Entrevista a Roy Galán

Hace unos días entrevistamos al escritor Roy Galán, autor de cinco libros y todo un fenómeno literario en redes sociales, con medio millón de seguidores en Facebook, Twitter e Instagram.

Recientemente ha publicado «Fuerte» (Blackbirds, 2020), un libro donde cuestiona esa masculinidad estandarizada, y en el que abre una lanza a favor de la vulnerabilidad como muestra de valentía. Un libro honesto, directo e inspirador, que además se trata de un alegato a favor del feminismo.

Hablamos con él de la vida, de la nueva normalidad, de las redes y de mucho más. Pasen y lean.

¿Qué querías ser de pequeño?

Yo quería bailar, cantar, ser diseñador de moda, cualquier cosa que tuviera relación con expresarme… Al final, imagínate, acabé estudiando Derecho. Olvidé todo eso que me hacía feliz de pequeño y me centré en conseguir un futuro estable y seguro. Me creí todas esas historias para no dormir. Menos mal que ahora escribo y que he podido retomar el pulso de la infancia.

¿Cuál fue tu motivación cuando decidiste publicar tus textos en Facebook? ¿qué crees que los hicieron virales por aquel entonces?

Después de trabajar durante 11 años en una empresa, debido a la crisis me despidieron. Entonces hice un curso de community y el trabajo de fin de curso era crear una marca personal con sus respectivas redes sociales. Así que yo abrí una página en Facebook para aprobar el curso, y una vez creada dije: «pues voy a escribir ya que está hecha». Ese fue el fortuito inicio de todo esto.

«Nunca he sabido qué hizo que la gente conectara tanto con lo que escribía.»

Supongo que entre tanta cosa que nos quiere vender algo, ahí estaba yo sin ninguna otra intención que transmitir mi verdad. Es lo que a mí me hubiese llamado la atención, pero no te lo puedo asegurar con exactitud, porque sigue siendo un misterio incluso hoy.

¿Ser todo un fenómeno literario en redes sociales es abrumador? ¿Qué significa para ti la comunidad de miles de seguidores que tienes? Y ¿qué es lo que más te gusta y lo que menos de las RR.SS?

La verdad es que nunca me percibo a mí mismo como me perciben los demás. No pienso en mí como un fenómeno literario. Yo soy un chico que tiene el privilegio y la fortuna de poder sentarse delante de una pantalla y escribir lo que quiere cuando quiere con total libertad. Si eso gusta o no gusta ya no depende de mí. No me abruma porque sé que hay cosas que no puedo controlar y si quisiera hacerlo perdería demasiada energía en algo imposible.

«Para mí lo importante de todo esto son las palabras. Porque sé que son capaces de hacer tambalear la realidad y de construir una nueva.»

Ese es su poder: que cuando emocionan, que cuando se sienten, pueden cambiarte y hacer comprender el mundo (iluminarlo) de una manera nueva. Yo siempre lo he sentido así con las palabras de los demás y ahora solo trato de devolver con mi experiencia y mi sensibilidad un poco de esa maravilla que me han dado los pensamientos ajenos. Lo que significa esta comunidad tan grande es que las personas necesitamos las palabras. Sin ellas estamos perdidas.

Lo que más me gusta de las RR.SS son los vínculos que se crean. Tengo una auténtica familia de la que aprendo muchísimo. Me sorprende y emociona a partes iguales que estando tan lejos podamos estar tan cerca y es un consuelo en los días tristes saber que hay gente que te acompaña en el pensamiento. Leer algo malo te puede joder el día, pero leer algo bueno te lo puede salvar. Hay verdaderos abrazos virtuales y quien diga lo contrario es que no se ha parado a escuchar a los demás.

Lo que menos me gusta es el odio que existe. La crueldad, el acoso, la burla, todo amparado y aplaudido con el revestimiento de una supuesta inteligencia.

«No sé en qué momento empezamos a creer que saber odiar era síntoma de ser listo, cuando odiar es lo más estúpido que existe y existirá jamás.»

Tienes ya cinco libros publicados y casi cada día publicas un texto… ¿Es cierto eso de que la mejor manera de lograrlo es escribiendo con asiduidad?

Sí, sin duda. Llevo seis años escribiendo prácticamente a diario. Esto ha hecho que tenga un músculo de la escritura muy trabajado. Para escribir lo único necesario es escribir. Es muy difícil porque necesitas conectarte contigo y el mundo es por decirlo de alguna manera un lugar de evasión constante. Es complicado y se sufre porque tienes que estar hurgando en sitios de tu interior que no son del todo amables. Y sin embargo yo no lo cambio por nada.

«Escribir me ha ayudado a ser mejor persona.»

¿Qué puedes contarnos de tu último libro?

Es una invitación a pensar qué nos han dicho que es ser hombre y si podemos salir de la masculinidad tradicional para liberarnos y dejar de actuar de la manera que actuamos. Comprender que muchas de las cosas que me han pasado han sido porque no cumplía con el patrón de la masculinidad hegemónica ha sido realmente un alivio porque dejé de culparme a mí por no encajar para entender que era un problema colectivo. Los hombres tenemos que empezar a ver qué pasa con los hombres, empezar a hablar de lo que sentimos, empezar a tocarnos entre nosotros, demostrarnos afecto, dejar de hacer cosas para demostrar algo. El mundo está cambiando, el feminismo está transformando el mundo de arriba a abajo y los hombres debemos empezar a hacer nuestra parte del trato porque esto tiene que ver con toda la humanidad.

«Para mí ‘Fuerte’ es una invitación para dejar de hacer (y de hacernos) daño.»

Conectas muy bien con la gente, pero ¿qué pasa con los haters? ¿te afectan sus comentarios?

Es muy complicado tener una exposición como la que tengo y no tener haters. Hay gente a la que no le gusta que use puntos y aparte, a la que no le gusta que hable de feminismo, a la que no le gusta que me signifique políticamente, a la que no le gusta que escriba sobre Operación Triunfo, a la que no le gusta mi estilo, mi forma, mi fondo, mi ñoñería… Lo entiendo perfectamente. Lo que no entiendo es por qué creen que sus gustos son relevantes para mí. Lo realmente fantástico de escribir es que puedo seguir escribiendo lo que me da la gana aunque no guste porque escribir no va de gustar, va de ser.

¿Qué tal has llevado esta cuarentena? Y ahora… ¿qué opinas de «la nueva normalidad»?

Estos días he sido mucho más consciente de nuestra fragilidad y eso, inevitablemente, hace que recalcules tus prioridades, que pienses qué es necesario y qué no es tan importante. Creo que la nueva normalidad es más vieja que la anterior normalidad. Si algo desvela esto que hemos vivido es que el sistema de producción y consumo es absolutamente demencial. Si no produces no eres y si no consumes tampoco.

Habría que trabajar por una verdadera nueva normalidad en la que los cuidados y la vida estuvieran en el centro de todo pero de verdad. Pero para eso hay que querer cambiar las cosas. ¿Realmente se quieren cambiar?

Estamos en el #pridemonth y aunque no se puedan celebrar actos multitudinarios, sí que se están liderando diferentes iniciativas tanto locales como internacionales para recordar que la lucha sigue y para concienciar. ¿Vas a unirte a alguna o vas a liderar alguna propia?

Mi compromiso no se circunscribe a un mes en concreto: visibles siempre.

Te has declarado feminista y eres un abanderado de este movimiento. ¿Cuál crees que es el futuro que nos espera a las mujeres? ¿Crees que el algún día derrocaremos al patriarcado?

Mi espacio virtual (y personal) es feminista porque no puede ser de otra manera. Creo mucho en la gente joven y por eso creo que el futuro es ya un lugar mejor que el pasado, en el que hay mucha gente poniéndoselo difícil al patriarcado.

En una de tus últimas publicaciones en instagram hablas sobre «fingir» y la verdad es que has dado en la llaga. Sobre todo porque estamos en una sociedad donde gustar es el máximo exponente, así como parecer que eres un éxito andante. ¿Crees que hay esperanza o estamos condenados a vivir de cara a la galería?

Creo que el reconocimiento de los demás es algo inherente a la construcción de la propia personalidad. Es imposible llegar a ser sin el otro porque sin la mirada ajena no somos ni sabemos que existimos. Ahora bien, sabiendo que ese espejo es inevitable, podemos modificar qué reflejo premiamos y consideramos como una meta. Lo importante es que seas capaz de no traicionarte buscando la aceptación, no permitir que el qué dirán te paralice, no dejar que otros marquen tu camino incluso llegando a traicionarte para que te amen. Haz lo que sientas porque no vas a tener otra oportunidad para hacerlo.

«La vida es lo único que jamás regresa.»

¿Qué es lo que te hace feliz?

Un plato de espaguetis y una película de terror.

Lugar favorito en el que perderte…

En el Teide.

Proyectos de futuro

Mi único proyecto futuro es seguir vivo.

Un sueño…

«Ojalá llegue un día en el que no se dé por sentado a nadie.»


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