El renacer de Frederiksberg Svømmehal

Frederiksberg Svømmehal es una de las piscinas públicas más emblemáticas de Copenhague, que tras un cuidadoso proceso de restauración ha recuperado su esplendor original mientras se adapta a las necesidades contemporáneas.

Inaugurada en 1934 y situada en el municipio de Frederiksberg, en pleno corazón de la capital danesa, esta piscina no es solo un equipamiento deportivo sino una pieza clave del patrimonio arquitectónico de la ciudad y un ejemplo de cómo la rehabilitación puede combinar historia, arte y sostenibilidad.

Hoy, tras su renovación entre 2021 y 2024, Frederiksberg Svømmehal vuelve a abrir sus puertas convertida en un espacio que celebra tanto el pasado como el futuro de la arquitectura pública.

“Esta piscina no es solo un equipamiento deportivo sino una pieza clave del patrimonio arquitectónico de la ciudad.”

Una piscina histórica en el corazón de Copenhague

La Frederiksberg Svømmehal fue diseñada por el arquitecto danés A.S.K. Lauritzen y desde su inauguración en 1934 se convirtió en uno de los espacios deportivos más importantes de la ciudad.

En aquella época, las piscinas públicas representaban mucho más que instalaciones deportivas. Eran lugares vinculados al bienestar social, a la higiene urbana y a la construcción de comunidades en las ciudades modernas. En Copenhague, una ciudad profundamente comprometida con el urbanismo humanista y los espacios colectivos, este tipo de edificios adquirió un significado especial.

El edificio destaca por su arquitectura funcionalista y por un elemento que lo hace único: los impresionantes mosaicos murales del artista danés Vilhelm Lundstrøm, una de las figuras más relevantes del arte moderno en Dinamarca. Estas obras, consideradas hoy un ejemplo destacado del arte monumental danés, forman parte inseparable de la identidad visual de la piscina.

Durante décadas, el edificio ha sido utilizado por generaciones de ciudadanos, convirtiéndose en un lugar profundamente integrado en la vida cotidiana de Frederiksberg.

El reto de restaurar un icono arquitectónico

Con el paso del tiempo, como ocurre con muchos edificios históricos, la piscina necesitaba una intervención que permitiera actualizar sus instalaciones técnicas y mejorar su funcionalidad sin perder su carácter original.

“El edificio destaca por su arquitectura funcionalista y por los impresionantes mosaicos deVilhelm Lundstrøm.”

La restauración, liderada por el estudio Cornelius Vöge en colaboración con ingenieros de COWI A/S y especialistas en patrimonio, se planteó desde el principio como un ejercicio de respeto hacia la arquitectura existente.

El objetivo no era transformar radicalmente el edificio, sino comprender su historia y recuperar sus valores originales.

Para ello, el equipo llevó a cabo un exhaustivo proceso de investigación que incluyó estudios arquitectónicos detallados, análisis históricos del edificio, arqueología cromática para identificar los colores originales y documentación de elementos constructivos y espaciales.

Este trabajo se desarrolló en colaboración con el Museo Nacional de Dinamarca, que ayudó a reconstruir el esquema cromático original del edificio basándose en los bocetos del propio Vilhelm Lundstrøm.

La recuperación del color original

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto ha sido la restauración de la paleta cromática original del edificio.

En los bocetos de Lundstrøm se definía claramente la relación entre los colores de las paredes, los elementos arquitectónicos y los mosaicos. Con el paso del tiempo, muchas de estas tonalidades se habían perdido o alterado debido a intervenciones posteriores.

Gracias al trabajo de arqueología cromática realizado por especialistas, fue posible identificar las capas originales de pintura y reconstruir la atmósfera visual concebida en los años treinta.

Este proceso no solo ha permitido recuperar la estética original del espacio, sino también reforzar el diálogo entre arquitectura y arte, uno de los aspectos más singulares del edificio.

Arquitectura, arte y espacio público

La piscina Frederiksberg Svømmehal es un ejemplo muy claro de una idea que ha marcado la arquitectura nórdica durante décadas: los edificios públicos deben ser espacios de calidad estética y cultural, no solo funcionales.

En este caso, el arte forma parte esencial del proyecto. Los mosaicos de Vilhelm Lundstrøm no actúan simplemente como decoración. Su geometría, sus colores y su composición dialogan con el espacio arquitectónico y contribuyen a definir la identidad del edificio.

La restauración ha respetado cuidadosamente estas obras, con la participación de conservadores especializados en mosaicos que han trabajado en su limpieza, consolidación y preservación. De ahí que hayan logrado crear un espacio donde deporte, cultura y arquitectura se integran de forma natural.

Marketenderiet: el café que conecta pasado y presente

Otro de los elementos renovados dentro del proyecto ha sido Marketenderiet, el pequeño café situado bajo las gradas de la piscina.

Este espacio, originalmente diseñado como zona de descanso, ha sido reinterpretado como un punto de encuentro contemporáneo sin perder su relación con la arquitectura original.

El interior se organiza en un espacio estrecho marcado por columnas estructurales que han sido cuidadosamente recuperadas. Para optimizar el espacio disponible, los arquitectos han diseñado mobiliario a medida que incluye bancos integrados, mesas y estanterías personalizadas y una barra de servicio adaptada al espacio.

Las formas orgánicas de los bancos crean un interesante contraste con la geometría cúbica presente en los mosaicos de Lundstrøm, estableciendo un diálogo visual entre lo histórico y lo contemporáneo.

Materiales que respetan la historia del edificio

Uno de los principios fundamentales del proyecto ha sido el uso de materiales coherentes con el edificio original.

El suelo del café, por ejemplo, está realizado con la misma piedra natural utilizada en la escalera contigua, creando continuidad entre los distintos espacios del edificio. Las paredes y el mobiliario incorporan chapas de madera que reproducen el tono dorado de los materiales presentes en los vestuarios originales.

Este enfoque demuestra una filosofía de diseño muy característica de la arquitectura danesa: intervenir en edificios históricos sin imponer soluciones artificiales, sino trabajando con la lógica material del lugar.

Sostenibilidad y arquitectura duradera

Además de la restauración patrimonial, el proyecto también incorpora una dimensión claramente contemporánea: la sostenibilidad.

El equipo de arquitectura ha trabajado con soluciones que buscan reducir el impacto climático del edificio, prolongar su vida útil, utilizar materiales duraderos e integrar nuevas instalaciones técnicas de manera eficiente.

La sostenibilidad, en este caso, no se plantea únicamente como una cuestión tecnológica, sino también como una estrategia de conservación arquitectónica.

Y es que rehabilitar un edificio existente, mejorar sus sistemas y prolongar su vida útil es una de las formas más eficaces de reducir la huella ambiental de la arquitectura.

Un diálogo entre historia y contemporaneidad

Asimismo, uno de los elementos más interesantes de la renovación es la incorporación de una pared de vidrio entre las columnas que separan el café de la piscina.

Esta intervención recupera el ritmo original de las columnas, que históricamente definían el espacio, y al mismo tiempo crea una conexión visual directa con la piscina, que mantiene los límites arquitectónicos originales pero introduce transparencia y continuidad visual.

Frederiksberg: un barrio con identidad propia

Frederiksberg se trata de una de las zonas más elegantes y habitables de la ciudad, conocida por sus amplios parques, su arquitectura histórica, sus instituciones culturales y su ambiente residencial tranquilo.

La piscina Frederiksberg Svømmehal forma parte de este tejido urbano y representa un ejemplo de cómo los equipamientos públicos pueden contribuir a la identidad de un barrio.

“La restauración ha sido liderada por el estudio Cornelius Vöge en colaboración con ingenieros de COWI A/S y especialistas en patrimonio.”

La importancia de preservar la arquitectura pública

Proyectos como la restauración de Frederiksberg Svømmehal ponen de manifiesto una idea fundamental en la arquitectura contemporánea: preservar el patrimonio cotidiano es tan importante como conservar los grandes monumentos.

Las piscinas, las bibliotecas, las escuelas o los mercados forman parte de la memoria colectiva de las ciudades. Por ello, rehabilitarlos no solo significa mantener un edificio en pie, sino proteger la identidad cultural de una comunidad.

En este sentido, la renovación de esta piscina pública demuestra que la arquitectura puede mirar al pasado para construir espacios relevantes para el futuro.

Un modelo para la arquitectura urbana del futuro

La restauración de Frederiksberg Svømmehal ofrece varias lecciones importantes para la arquitectura contemporánea.

Por un lado, comprender profundamente los edificios existentes antes de intervenir; por otro, integrar arte y arquitectura como parte de la experiencia pública, así como utilizar materiales duraderos y coherentes con el contexto; y por último, priorizar la sostenibilidad mediante la rehabilitación.

Un espacio donde nadar también es una experiencia cultural

Hoy, la piscina Frederiksberg Svømmehal vuelve a funcionar como un espacio deportivo para los ciudadanos de Copenhague, pero también como un lugar donde se puede experimentar la relación entre arquitectura, arte y vida cotidiana.

Aquí, nadar significa hacer ejercicio, pero también habitar un espacio histórico, rodeado de mosaicos modernistas, arquitectura funcionalista y un diseño cuidadosamente restaurado. Y además, es un recordatorio de que, en ciudades como Copenhague, incluso los espacios más cotidianos pueden convertirse en experiencias culturales, donde la arquitectura pública no solo cumple una función práctica, sino que también construye identidad urbana.

Quizá esa sea la mayor lección de este edificio: demostrar que la belleza y el cuidado por el diseño no deben reservarse para los museos, sino formar parte de la vida diaria de quienes habitan la ciudad.

(*) Fotografías de Adam Mørk.

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