Conflux: un paisaje emocional en la galería Estudio Laterna
El concepto de confluencia sirve como punto de partida para la nueva exposición colectiva de Estudio Laterna en Ibiza, una muestra que explora los espacios de encuentro entre distintas prácticas artísticas contemporáneas.
Más que plantearse como una sucesión de obras independientes, la exposición funciona como una atmósfera en movimiento donde pintura, materia, gesto, color y espacio comienzan a contaminarse mutuamente.


El propio título ya anticipa esa intención. “Conflux” hace referencia al lugar donde distintas corrientes se encuentran y se transforman entre sí. Una idea que atraviesa toda la muestra y que sirve para entender cómo Carlota Pérez de Castro, Pablo Linsambarth, Patricia Paz y Sol Bailey Barker terminan construyendo, juntos, una especie de paisaje compartido.
Lejos de plantear un recorrido rígido o una lectura cerrada, la exposición propone una experiencia amplia, intuitiva y casi física. Las obras cambian según aquello que tienen alrededor. Los materiales adquieren nuevas resonancias. Las imágenes parecen desplazarse constantemente entre lo figurativo y lo abstracto, entre lo reconocible y lo emocional.
Hay algo especialmente interesante en cómo Estudio Laterna entiende aquí la relación entre arte y espacio. La arquitectura, la luz y la propia atmósfera de Ibiza no aparecen como simple contexto, sino como parte activa de la experiencia. La exposición respira con el lugar.
Desde su creación, Estudio Laterna se ha ido consolidando como uno de los proyectos culturales más singulares de la isla, alejándose del formato tradicional de galería para construir un ecosistema donde conviven arte contemporáneo, paisaje, arquitectura, diseño y pensamiento visual. En Conflux, esa identidad se vuelve especialmente evidente por la sólida joven trayectoria de sus artistas.
La muestra, abierta hasta el 25 de septiembre, marca además uno de los proyectos más ambiciosos realizados hasta ahora por el espacio tanto por duración como por dimensión conceptual. Pero más allá de la escala, lo que realmente define la exposición es su capacidad para generar una sensación de suspensión y misterio: un recorrido donde el tiempo parece ralentizarse y donde el visitante deja de ocupar una posición externa frente a las obras para convertirse progresivamente en parte de la propia atmósfera.
Las prácticas reunidas dentro de Conflux parten de lenguajes muy distintos, pero comparten una misma sensibilidad. Hay una presencia constante del gesto, de la materia y del color entendido no como elemento decorativo, sino como vehículo emocional. También aparece una cierta tensión entre belleza e inquietud, entre contemplación y extrañeza, que atraviesa toda la exposición.
Las pinturas de Carlota Pérez de Castro parecen registrar vibraciones internas y estados emocionales difíciles de verbalizar. Pablo Linsambarth construye imágenes suspendidas entre memoria, ficción y narrativa íntima. Patricia Paz trabaja desde universos cromáticos cargados de simbolismo y ambigüedad emocional, mientras que Sol Bailey Barker desplaza la escultura hacia territorios casi rituales donde la materia parece contener tiempo y transformación.
La presencia de Carlota Pérez de Castro, Patricia Paz y Pablo Linsambarth en Conflux coincide además con la participación de Estudio Laterna en la próxima edición de CAN Art Ibiza, donde la galería presentará obra de ambas artistas. Una presencia que refuerza el diálogo entre la exposición y uno de los encuentros más relevantes del calendario artístico de la isla.
Lo interesante es que nada se impone sobre lo demás. La exposición evita la lógica jerárquica y apuesta por construir una experiencia colectiva donde las obras dialogan constantemente entre sí.
Precisamente sobre esa idea, hablamos con Andrea Sánchez, fundadora de Estudio Laterna y comisaria de la exposición.
Conflux parte de la idea de corrientes que se encuentran y se transforman mutuamente. ¿Cómo nació el concepto de la exposición y por qué sentisteis que este era el momento adecuado para desarrollarlo?
Conflux nace de la intuición de reunir prácticas que, aunque muy distintas formalmente, compartían una misma pulsación interna. Nos interesaba pensar la exposición como un lugar de fricción y transformación: corrientes artísticas, sensibilidades y líneas de pensamiento que se rozan, se alteran mutuamente y terminan formando parte de un mismo cuerpo en movimiento.
“Hay una presencia muy fuerte del gesto, de la materia y especialmente del color como vehículo emocional y expresivo.”
Más que construir una exposición desde una lógica puramente curatorial o racional, queríamos crear un espacio vivo, donde las obras pudieran afectarse entre sí y generar algo inesperado. Sentimos que este era el momento adecuado porque vivimos una época de enorme saturación visual y velocidad, y nos interesa reivindicar experiencias que inviten a detenerse, sentir y atravesar el arte desde un lugar más intuitivo y sensorial.
La muestra reúne a Carlota Pérez de Castro, Pablo Linsambarth, Patricia Paz y Sol Bailey Barker, cuatro artistas con lenguajes muy distintos entre sí. ¿Cómo fue el proceso de selección y qué conexiones encontrasteis entre sus prácticas?
Aunque cada artista trabaja desde un universo muy personal, encontramos conexiones muy profundas entre ellos. Hay una presencia muy fuerte del gesto, de la materia y especialmente del color como vehículo emocional y expresivo.
De alguna manera, todos comparten una sensibilidad cercana a ciertos lenguajes del expresionismo contemporáneo, tanto desde lo figurativo como desde lo abstracto, entendiendo la pintura y la materia como espacios de intensidad emocional y transformación constante.
También existe una voluntad común de generar cierta incomodidad, inquietud o misterio. Todos construyen imágenes o formas que parecen situarse en un territorio inestable, donde lo figurativo, lo abstracto, lo simbólico y lo emocional conviven constantemente. Nos interesaba precisamente esa tensión: prácticas distintas que, al reunirse, se potencian mutuamente y abren nuevas lecturas.
La selección fue muy intuitiva. Más que buscar similitudes evidentes, buscamos artistas capaces de sostener un diálogo sensible dentro del espacio.
“Queríamos crear un espacio vivo, donde las obras pudieran afectarse entre sí y generar algo inesperado.”
Más allá de las obras individuales, la exposición parece construida como una experiencia colectiva donde las piezas dialogan constantemente entre sí. ¿Cómo trabajasteis esa relación entre artistas dentro del espacio?
Para nosotros era importante que la exposición funcionara como un organismo y no como una suma de obras aisladas. Trabajamos mucho la relación espacial entre piezas, materiales, escalas y ritmos visuales para que el recorrido generara una sensación de circulación constante.
A lo largo de Conflux, las obras se transforman al entrar en proximidad unas con otras: los materiales adquieren nuevas lecturas, las imágenes cambian dependiendo de aquello que las rodea y las tensiones visuales aparecen de forma casi orgánica.
Nos interesaba construir una experiencia donde nada permaneciera completamente fijo y donde el espectador pudiera percibir esa especie de corriente invisible que atraviesa toda la muestra.
Estudio Laterna tiene una identidad muy ligada a la arquitectura, la luz y el paisaje de Ibiza. ¿De qué manera influye la isla en vuestra forma de concebir las exposiciones?
Ibiza influye profundamente en nuestra manera de pensar el espacio y el tiempo. La isla tiene una relación muy particular con la luz, el silencio, la materia y los ritmos naturales, y todo eso termina filtrándose de manera muy orgánica en las exposiciones.
En Estudio Laterna entendemos cada muestra casi como un paisaje habitable: un lugar donde arquitectura, naturaleza, obras y espectadores conviven dentro de una misma atmósfera. Nos interesa mucho esa relación entre interior y exterior, entre lo construido y lo orgánico, y cómo el espacio puede afectar emocionalmente a quien lo atraviesa.
La isla también nos recuerda constantemente la importancia de la contemplación y de cierta lentitud, algo que intentamos preservar dentro del proyecto.
Muchas de las obras presentes en la muestra trabajan desde lo emocional, lo intuitivo o lo sensorial más que desde una lectura completamente racional. ¿Qué os interesa de este tipo de lenguajes dentro del arte contemporáneo actual?
Creemos que lo racional es importante, pero sentimos que hoy también es necesario abrir espacio a otros modos de percepción más intuitivos, sensibles e incluso espirituales. En este sentido, compartimos la visión de Paul Klee cuando afirmaba que “el arte no reproduce lo visible, sino que hace visible lo invisible”, recordándonos que existen formas de conocimiento y comprensión que van más allá de lo estrictamente tangible.
Nos interesa el arte que no entrega una respuesta cerrada, sino que activa preguntas, emociones o estados difíciles de explicar completamente con palabras. En Conflux hay una voluntad de generar una experiencia más sensitiva que narrativa: un espacio donde el espectador pueda proyectar sus propias memorias, inquietudes o emociones.
Nos interesa especialmente el arte que crea cierta fricción interna, que obliga a detenerse y permanecer un poco más dentro de la incertidumbre. Pensamos que ahí aparecen formas muy valiosas de pensamiento crítico y de conexión emocional.
“En Conflux hay una voluntad de generar una experiencia más sensitiva que narrativa.”
Hay algo muy inmersivo en la forma en que concebís el recorrido expositivo, casi como si el visitante atravesara un paisaje emocional más que una exposición tradicional. ¿Qué importancia tiene para vosotros la experiencia del espectador dentro del espacio?
Es fundamental. Nos interesa que el espectador no ocupe un lugar externo frente a la obra, sino que pueda sentirse progresivamente absorbido por la atmósfera de la exposición.
Pensamos mucho en cómo el cuerpo atraviesa el espacio, en los silencios, las pausas, la luz, las escalas y las relaciones entre piezas para construir una experiencia más cercana a un estado de contemplación que a una visita expositiva convencional.
Hay algo muy importante para nosotros en crear ese “espacio no espacio” y ese “tiempo no tiempo” donde artista, obra y espectador puedan encontrarse. Ese momento donde la experiencia deja de ser únicamente visual y pasa a convertirse en algo emocional, casi físico.
Estudio Laterna parece alejarse del modelo convencional de galería para acercarse más a un ecosistema creativo donde conviven arte, diseño, paisaje y pensamiento contemporáneo. ¿Qué tipo de proyectos y conversaciones os interesa impulsar desde este espacio?
Nos interesa crear un espacio abierto a experiencias y conversaciones que trasciendan disciplinas. Entendemos Estudio Laterna más como un ecosistema vivo que como una galería tradicional: un lugar donde arte, paisaje, arquitectura, diseño y pensamiento contemporáneo puedan coexistir sin jerarquías.
Queremos impulsar proyectos que generen encuentros reales entre artistas, espectadores y el entorno; experiencias capaces de activar sensibilidad, reflexión y nuevas maneras de relacionarnos con el espacio y con el tiempo.
También nos interesa defender el arte como un lugar de esperanza, contemplación y transformación colectiva. Crear espacios donde todavía sea posible sentir, pensar, imaginar y reconstruir vínculos desde la sensibilidad.
“Nos interesa defender el arte como un lugar de esperanza, contemplación y transformación colectiva.”
Un espacio para desacelerar
Más allá de las obras concretas o de los nombres que forman parte de la exposición, Conflux deja una sensación difícil de resumir únicamente desde lo visual. La muestra funciona casi como una atmósfera compartida donde espacio, materia, emoción y tiempo empiezan a mezclarse lentamente.
Y quizá ahí reside una de las ideas más interesantes detrás del proyecto de Estudio Laterna: entender el arte no solo como algo que se observa, sino como algo que se habita.
La exposición estará disponible hasta el próximo 25 de septiembre de 2026.
Estudio Laterna Art Gallery
C/ Vénda de Parada, 12
Santa Gertrudis de Fruitera (Ibiza, Islas Baleares)
(*) Fotos: Ana G. Hernando.








