ITS A MOOD debuta con «Curvas», una colección de mobiliario que une emoción y materia
La diseñadora Maria Massaad debuta con «Curvas», una colección escultórica que conecta arquitectura, materia y emoción desde su estudio en Barcelona. Hablamos con ella sobre herencia, sensibilidad y el diseño como lenguaje íntimo.


Hay proyectos que no solo nacen de una idea, sino de una necesidad interna. Que no siguen una hoja de ruta lógica, sino un impulso más profundo, casi corporal. «Curvas», la primera colección oficial del estudio ITS A MOOD, es uno de ellos. Un trabajo que encuentra su lenguaje en la materia, el gesto, la herencia emocional y la forma curva como símbolo vital.

La firma, con sede en Barcelona, está liderada por Maria Massaad, diseñadora de interiores de origen libanés que ha sabido combinar la precisión arquitectónica con la intuición artística. En «Curvas», once piezas —entre mesas, sillas y esculturas murales— dan forma a un universo donde el diseño trasciende lo funcional para convertirse en una experiencia sensorial.
Las piezas están esculpidas a mano con una mezcla de madera y microcemento, un material que permite suavidad, textura y reflejos únicos según la luz. El resultado: superficies minerales, orgánicas, silenciosas, donde lo táctil cobra tanto protagonismo como lo visual. Las curvas no son aquí un recurso estético, sino un principio estructural y simbólico.

Una curva no tiene principio ni fin. Se mueve y fluye. Otras geometrías tienden a definir, confinar o controlar una forma. Las curvas la liberan”, afirma la diseñadora.
A continuación, exploramos su visión en profundidad a través de una conversación íntima que traza el mapa emocional detrás de«Curvas».
El origen: crear desde el instinto
“ITS A MOOD nació de un momento muy personal de claridad. Un deseo profundo de crear libremente, sin límites. Durante años acumulé ideas y sensaciones que no encontraba dónde desarrollar. Hasta que sentí que necesitaba construir un universo propio, donde el diseño fuera visceral, instintivo. El estudio representa eso: un espacio donde cada pieza lleva consigo la honestidad de cómo fue hecha.”
Desde el primer momento, Massaad entendió que quería diseñar desde el estado de ánimo —de ahí el nombre del estudio—. Un término que en su práctica no es superficial, sino guía: El «mood» es esa capa invisible que el ojo no ve, pero el cuerpo siente al instante. Si estoy expansiva, las curvas se abren. Si me siento más enraizada, los volúmenes se calman. Cada pieza guarda una huella emocional de cómo me sentía ese día.

Curvas como lenguaje vital
La colección, compuesta por once piezas coleccionables, fue desarrollada durante dos años. Su construcción mezcla procesos digitales con trabajo manual: desde bocetos a mano, modelado 3D y, finalmente, esculpido artesanal.
“Curvas es el primer suspiro profundo del estudio. No nació de un concepto rígido, sino de una forma que empezó a aparecer una y otra vez de forma natural. La colección fue creciendo pieza a pieza, guiada por lo que se sentía correcto en cada momento.”
La decisión de trabajar con microcemento no fue casual: “Necesitaba un material que me diera plasticidad y resistencia. Que permitiera esculpir con libertad, pero también soportara el uso diario.
El microcemento refleja la luz de forma diferente según cómo se aplica. Esa sensibilidad lo convierte en un material casi vivo.”

Una herencia con capas
Massaad nació en el Líbano y ha encontrado en Barcelona su lugar para crear. Ambas geografías conviven en su imaginario.
“Barcelona forma parte de mi identidad como diseñadora. Mi conexión empezó antes incluso de vivir aquí: mi primer proyecto en la universidad fue redibujar la fachada curva del MACBA.
Esa curva se me quedó grabada. Hoy sigo rodeada de arquitectura inspiradora, como la de Xavier Corberó o Ricardo Bofill.
Y el Líbano… el Líbano aporta profundidad emocional. Allí todo tiene una historia. La textura, el calor humano, la nostalgia… Todo eso aparece en mi trabajo. Mis raíces y esta ciudad dialogan en cada pieza.”

Arquitectura que se siente
A diferencia de enfoques centrados en la estética o la función, el trabajo de Massaad parte de una pregunta sencilla pero esencial: ¿cómo se siente un espacio?
“Las personas no solo transitan un espacio, lo sienten. Ese fue uno de mis descubrimientos estudiando arquitectura interior. Me interesa mucho la psicología espacial: cómo una forma puede cambiar tu respiración dentro de una habitación. Mis diseños siempre parten de ahí: del cuerpo, del tacto, de cómo el espacio respira.”

Nombrar lo emocional
Cada una de las piezas de la colección tiene un nombre propio: Columna, Maraya, Mawjé, Oléa, Aura Duna…
“Para mí, las curvas no son solo formas. Son coordenadas emocionales. Los nombres no son decorativos: revelan un fragmento del proceso, del material, del momento. Algunas palabras vienen del árabe, mi lengua materna. Me fascina su escritura, tan fluida y continua. Se parece mucho al modo en que esculpo.”

La belleza de lo imperfecto
El retorno constante al trabajo manual —lijar, cortar, tallar— no es un simple paso técnico. Es, en palabras de Massaad, una forma de volver a la realidad de la pieza: “El trabajo manual me obliga a ir más despacio y prestar atención. A hacer microdecisiones que nunca vería en pantalla. Me enseña paciencia, humildad, precisión. Y es ahí donde la pieza cobra alma.”

Piezas con alma
La colección no busca imponer un estilo, sino crear una experiencia emocional. Algunas piezas invitan al recogimiento; otras, a lo colectivo.
“Por ejemplo, las mesas Puzzle cobran vida cuando varias personas se reúnen. En cambio, Aura Duna crea un momento más introspectivo. Lo importante es que quien las elija sienta algo al usarlas. Que se establezca una conexión real, íntima.”

El cuerpo como inspiración
Preguntamos a Maria qué simbolismo encuentra en las curvas.
“Para mí, las curvas son como la vida: no siguen líneas rectas. Crecemos de forma caótica, inesperada, a veces dolorosa. Las curvas expresan eso. No limitan, fluyen. Están en nuestro cuerpo, en la respiración, en la naturaleza. Me permitieron expresar una verdad personal: que la belleza nace del movimiento, no del plan perfecto.”

Aprendizajes que se quedan
Durante la creación de «Curvas», Massaad descubrió cosas inesperadas sobre sí misma: “Me di cuenta de que muchas veces nos autoimponemos límites. Pensé que ciertos procesos no eran “para mí” —por ser físicos, técnicos—. Pero aprendí a soldar, a mezclar materiales, a cargar peso. Aprendí que puedo hacer todo. Que la fuerza y la vulnerabilidad pueden convivir. Curvas me dio una nueva confianza en mi lenguaje creativo.”
El futuro: diseñar atmósferas
Aunque «Curvas» marca un hito, ITS A MOOD mira hacia adelante.
“Sueño con expandirme hacia proyectos de interiorismo completos. Diseñar espacios enteros, no solo piezas individuales. También quiero explorar nuevos materiales: piedra, vidrio, mármol, metal… Ver cómo transforman el tono emocional de mi trabajo.”

Diseñar para emocionar
A pesar de que vivimos en un mundo donde lo visual muchas veces domina lo esencial, la propuesta de Maria Massaad rompe con la superficie para adentrarse en lo profundo. «Curvas» no es solo una colección de mobiliario: es un mapa emocional donde cada pieza encarna un estado de ánimo, un gesto íntimo, una historia contada desde la materia.

Aquí, el diseño se convierte en una forma de escucha, de conexión, de presencia. Una invitación a habitar los espacios —y a nosotros mismos— con más sensibilidad.

Como dice la propia diseñadora: “El diseño empieza cuando una forma cambia la manera en que respiras dentro de una habitación.”

Si estáis interesados en adquirir alguna de sus creaciones, podéis contactar con ella a través de este email: info@itsamood.io.
(*) Fotografías by ITS A MOOD Studio realizadas por Kamila Solarz.

