estar, una franja más técnica con servicios y, finalmente, el área más privada”, explica. A partir de las aperturas existentes, el proyecto busca que la luz recorra toda la vivienda, conectando visual y funcionalmente los distintos espacios.

Uno de los elementos más característicos del proyecto son las particiones correderas translúcidas, inspiradas en los paneles japoneses shoji. “Los clientes querían un diseño minimalista, con mucha luz pero sin renunciar a la privacidad, así que esta solución funcionó desde el principio”.

La materialidad juega aquí un papel clave. La combinación de blancos y madera de arce se contrapone con texturas recuperadas del estado original del apartamento. “Es importante preservar algunas características del edificio, porque muchas veces complementan las nuevas intervenciones”, señala. Este diálogo entre lo nuevo y lo existente aporta profundidad al espacio y evita una estética excesivamente uniforme.

Polly: memoria, escala y creatividad

Polly es probablemente el proyecto más íntimo de todos. Con apenas 20 metros cuadrados, este pequeño ático en Atenas no solo plantea un desafío espacial, sino también emocional. La vivienda ha sido habitada por tres generaciones de la misma familia, algo que condiciona inevitablemente la intervención.

“La clienta es artista y había vivido allí durante sus estudios, igual que su madre y su abuela”, cuenta Scalise. Esa experiencia acumulada permitió entender con precisión qué funcionaba y qué debía cambiar.

En espacios tan reducidos, el mobiliario a medida deja de ser una opción para convertirse en una necesidad. “La carpintería personalizada es muchas veces la única solución, porque permite concentrar funciones en una sola pieza”, explica. En este caso, un elemento central organiza el espacio y actúa como una especie de máquina doméstica.

A pesar de la limitación de superficie, el proyecto no renuncia a la expresión. “La clienta no tenía miedo de jugar con materiales y detalles de color”, señala, mientras que las paredes y el techo se mantienen en blanco para amplificar la sensación de amplitud.

El resultado es un espacio que, sin perder su escala, consigue transmitir identidad y carácter.

Bunny: precisión y carácter en 25 metros cuadrados

El proyecto Bunny lleva esta exploración aún más lejos. Concebido como un pequeño refugio urbano en el centro de Atenas, este microapartamento de 25 metros cuadrados debía incorporar todas las comodidades necesarias para estancias cortas.

“El encargo consistía en transformar un antiguo espacio de almacenaje en un apartamento funcional, incluso con lavadora integrada en la cocina”, explica.

La clave del proyecto reside en un volumen blanco insertado que organiza todo el espacio. “Necesitábamos separar la zona de descanso del resto, así que este volumen en forma de alcoba se convirtió en el elemento principal, con todas las funciones girando a su alrededor”.

El uso del color introduce una dimensión lúdica que contrasta con la precisión del diseño. “Nos enamoramos enseguida de la idea de una cocina en color limón”, recuerda. Sin embargo, este tipo de decisiones no se toman de forma arbitraria. “Siempre hago pruebas para encontrar el equilibrio entre los colores y los materiales, aunque muchas veces el proceso también es bastante intuitivo”.

Diseñar en tan pocos metros exige un nivel de detalle extremo. “En espacios tan pequeños, cada decisión cuenta”, afirma, mencionando el desarrollo de soluciones específicas como el suelo panelado o la puerta azul de suelo a techo. Son precisamente estos detalles los que transforman el espacio en una experiencia más rica.

Arquitectura como narrativa cotidiana

Más allá de cada proyecto, el trabajo de Federica Scalise comparte una misma mirada. Su enfoque combina arquitectura, interiorismo e incluso ilustración para construir espacios que no solo se habitan, sino que también se interpretan.

Su interés por el color y las formas geométricas responde a una voluntad de crear narrativas visuales claras, pero abiertas. Cada intervención propone un equilibrio entre orden y espontaneidad, entre estructura y libertad.

En un contexto donde el diseño de interiores corre el riesgo de volverse homogéneo, su trabajo introduce matices, variaciones y pequeñas tensiones que enriquecen la experiencia del espacio.

“El enfoque de Federica Scalise combina arquitectura, interiorismo e incluso ilustración para construir espacios que no solo se habitan, sino que también se interpretan.”

Diseñar desde lo esencial

Los proyectos de Federica Scalise ponen de manifiesto que trabajar con pocos metros cuadrados no implica reducir la ambición arquitectónica. Al contrario, obliga a afinar las decisiones, a entender mejor los usos y a establecer una relación más directa con quien va a habitar el espacio.

En cada uno de estos apartamentos, la luz, el color y la organización espacial no aparecen como elementos independientes, sino como partes de un mismo sistema. Esa coherencia es lo que permite que espacios muy pequeños resulten completos, habitables y, sobre todo, personales.

Lejos de soluciones estándar, su trabajo propone una arquitectura que se adapta, que escucha y que deja margen para que cada espacio pueda seguir evolucionando con el tiempo.

(*) Imágenes proporcionadas por Federica Scalise.

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