Entrevista a Paula Bonet, autora de «La anguila» (Anagrama)

Hace unos días charlamos con la artista valenciana Paula Bonet, que tras una década dedicada a la ilustración y a la escritura, vuelve a ser noticia con motivo de la reciente publicación de su primera novela, ‘La anguila’ (Anagrama). Paula es de esas personas que haga lo que haga siempre trata de ser fiel a sí misma y también retarse tantas veces como haga falta en pro de su obra. Basta con echar un vistazo a la misma y a sus diferentes publicaciones y exposiciones para comprobar que no solo es un propósito sino una realidad.

Como podréis comprobar cuando decidáis leer ‘La anguila’, en ella hay carne, mucha carne, cartas, memoria, poesía, amor, maltrato, amistad, desengaño, primeras veces, familia, manchas, aprendizajes, abortos, miedo, inocencia, arte, sexo, sangre, excesos, nuevas ilusiones y Chile… Ya os advertimos que la ‘La anguila’ se te mete dentro, te agita y te agarra sin remedio, secuestrando todos tus sentidos.

Pasen y lean.

Autodefición

Pintora.

¿Qué querías ser de pequeña?

No tengo un recuerdo concreto sobre aquello que quería ser de pequeña, pero sí que recuerdo que siempre estaba relacionado con hacer cosas con las manos… Además mi abuela era modista, mi otra abuela cocinaba muy bien y mi abuelo era ebanista… Lo literario también estuvo muy presente y siempre vinculado con la docencia.

Previamente a tu novela, desde tu propia experiencia y sin victimismo, has roto muchos tabús sobre los abortos espontáneos a través de tu libro-objeto, ‘Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión’. ¿Cómo viviste el proceso catártico? Tras este tiempo, ¿cómo te sientes?

Uso la escritura y la pintura para cuestionarme. Mi obra siempre responde a lo que sucede en ese lugar donde me hago preguntas.

“Cuando pinto y cuando escribo no estoy buscando dar con una respuesta, no estoy buscando una solución a algo, lo que busco es ese conflicto al que muchas veces queremos darle la espalda.”

A lo largo de mi vida, al encontrarme en una situación concreta, siempre he buscado literatura que tenga que ver con esa situación concreta. Lo hice cuando estaba embarazada y fue complejo encajar el hecho de que la literatura que abordaba esa temática fuera tan poco accesible: sí que existía, pero tenías que buscarla con ahínco… En el momento en el que tuve las pérdidas gestacionales sentía la necesidad de buscarme, de buscar en la palabra y en la mancha y por eso trabajé en ‘Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión’. Recuerdo que cuando hice aquel post (un selfie en un ascensor titulado «autorretrato en ascensor con embrion con corazón parado») que luego generó el proyecto. Me pareció interesante mostrar una intimidad que rechazo, ya que sentí que era la manera más fácil de llegar a un público más amplio. La respuesta que tuve a un post que pensaba que iba a ser casi autodestructivo, fue todo lo contrario a lo que esperaba. Me di cuenta que había necesidad de hablar sobre aquel asunto. Por lo que de alguna manera casi podría decir que esa catarsis por la que me preguntas fue más bien colectiva. Encontré alivio en el hecho de ver que otras mujeres también compartían la necesidad de hablar de ello.

Ahora mismo siento que he trabajado mucho al respecto y que ya estoy en otro lugar, porque parte del trabajo que hice fue enfrentarme a la maternidad y a saber si mi deseo era algo natural o algo impuesto.

Acabas de cumplir uno de tus sueños: publicar tu primera novela, a pesar de que ya habías escrito otros libros. ¡Enhorabuena! Me ha parecido reveladora y me ha atrapado sin alternativa. La consumí en tres días y solo tengo elogios para la misma. ¿Por qué ahora? ¿por qué «la anguila»?

¡Gracias! Ha sido ahora, porque necesitaba trabajar mucho el texto antes de poder publicarlo, por muchos motivos. El primero, porque sabía que tenía un material muy poderoso y quería abordarlo desde el mejor lugar. Otro motivo se debe al respeto que tengo por la literatura. No quería que la urgencia me llevara a querer publicar. Quería que fuese un libro que estuviese escrito desde la templanza por el hecho de narrar agresiones que producen en el lector/a y en la que escribe rabia, náusea y dolor. Pensé que esas emociones ganarían en potencia si se trataban desde un lugar más calmado.

Has dicho que ha sido la primera vez que has podido pintar y escribir. ¿Cuéntanos un poco cómo fue ese proceso?

Ha sido muy interesante. Ha sido la primera vez que he podido separar la palabra de la imagen.‘La anguila’ son dos anguilas. O una anguila que salta de una disciplina a otra.

“El proceso proceso fue muy interesante porque mientras pintaba, escribía, e intentaba que ninguna de las dos disciplinas afectara a la otra de manera física.”

Sí que hubo muchos diálogos entre ellas, y eso fue positivo tanto para la una como para la otra. Pintando llegué a lugares que no hubiese podido verbalizar solo con la palabra. Fue así todo el tiempo: el llevar dos proyectos a la vez y el poder concluirlos a la vez, así como entender que el uno no existiría sin el otro, me permitió trabajar desde un lugar de gran libertad.

Nos conocemos desde hace muchos años. De hecho nuestro primer encuentro fue en Valencia, en Ruzafa, comiendo una paella en casa de los chicos de Gnomo shop. Recuerdo que ya ibas a dejar de ser maestra y barajabas de manera inminente irte a Barcelona. En aquel momento, tus ilustraciones arrasaban, tu arte enamoraba y también todo lo relativo a tu persona. ¿Cómo estabas personalmente en aquel momento? ¿cómo viviste ese rotundo éxito? ¿qué queda de esa Paula?

En aquel momento estaba en una huida y necesitaba irme de Valencia, y de hecho eso fue lo que ocurrió. No viví bien “aquel rotundo éxito”, porque para mí no era un éxito. De hecho, lo destruí aquel trabajo lo más pronto que pude.

De esa Paula espero que quede bastante porque durante un tiempo he querido enterrarla, y creo que no era una buena decisión.

“Con ‘La anguila’ abrazo a aquella Paula que necesitaba huir de Valencia, porque para ella aquel lugar era un campo de minas.”

Después de aquello, han pasado muchísimas cosas en tu vida y artísticamente decidiste romper con ese estilo que tanto gustaba y gusta para hacer algo completamente diferente. ¿Fue algo inevitable? ¿cuales fueron tus principales miedos? ¿te arrepientes?

No tenía miedo, no me arrepiento, era algo inevitable. No estaba en un lugar ni cómodo ni sano emocionalmente. No me parece que este tipo de éxito se tenga que aplaudir. Me parece que ese tipo de éxito es bastante peligroso.

¿Qué supuso ‘La Sed’? ¿Cómo reaccionó tu público?

‘La Sed’ fue un despertar. Fue entender que la igualdad de género que me habían prometido desde pequeña no existía. Fue entender que nuestra formación emocional e intelectual partía solamente de la experiencia masculina.”

Por ello, empecé a buscar referentes femeninos y a ver que habían muchos, pero que era el propio sistema el que los hacía desaparecer, los ignoraba, los borraba de la historia oficial.

¿Cómo reaccionó mi público? Pensé que cuando dejara de hacer aquellos dibujos tan bellos, el público desaparecería con ellos, pero no fue así. Entiendo que hubo parte de ese público que se fue, pero hubo otro fiel que se quedó y me acompañó en ese viaje, o nos acompañamos mutuamente. Siento que hemos ido alimentándonos y creciendo de la mano.

La música siempre ha estado muy presente en tu vida. Y cuando me enteré de tu colaboración con The New Raemon me pareció que aquello era algo muy tuyo, algo que tenía que pasar. ¿Qué puedes contarnos sobre el cancionero ilustrado ‘Quema la memoria’ (Lunwerg) y sobre la performance que hacéis juntos y que aúna música, palabra y pintura?

‘Quema la memoria’ es uno de los proyectos más bellos en los que he trabajado, y espero seguir haciéndolo durante mucho tiempo.”

El proceso de creación del cancionero fue muy interesante del mismo modo que lo fue el proceso de concepción del espectáculo. Admiro a Ramón desde hace mucho tiempo. Sigo su trayectoria desde sus primero discos y la entiendo de manera paralela a la mía. Los dos hicimos un arte accesible que llegó al gran público y los dos decidimos no repetir un patrón que ya habíamos experimentado y exprimido a nivel personal y artístico.

“No concibo a una persona que sea capaz de repetir la misma obra hasta el final de sus días. No me interesa, ni la obra ni el artista.”

Ramón y yo vamos muy de la mano. Los dos llevamos mucho tiempo haciéndonos preguntas, evitando repetir patrones, colocándonos en lugares incómodos… Y eso, inevitablemente, hace que nuestra obra muchas veces se aleje del gran público, la parte buena es que se acerca a una pureza y a una abstracción que a ambos nos interesa.

Tras esta publicación le llegó el turno aPor el olvido’ (Lunwerg) junto al dibujante y gran amigo tuyo Aitor Saraiba. ¿Qué tal fue la experiencia de crearlo juntos en un lugar perdido en la costa catalana? ¿te has planteado volver a colaborar de esta manera tan intensa con otro artista?

La experiencia con Aitor fue muy interesante, porque él también es un gran lector y nuestra formación plástica es opuesta. Dediqué muchísimas horas y muchísima energía a ‘Por el olvido’. Ahora mismo no me planteo volver a colaborar de esa manera con alguien. Ya lo estoy haciendo con Ramón, desde un lugar que me parece más interesante: improvisamos mucho y nos exponemos de una manera despojada de todo.

¿Te ha afectado profesionalmente ser una de las adalides del feminismo?

No lo sé y no me importa. Me da igual. Todo es politico.

¿Cuál es tu relación con tu público/seguidores? ¿cómo consigues abstraerte de sus deseos/demandas?

Siempre digo lo mismo: respeto mucho a mi público y por eso no les puedo tener en cuenta. Creo que la persona que está pendiente de su público, en realidad le interesa más su persona que su obra. Para mí todo eso es ruido para la obra, es poner obstáculos y llenarla de una purpurina que no me interesa.

“Lo que me mueve es que aquello en lo que trabajo sea lo que transcienda y sea más importante que yo.”

¿Qué tal ha sido crear tu propia «madriguera»? ¿Qué tal va el taller? ¿Qué puedes contarnos sobre el mismo?

“Crear La Madriguera ha sido uno de los regalos más generosos que me ha hecho la vida. Es un sucedáneo del Taller 99, y es un refugio tanto para mí como para muchas mujeres.”

Va muy bien, y es un lugar donde suceden cosas importantes y que cada vez es más sólido. Estamos creciendo mucho, las mujeres que la habitamos estamos tejiendo una red muy dura, muy fuerte.

Volviendo de nuevo a tu novela, lo cierto es que aunque hay dolor y sufrimiento, agresiones de diferente índole y grado, también hay mucho amor, honestidad, fraternidad, aprendizajes a mansalva y mucho arte. ¿Te costó abrirte hasta el punto de recorrer esos recovecos tan espinosos e incómodos, a pesar de que ‘Qué hacer cuando en la pantalla aparece The end’ ya hablabas en parte de ello?

“Pienso que ‘La anguila’ es el proyecto que más daño me ha hecho, porque es el proyecto al que he podido mirar a los ojos y ser consciente de mi acción, sabiendo que iba a enfrentarme a grandes cantidades de mugre.”

Ha sido un proceso difícil por el dolor que implicaba abordar el proyecto, pero también ha sido placentero, porque estaba enfrentando ese dolor. Me he permitido abordarlo a través de muchas revisiones y de introducir la ficción. Esto último es lo que ha hecho posible que no me haya perdido en las tinieblas.

La relación epistolar entre tus abuelos me ha parecido maravillosa y muy reveladora. Ella deseando salir de ese parapeto y él sin ser consciente de ese malestar tan común en las mujeres de la época. ¿Cómo fue ese descubrimiento?

¡Maravillosa, sí! El descubrimiento fue absolutamente azaroso. Yo ya estaba trabajando en paralelo mi historia con la de mis abuelos, sin disponer de todo ese material epistolar. De hecho, ‘La anguila’ surge cuando muere mi abuelo, y mi abuela nos deja al cuidado de su cuerpo mientras ella desaparece. Es cuando muere la abuela cuando encontramos las cartas. Soy muy consciente de la suerte que tengo al ser la poseedora de esas cartas.

Has dicho que ‘La anguila’ es «una carta de amor a todas las mujeres» [especialmente a tus abuelas y tías] y una lanza a favor de las que vienen detrás”. ¿Fue esa la motivación a la hora de abordar tu primera novela?

Hubo muchas motivaciones. Como comentaba antes, el libro surge tras la muerte de mi abuelo. También sentí que tenía que escribir un texto más reflexivo después de publicar ‘Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión’, ya que en ese libro simplemente puse el tema sobre la mesa, y no me permití ahondar en él. Al final, una de las lecturas de ‘La anguila’ es concebirla como una obra coral: en ella tienen voz muchas mujeres. De edades diferentes, de clases sociales diferentes, desde distintos ángulos y lugares.

La exposición de La anguila se puede visitar en Valencia hasta el 16 de mayo. ¿Sabes si estará presente en otras ciudades?

Justamente 5 minutos antes de hablar contigo, me han comunicado que la prolongan 15 días más. Así que estoy muy contenta, porque es una muy buena noticia. En principio no hay nuevas fechas cerradas en otras ciudades.

Por cierto, la faja de tu libro cuenta con las opiniones de grandes escritores a los que admiro enormemente como Marta Sanz Enrique Vila-Matas, quienes elogian tu novela. ¿Cómo te sientes al respecto?

Fue abrumador. Les agradezco muchísimo que 1. aceptaran el manuscrito en pdf, 2. que lo leyeran y 3. que hablasen así de mi novela.

¿Y Chile? Sabemos que ocupa un lugar enorme en tu vida y en tu corazón. ¿Ha cambiado eso en la actualidad o sigue siendo tu segunda casa?

“Chile sigue ocupando un gran lugar en mi vida y en mi corazón, de hecho cada vez siento que es un lugar al que necesito volver con más ganas.”

Es mi segunda casa y las personas queridas que viven allí las considero mi familia.

¿Cómo ves el futuro de las mujeres?

Pregunta difícil. Veo que tenemos un largo camino por recorrer y que el futuro más inmediato no va a distar mucho del presente. Soy bastante pesimista.

¿Cómo te encuentras en estos momentos?

Me encuentro asimilando la recepción de la novela. Solo hace 3 semanas que está en la calle y está teniendo muy buena acogida. El feedback está siendo abrumador, hermoso, pero también difícil, porque el dolor sigue ahí.

¿‘La anguila’ va a tener descendencia en forma de nuevo libro?

No lo sé…

“Voy a seguir escribiendo, pero voy a aparcar la autobiografía como materia prima. Me tienta más la ficción.”

¿Qué tres libros y tres películas nos recomiendas?

Libros: ‘Yo que nunca supe de los hombres’ de Jacqueline Harpmann, ‘La amortajada’ de María Luisa Bombal y ‘El bosque’ de Nell Leyshon.

Películas: The Assistant, Nevenka, Midsommar.

Lugar favorito en el que perderte…

Un pinar.

(*) Fotos: proporcionadas por Paula Bonet. Foto con The New Raemon by Jordi Marti Costa.


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