Entrevista a Álvaro Catalán de Ocón, Premio Nacional de Diseño 2023

Álvaro Catalán de Ocón (Madrid, 1975) es diseñador industrial, fundador de la editora ACdO y reciente Premio Nacional de Diseño 2023.

Su proyecto más destacado es la PET Lamp, una suerte de proyecto con casi 12 años de vida y que combina upcycling, diseño industrial y técnicas artesanales. Su creación no solo contribuye a que seamos conscientes con respecto a una de las mayores problemáticas medioambientales a nivel global sino que también fomenta el empleo de artesanos procedentes de comunidades muy pobres.

Hace unos días charlamos con él debido a su participación en la 7ª edición del Madrid Design Festival, donde un año más somos media partners. Pasen y lean.

¿Qué querías ser de mayor cuando eras pequeño?

Mi vocación siempre fue la de ser arquitecto.

Sí que es cierto que en Madrid era difícil entender cómo desarrollarte creativamente en el mundo de la tridimensionalidad. Es decir, que la bidimensionalidad estaba muy bien entendida desde la pintura y el diseño gráfico, pero realmente en aquel momento la tridimensionalidad era la escultura o la arquitectura. Y si eras muy técnico… estaban las ingenierías. Pero no había esa visión del diseñador. Sin embargo, poco a poco, me di cuenta de que gran parte de los diseños del siglo XX los habían hecho arquitectos.

¿Dónde estabas cuando te anunciaron que eras Premio Nacional de diseño 2023? ¿Cómo te sentiste?

Recibí la llamada de la Ministra notificándome el premio encima de una escalera, ya que estábamos desmontando la feria de Maison&Object en París (risas) ¡Fue muy impactante!

“Recibí la llamada de la Ministra notificándome el premio encima de una escalera, porque estábamos desmontando la feria de Maison&Object en París.”

No es que me lo esperase o no, pero yo siempre he estado en la periferia del diseño. Aunque sí que es cierto que me formé en las Mecas, en Milán y Londres, que monté mi estudio en Barcelona, donde estuve 5 años, y que luego, cuando me vine a Madrid, a pesar de que el diseño era algo también muy periférico, más tarde pasó a tener más presencia y a vincularse a la artesanía, donde yo me siento muy cómodo.

Me he dedicado principalmente a la autoproducción. Por ello, sí que considero que este premio es interesante por no haber premiado una carrera ya establecida como la de un diseñador que ha hecho 20 magníficas sillas, mesas o una serie de productos directamente con la industria, sino que realmente se ha valorado una nueva manera de hacer diseño. Me pareció una decisión valiente por parte de los premios.

También es muy relevante que el premio lo entregue el Ministerio de Ciencias e Innovación. Yo trato un lado muy humanista del diseño, que es cercano a la gente, al artesano, a las manos, y es algo que comparto con anteriores Premios Nacionales de Diseño como Jaime Hayon o Inma Bermudez.

Eres el creador de la PET Lamp, que son lámparas construidas con botellas de plástico que por desgracia inundan los océanos y la naturaleza. Esta idea la empezaste a desarrollar en 2011. ¿Cómo surgió? ¿Cuál fue el punto de partida y qué destacarías del proceso creativo?

Trabajamos con 100 artesanos que son grandes maestros, y que proceden de comunidades de Perú, Australia, Colombia, Chile, Etiopía, Ghana, Japón, Thailandia y ahora vamos a ir a Ruanda. Son los propios artesanos quienes rescatan las botellas de su entorno cercano.

Trabajar con ellos es una manera de empoderarles y descontextualizar su trabajo, ya que habitualmente en su país natal no se valora lo que hacen de la misma manera. Por ello, cuando lo descontextualizas, su maestría adquiere otro brillo.

“Trabajar con artesanos de comunidades empobrecidas de todo el mundo es una manera de empoderarles y descontextualizar su trabajo.”

En cuanto al origen… Mi hija es medio colombiana y en unas vacaciones en Colombia junto a un amigo que es artista plástico, estuvimos hablando sobre el problema de los plásticos en el Amazonas. Es curioso, pero a pesar de que uno tiene una idea del Amazonas como un lugar virgen, un vergel frondoso, lleno de vegetación y animales, lo cierto es que el Amazonas también es un autopista de plásticos. Y eso es algo que sorprende mucho y entristece.

Lo más interesante de este proyecto es que desde un principio parte de la conciencia en torno al problema y no de su resolución. Es un proyecto del que soy consciente de que por muchos miles o millones de botellas que quitemos de en medio, será en cualquier caso de una manera temporal, ya que comparado con la producción de plásticos actual en el mundo, es imposible paliarlo. Sin embargo, el diseño no solo consiste en crear objetos sino que también es una herramienta de comunicación muy potente. A día de hoy hemos hecho unas 25.000 lámparas que son 25.000 manifiestos esparcidos por el mundo. Eso es lo que más nos interesa.

“A día de hoy hemos hecho unas 25.000 lámparas que son 25.000 manifiestos esparcidos por el mundo. Eso es lo que más nos interesa.”

En cuanto al proceso creativo… fue esa misma noche, en la que hablaba con mi amigo sobre los plásticos… cuando inspirado por el mezclador de bambú japonés, se me ocurrió la idea de hacer una lámpara con las botellas de plástico.

Aunque en un principio mi idea era para una exposición, pero al ser diseñador industrial quise idearla para que desde un principio pudiese ser real y se pudiese vender. Para ello, tuve que diseñar una logística, una manera de ejecutar ese objeto sin necesidad de grandes maquinarias. Y eso sobre todo implicó crear una metodología de diseño aplicado a todas las fases de desarrollo de un producto.

A partir de la presentación en Milán con Rossana Orlandi de la «Colección Colombiana», nos dimos cuenta del potencial que tenía, y entonces planteamos confeccionar la lámpara no solo en Colombia sino en otros países.

Así que en lugar de ir al mismo grupo de artesanos, optamos por que hiciesen la misma tipología de lámparas pero en distintas comunidades artesanas. De esta manera, al cabo de 10 años, podríamos llegar a componer una lámpara donde cada una de esas pantallas procediese de una cultura y de un país diferente, y que además contase una historia.

¿Qué tipo de público compra este producto?

Mucho Contract – restaurantes y hoteles -, donde la gente convive con ellas y luego se animan a adquirir una. Es un producto difícil de vender en tienda, porque son piezas únicas.

Las diferentes PET Lamp las hacemos y distribuimos en todos los continentes. Desde un principio nació desde la perspectiva de la autoproducción y también como única manera de desarrollar este proyecto. Algo muy interesante, porque en esa época, y te hablo de hace casi 12 años, el mundo de la empresa estaba en su máxima, pero a pesar de eso nosotros fuimos capaces de competir con marcas muy potentes y relevantes, ya que eran incapaces de hacer un producto de este tipo.

“Las PET lamps las hacemos y distribuimos en todos los continentes.”

¿Te llegaste a imaginar en algún momento que tendrían tanto éxito y que estarían presentes en todo el mundo?

Sentí el potencial pero nunca pensamos que iban a dar para tanto.

También ha sido muy bonito el desarrollo en paralelo a la PET Lamp de otros productos/proyectos en el estudio para no quedarnos parados y hacer cosas diferentes. Y lo que sucedido es que curiosamente, analizándolo con el tiempo, nos hemos dado cuenta que todo lo que hemos hecho de manera paralela a la PET Lamp siempre ha estado relacionado con el tejido. Desde cerámica a mobiliario, siempre lo hemos llevado al tejido.

El mundo del tejido desde otra perspectiva es algo que me interesa mucho. Tejido urbano, tejido social, la trama de una película. Todo eso me resulta fascinante. Como siempre digo: «Existe un hilo conductor en todo lo que hacemos».

“El mundo del tejido desde otra perspectiva es algo que me interesa mucho.”

Por cierto, ¿cómo te sientes ante la copia?

Por un lado está la idea de la PET Lamp y por otro la lámpara en sí. Es cierto que ha habido un boom de la cestería aplicada a lámparas, pero eso es algo que nos parece genial. Lo que no llegan a copiarnos mucho es la botella. Es decir, hacen la copia de la lámpara pero le quitan la botella.

Nosotros no hemos trabajado sobre los copyright, siempre hemos hablado más sobre los copyleft.  Para nosotros es fenomenal que por ejemplo un artesano o el dueño de un chiringuito en la playa en Santo Domingo, de repente coja la botella de Coca-Cola, la corte, la teja y la ponga en su espacio.

“No hemos trabajado sobre los copyright, siempre hemos hablado más sobre los copyleft.”

Lo que sí que nos duele es cuando nos copia nuestro propio artesano. A veces nos ha ocurrido. Nos perjudica en el sentido de haber perdido mucho tiempo, esfuerzo y cercanía. Es como una traición. Pero es cierto que el artesano más interesante sabe también que nosotros somos socios, que él no tiene la capacidad de vender las lámparas en el mercado local o conseguir electrificarlas, que algo muy peligroso.

El año pasado también publicasteis un libro-aniversario. ¿Qué puedes contarnos al respecto?

Es un libro autoeditado que muestra la esencia de este proyecto: un puzzle de mil piezas, donde si una falla una, falla el puzzle entero. Hemos hecho una edición de 1000 libros para premiar a todos los que han participado en PET Lamp. Desde compradores, tiendas, artesanos, transportistas, etc… A cada uno les ha llegado un libro, y tanto ellos como nosotros estamos muy felices.

“Hemos hecho una edición de 1000 libros para premiar a todos los que han participado en el proyecto PET Lamp.”

Tienes un precioso estudio que como bien dices actúa a su vez como un laboratorio de ideas en Carabanchel. De hecho, fuiste un pionero cuando decidiste instalarte allí, y ahora ya hay muchos más.

Me fui a Carabanchel cuando acabaron las obras de Madrid Río.

Primero empecé en un micro estudio de 20 metros cuadrados, después me mudé a uno más grande, luego a mi casa-estudio en el edificio de al lado, y más tarde mudé mi estudio al edificio que tenemos ahora. Compramos el edificio entero con la perspectiva de que si crecíamos íbamos a necesitar espacio para ello. Y entre tanto hemos ido alquilando el espacio a distintos creadores.

¿Qué es ACdO?

Las siglas ACdO significan Autoproducción y Comercialización de Objetos, S.L. Somos 3 socios: Enrique Romero de la LlanaSebastián Betanzo y yo.

Por un lado está el estudio Álvaro Catalán de Ocón y por otro, la editora del estudio de objetos, que es ACdO. Enrique es quien lleva la parte de producción, yo diseño y Sebastián se encarga de la parte administrativa, estrategia y ventas.

ACdO surgió a partir de PET Lamp. Hacía falta manejar esos tres departamento y así fue como nos asociamos. Y una vez que empezó a funcionar, decidimos integrar los otros productos del estudio.

También diseñamos para otras marcas como Gan o Gandia Blasco, entre otras.

El compromiso social, la artesanía consciente y la sostenibilidad están muy presentes en tu trabajo, pero ¿cómo definirías tu estilo/impronta?

Siempre digo que los diseñadores no deberíamos tener un estilo. A mí me gusta hablar más de una metodología del diseño. Tener un método, y dentro de ese método valoro mucho el reduccionismo.

Creo que el diseño tiene que tender a reducir costes materiales y complejidades hasta que encuentra un equilibrio, donde no hay nada que quitar y nada que poner. Yo busco intencionadamente que mis diseños sean utilitarios, es decir, que tengan una utilidad, y luego también me gusta que sean reproducibles, que es otro de mis valores.

Por ello, podría resumir los ejes de mi trabajo en: reduccionismo, que sea reproducible y útil.

Actualmente, creo que se está haciendo más artes decorativas que diseño. Y yo soy bastante contrario al maker, que es quien hace su propio objeto. Yo edito, trabajo con fábricas que elaboran las piezas, pero el objeto ni lo toco. No me gusta individualizar tanto el objeto.

“Reduccionismo, que sea reproducible y útil, esos son los ejes de mi trabajo.”

La palabra diseño como palabra viene del italiano «disegno», que significa dibujo. Es decir, lo que hacemos antes de una pintura, el boceto. Yo defiendo esa parte del diseño, en la que no tenemos que involucrarnos personalmente en cada objeto que creamos. Y eso hace que no tengamos que ser un especialista en nada. Para mí ese el valor del diseñador, una figura que tiene imputs cruzados de muchas disciplinas.

¿Qué papel crees que ocupa el diseño en la sociedad?

Creo que el diseño es la chispa de muchas cosas. Es decir, es el detonante de la industria de los materiales, de la industria de la distribución, de la industria del Marketing, de la industria de la fotografía, de la industria de las ferias… Por este motivo, apoyar el diseño es la mejor manera de generar un gran tejido económico.

Por otro lado, el diseño y el diseñador deben tener una visión amplia del objeto. Yo soy un diseñador que está en contra del confort, que es lo que está arruinando la ecología. Por ejemplo, la facilidad con la que abrimos una botella, bebemos de ella y la tiramos… Eso es muy confortable para quien la bebe pero no para lo que viene detrás. Por eso el diseñador debe tener una perspectiva más global y ser consciente que su diseño tiene un impacto en la sociedad.

“El diseñador debe tener una perspectiva más global y ser consciente que su diseño tiene un impacto en la sociedad.”

¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?

Me empapo de todo, pero me sigue gustando mucho la arquitectura como lugar de encuentro de los objetos, por supuesto viajar, la música y también el cine. De lo que menos me empapo es de diseño.

Artistas/diseñadores/arquitectos/creativos de todos los tiempos a los que admiras.

Tiendo a caer en los clásicos, como por ejemplo Picasso. La universalidad y atemporalidad del artista es algo que me interesa mucho. También me gustan mucho los artistas individualistas como Bob Dylan, que es mi ídolo musical, o Miles Davis Twombly, que es muy outsider. Me gustan los artistas fuera del circuito.

“La universalidad y atemporalidad del artista es algo que me interesa mucho.”

Mis maestros en diseño han sido Enzo Mari, que además he tenido la suerte de conocer personalmente, Achille Castiglioni, que no le he conocido pero que me encanta y Maarten van Severen, un diseñador que me interesa mucho porque trabaja muy cercano a la escultura, porque es hijo de un escultor, a pesar de que no deja de ser un diseñador radical.

Añado también a Rem Koolhaas, un arquitecto que viví muy de cerca porque tuve compañeros de piso que trabajaban con él y, por supuesto a Mies Van der Rohe. De Madrid me encanta lo que hace Lucas Muñoz, cuyo trabajo es muy inquietante y muy fresco.

¿Qué opinas de la IA? ¿Trabajas con ella?

La estamos empezando a usar como herramienta. Asusta y creo que la IA puede llegar más lejos de lo que pensamos. Considero que tradicionalmente el diseñador se ha dedicado a dar respuestas, y yo creo que la IA va a ser muy buena justo en eso. Por ello, creo que diseñador en lugar de dar respuestas tendrá que aprender a hacer las buenas preguntas, así como saber elegir entre las miles de respuestas que ofrecerá la IA.

“Debido a la IA el diseñador tendrá que aprender a hacer las buenas preguntas en lugar de dar respuestas.”

El peligro está en que la IA va a acabar con la mediocridad. ¿Y qué va a hacer el 99% de la gente? Por ello, el que mejor sepa utilizar la IA en los próximos 10 años es el que se va llevar el gato al agua…

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

Tenemos una PET Lamp nueva que estamos haciendo en Ghana, y también estamos trabajando en un tapiz. Estamos investigando las casas familiares de esa cultura, los Fra Fra, que son como círculos interconectados. Primero empiezan creando una habitación que es un círculo, y a medida que la familia va creciendo se añade otro y así sucesivamente. Y todo ello alrededor de un patio. Me parece muy interesante utilizar el tejido para representar esas construcciones. Esta pieza la presentaremos en Milán.

A su vez estamos haciendo una colección de alfombras y una casa, una pequeña casa en torno a la arquitectura prefabricada. Es muy interesante pensar en una arquitectura que no está asociada a un lugar en concreto. Será el objeto más grande del estudio.

¿En qué va a consistir tu participación en la 7ª edición del Madrid Design Festival?

Estaremos en el Festival OFF del Madrid design Festival. Este año nos vamos a centrar mucho en el estudio por el premio y vamos a exponer dentro de él nuestra nueva lámpara PET Lamp.

También hemos invitado a becarios y a gente que ha trabajado en el estudio para que expongan su trabajo personal.

(*) Fotos proporcionadas por el estudio Álvaro Catalán de Odón.


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