David Foenkinos y «La vida feliz»: un retrato sobre la felicidad en la sociedad líquida

David Foenkinos ha vuelto, y lo ha hecho con una prosa tan delicada como incisiva. El autor de «La delicadeza» nos presenta «La vida feliz» (Alfaguara), su última novela, una reflexión sobre la búsqueda de la felicidad y las trampas de la vida cotidiana.

Aprovechando su paso por España, conversamos con él sobre los temas que explora en este nuevo trabajo, su proceso creativo y su visión del mundo.

Vivimos en una época donde parece que ser feliz es casi una obligación, algo que nos imponen desde las redes sociales y los medios de comunicación. Pero, al mismo tiempo, la felicidad es un concepto muy frágil, efímero. ¿La vida feliz nace de esa contradicción?

Es un punto de vista muy interesante. Propagamos nuestra felicidad en las redes sociales. Yo mismo acabo de entrar en Instagram (por fin), y sí, se supone que hablo de mi felicidad. Las vidas se comparan entre sí más que nunca, y esto crea una competición por la realización. Y sí, todo es apariencia. La depresión va en aumento. La verdad es que cuando nos preguntamos qué es la felicidad, la falta de ella se hace evidente. Hace un siglo, no nos preguntábamos si éramos felices o no.

“Las vidas se comparan entre sí más que nunca, y esto crea una competición por la realización.”

¿Cuándo decidiste escribir esta novela? ¿en qué momento vital te encontrabas?

Decidí escribir este libro cuando descubrí ese ritual que es tendencia en Corea del Sur, y que consiste en celebrar nuestro falso funeral que actúa como una terapia de renacimiento. Las imágenes son fascinantes. Toda esa gente desesperada metiéndose en sus ataúdes con la esperanza de encontrarle el sentido a la vida. Inevitablemente, me habló a mí: tuve una experiencia de muerte cuando tenía 16 años, que cambió mi relación con la vida.

En tu nueva novela ahondas sobre ese «dejar de ser nosotros» e iniciar una segunda vida…

Sí, «La vida feliz» es un libro sobre una segunda vida, sobre el renacimiento.

Como novelista, tengo la sensación de volver a vivir con cada libro. Me soy infiel constantemente. Ya tengo muchas vidas.

Si fuese posible vivir diferentes vidas como si se tratasen de distintas partidas de un videojuego, ¿qué te gustaría ser o cómo te gustaría vivir esas vidas?

¡Voy a ser jugador de pádel! Hablando más en serio, ese sería mi sueño. Me agota tener que elegir todo el tiempo, entre vidas amorosas, proposiciones profesionales, pizzas o pasta en los restaurantes. Yo elegiría todo. Viviría en Madrid, Berlín y París al mismo tiempo.

Cuando tenías 16 años tuviste una experiencia cercana a la muerte, algo que inevitablemente cambió tu vida. ¿Qué aprendiste de aquel episodio tan traumático?

La experiencia de la muerte me ha convertido en un ser sensible.

“La experiencia de la muerte me ha convertido en un ser sensible.”

Los libros, los cuadros, las películas, todo se ha vuelto más poderoso y más bello.

La nostalgia y los pequeños detalles cotidianos tienen un peso importante en tu escritura. ¿Qué te atrae de estos aspectos?

Tengo que reconocer que la verdad es que soy el prototipo del nostálgico alegre. Evocar ciertos recuerdos nostálgicos me hace feliz.

En tus libros has tratado temas profundos como el duelo, la enfermedad o la depresión, y tus personajes siempre son muy humanos, a menudo plagados de dudas y contradicciones. ¿Cuánto de autobiográfico hay en esta novela? Es decir, ¿cuántos de tus pensamientos y experiencias están presentes de una forma u otra?

Aparte de la experiencia de la muerte, hay muy poca autobiografía en esta novela. Escribo libros para evadirme y olvidarme de mí mismo, y sin embargo parece que estoy por todas partes entre comas.

Algunos de tus libros se han adaptado al cine. ¿Te gustaría que eso mismo ocurriera con La vida feliz?

No, no quiero que todos mis libros se conviertan en películas. A menos que llame a Almodóvar.

Para finalizar, ¿en qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto en mente?

Tengo muchos proyectos: una serie en Estados Unidos, una obra de teatro en Londres, una nueva novela en Francia y planes para volver a España a comer croquetas.

En definitiva, y como podréis comprobar cuando leáis esta exquisita novela, David Foenkinos y su característico estilo delicado, irónico y profundamente humano, nos invita a reflexionar sobre las pequeñas y grandes decisiones que dan forma a nuestras vidas, siempre al borde de lo absurdo y lo sublime.

Y mediante personajes atrapados entre sus deseos y realidades, nos recuerda que la felicidad, más que un estado permanente, es una construcción frágil, efímera y preciada, que requiere que nos la cuestionemos dependiendo del momento vital en el que nos encontremos.

Muy recomendable.

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