«Esperanza en la oscuridad» de Rebecca Solnit

Durante esta cuarentena estamos leyendo muchísimo. Tanto de psicología, como de economía como novelas y biografías. No nos gusta hacer foco en una única temática. Sin embargo, ha habido un libro que nos ha gustado especialmente. Se trata de «Esperanza en la oscuridad» de Rebecca Solnit, un ensayo que la autora escribió en 2003 y que ha editado en español Capitán Swing.

Quienes no la conozcáis, tenéis que saber que Solnit es colaboradora de la revista Harper’s, donde escribe regularmente a sección «Easy Chair» sobre temas como el medio ambiente, la política y el arte. Su investigación acerca de cómo la sociedad civil se recompone después de sufrir una tragedia le llevó a publicar en 2009 «Un paraíso construido en el infierno» en el que daba visibilidad a las comunidades nacidas después de desastres como el del huracán Katrina. Lo cierto es que desde la década de 1980 ha trabajado en numerosas campañas de derechos humanos y con activistas contra la guerra durante la era Bush. Asimismo, y durante todo este tiempo, además de escribir otros libros ha recibido dos becas NEA de Literatura, una beca Guggenheim, una beca Lannan y en 2004 el Premio Wired Rave por escribir sobre los efectos de la tecnología en las artes y las humanidades.

Rebecca Solnit es una reconocida activista política y leerla es una gozada. Por ello, hoy os queremos recomendar su libro «Esperanza en la oscuridad», donde explora las acepciones de la esperanza que precede a la acción como motor de cambio.

A lo largo de sus 197 páginas, Solnit nos muestra un manifiesto del optimismo para el siglo XXI junto con razones de peso para no rendirnos y seguir luchando. Un recorrido por la historia, por nuestro pasado, por nuestra glorias y nuestras derrotas, pero sobre todo un deambular esperanzador y objetivo, donde el foco está en la posibilidad de mejorar y en las ganas de lograrlo por más que traten de adoctrinarnos en el miedo, en la desesperanza, en el pesimismo y la frustración constante como modo de vida.

«La esperanza se sitúa en la premisa de que no sabemos qué va a suceder y de que en la vastedad de la incertidumbre hay espacio para actuar. Al reconocer la incertidumbre, estamos reconociendo la capacidad de influir en los resultados. La esperanza es abrazar lo desconocido y lo incognoscible, una alternativa a la certeza tanto de los optimistas como de los pesimistas.»

Por ello, Solnit nos invita a «usar» la esperanza como combustible necesario para el cambio en la sociedad, así como para que salgamos, nos movamos y no nos conformemos con lo que se supone que nos ha tocado vivir. Porque… People have the power! y juntos tenemos capacidad de cambio y de conseguir un mundo mejor, aunque éste no sea perfecto. Se trata de participar de manera constante y continua en el desarrollo de un mundo que no está acabado, que está siempre abierto a la mejora.

«Las historias que transforman el mundo proceden de lugares que nos han enseñado a ignorar o que nos han dictaminado a no ver, y es aquí donde la cultura tiene el poder de dar forma a la política y donde la gente corriente tiene el poder de cambiar el mundo»

Asimismo, en «Esperanza en la oscuridad» también analiza cómo se organiza y vive la revolución social hoy en día, y por ello propone una visión de las relaciones de causa y efecto que proporciona nuevas bases para la participación política en el presente. De ahí que se remonte a victorias históricas, como la caída del muro de Berlín, el levantamiento zapatista hasta las marchas mundiales contra la guerra de Irak… para que entendamos de donde venimos y lo que hemos conseguido, y para que sigamos apostando por la mejora de los derechos de la sociedad civil y del planeta a través de un movimiento sofisticado, flexible, no violento.

«La esperanza no es una puerta, sino la sensación que en algún momento podría haber una puerta.»

Sin más, os recomendamos muchísimo su lectura. Y es que en los tiempos que corren, un ensayo de esta envergadura resulta el antídoto perfecto para armarse valor, no decaer y seguir luchando, de manera pacífica, por aquello en lo que creemos, con ilusión y esperanza, siendo realistas y no cayendo en falsas utopías.

«Sin un mínimo de esperanza no podemos ni siquiera comenzar el embate, pero sin el embate la esperanza se desordena, se tuerce y se convierte en desesperanza que a veces se alarga en trágica desesperación.» Paulo Freire

 (*) Foto de Lisa Fotios en Pexels.


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