AOT studio: diseño experimental, democrático y sostenible
En el universo del diseño contemporáneo hay estudios que trascienden la etiqueta de «marca» para convertirse en un manifiesto vivo. Ese es el caso de AOT studio, un taller danés fundado de manera casi accidental por Kathrine y Mathias, una pareja que combina artes plásticas y diseño para crear objetos que desafían lo convencional. Su filosofía se construye desde la intuición, el trabajo manual y un respeto absoluto por los materiales.
En este artículo, exploramos la historia, los procesos y la visión de AOT studio, complementada con una entrevista en profundidad que revela cómo un proyecto personal se ha transformado en una referencia del diseño contemporáneo europeo.
Los orígenes: cuando la creación se convierte en destino
AOT studio nació casi por casualidad cuando Kathrine y Mathias, durante unas vacaciones en su casa de verano, comenzaron a fabricar objetos cotidianos. Lo que empezó como un juego se convirtió en un proyecto de vida que, cinco años después, se ha consolidado como un referente del diseño danés contemporáneo.
Su identidad surge de la complicidad de ser pareja y de la fusión entre sus disciplinas —artes plásticas y diseño—. Una mezcla que convierte la experimentación manual y el respeto por los materiales en el corazón de su filosofía creativa.
Su enfoque es claro: el diseño debe emocionar y ser democrático, capaz de estar presente tanto en una gran sala como en el alféizar de una ventana.

Entrevista exclusiva con AOT studio
Os definís como un estudio de diseño familiar. ¿Cómo influye esa dinámica en vuestro proceso creativo?
AOT comenzó más o menos por accidente, mientras diseñábamos y fabricábamos cosas para nuestra casa de verano. Entre los dos existe un impulso muy natural de crear, y durante diez días seguidos hicimos de todo: desde lámparas hasta mesas y accesorios. Al cabo de esos diez días, miramos lo que habíamos producido, nos miramos el uno al otro y pensamos: «Esto ha salido bastante bien». De eso hace ya casi cinco años.
Venimos de formaciones distintas —diseño y bellas artes— y tenemos habilidades completamente diferentes. Esto, combinado con el hecho de que nos conocemos a fondo, hace que podamos transformar nuestras diferencias en ventajas, y en objetos que reflejan a ambos. Y esto no se aplica solo a lo que creamos, sino también a la marca en general.
La desventaja de ser un negocio familiar (sobre todo cuando sumas niños a la ecuación) es que todo tiende a mezclarse: el trabajo y la vida. Es un equilibrio que tenemos que buscar cada día.

¿Qué significa para vosotros la idea de liberar los materiales de las convenciones?
Entre otras cosas, AOT nació de una frustración con ciertas normas y «formas predeterminadas de hacer las cosas» en la industria. Especialmente en la producción y cuando se trata de escalarla, nos encontramos con muchas limitaciones respecto a cómo y qué podíamos diseñar.
Si se sigue esa mentalidad hasta el final, tememos que todo termine pareciéndose demasiado. Y eso no es en absoluto lo que buscamos, ni tampoco cómo funciona nuestra mente. Queremos desafiar esa forma establecida de hacer las cosas y acercarnos a los materiales con los brazos abiertos y con una buena dosis de ingenuidad. Por eso, desde el principio decidimos que nuestros procesos empezaran siempre con nuestras propias manos.
Ninguno de los dos somos artesanos, pero sentimos un gran respeto por el valor de los objetos hechos a mano, así como por el conocimiento y el aprendizaje que existe ahí fuera. Sin embargo, nuestra curiosidad por los materiales y por experimentar con ellos supera con creces el miedo a hacer las cosas «mal». De alguna manera, nuestro proceso de diseño consiste en crearnos problemas al hacer las cosas al revés. La segunda parte del proceso es resolver esos problemas sin comprometer ni el diseño ni el propio proceso.
En este camino, a menudo terminamos «inventando» nuestras propias artesanías, técnicas y herramientas, lo cual para nosotros es fundamental a la hora de crear diseños sin concesiones que puedan escalarse de forma financiera y prácticamente sostenible.
“Nuestro proceso de diseño consiste en crearnos problemas al hacer las cosas al revés.”

Tal y como acabáis de asegurar, muchas de vuestras piezas parten de la experimentación manual. ¿Por qué es tan importante ese proceso?
En nuestro impulso constante de crear, hay un profundo amor por la artesanía y por dar vida a las cosas con nuestras propias manos. Es casi una sensación primitiva. Al menos, para nosotros es lo que se siente más natural. Pero también se ha convertido en la manera más sencilla de iniciar un proceso en el que siempre buscamos crear algo verdaderamente original.

La colección de lámparas F46 está hecha íntegramente de plástico reutilizado. ¿Qué os inspiró a trabajar con este material y qué desafíos encontrasteis al transformarlo?
Siempre nos ha fascinado el plástico porque es todo lo contrario a lo que somos, así que nos pareció el reto definitivo. Es un material que depende en gran medida de maquinaria avanzada para tomar forma, y rara vez se asocia con algo hecho a mano. Pero, al mismo tiempo, es un material increíble (por sus funciones y cualidades), así que teníamos que intentar adaptarlo al estilo AOT.
La reputación del plástico es, en general, muy interesante: técnicamente es un material fantástico, pero en la práctica genera muchísimos problemas. Aunque, si lo pensamos, esos problemas no los causa el material en sí, sino la forma en que los seres humanos no lo tratamos con el respeto que merece. Y eso es justo lo que queríamos expresar. Nuestra intención era elevar un material que a menudo se considera sin valor y otorgarle un nuevo derecho propio.
“Siempre nos ha fascinado el plástico porque es todo lo contrario a lo que somos, así que nos pareció el reto definitivo.”
El plástico reciclado y reutilizado se ha usado mucho en diseño durante los últimos 10 o 15 años, pero muy a menudo de un modo en el que el objeto casi te grita a la cara: «estoy hecho de plástico reciclado». Desde un punto de vista profesional, estábamos un poco cansados de esa estética. Creemos que, en 2025, debería darse por hecho que, si se utiliza plástico en la producción de diseño, sea reciclado o reutilizado, sin necesidad de subrayarlo en la pieza final.

Vuestra Primi Collection se basa en tubos de aluminio doblados. ¿Qué os fascina de este material y de sus posibilidades?
La cualidad casi banal de un material que cambia sus propiedades cuando, por ejemplo, se expone al calor, nos sigue sorprendiendo una y otra vez. Es una característica presente en muchos metales y materiales, pero en el caso del aluminio las posibilidades son especialmente amplias cuando se trabaja el material con las manos. Nota mental: todos estos pequeños «regalos» también traen consigo una buena dosis de problemas después.
Otra fascinación —también bastante simple— con el tubo de aluminio es el hecho de que sus dos extremos se han convertido para nosotros en un gran marco de experimentación, un punto de partida para explorar hasta dónde puede llegar este material y esta técnica. Y la respuesta es: prácticamente todo.

Descubrimos por primera vez vuestras colecciones de portavelas —desde Bucatini hasta Pennoni y Spaghettoni— en la tienda de Copenhagen Contemporary, y nos enamoramos de inmediato. Muestran un enfoque lúdico pero a la vez escultórico. ¿Qué papel juegan estos objetos más pequeños y cotidianos en vuestra filosofía de diseño más amplia?
Junto a nuestro empeño profesional por crear piezas originales, visibles y ambiciosas en su diseño, tenemos una intención igualmente fuerte de no convertirnos en una práctica elitista. No nos motiva diseñar cosas extravagantes solo para unos pocos. Nuestra intención es que nuestra práctica represente una forma más democratizada de pensar el diseño contemporáneo.
Hay esculturas para quienes tienen un gran hall que llenar, pero también las hay para quienes solo quieren decorar el alféizar de una ventana.

Muchas de estas piezas están dobladas o moldeadas a mano a partir de aluminio. ¿Cómo equilibráis la experimentación y el control cuando trabajáis con procesos tan directos e intuitivos?
Ahí es donde entra en juego la fuerza de ser dos. En la dualidad de opiniones y personalidades diferentes encontramos el punto de equilibrio que hoy es AOT. Kathrine es la experimentación. Mathias es el control. Casi literalmente.
La sostenibilidad desempeña claramente un papel en vuestra práctica, con proyectos que utilizan materiales sobrantes o reciclados. ¿Cómo equilibráis la sostenibilidad con la estética y la funcionalidad?
La sostenibilidad es una parte inherente de nuestras vidas y de nuestro negocio. No somos santos, pero para nosotros la sostenibilidad se siente más como la opción natural que como algo que tengamos necesidad de recalcar. Preferimos mantenerlo así, porque a veces incluso sentimos que la palabra tiende a simplificar demasiado el diseño.
Tú lo planteas como un equilibrio entre «sostenibilidad» por un lado y «estética y funcionalidad» por el otro, como si trabajaran en direcciones opuestas. Nosotros creemos que esa es una concepción generalizada de la sostenibilidad, pero no lo vemos de ese modo. Para nosotros, lo más natural del mundo es usar lo que tienes: ya sea material sobrante propio o plástico reutilizado procedente del exterior.
Del mismo modo, no fue inicialmente una elección «sostenible» producir solo en Dinamarca: simplemente fue la opción natural para nosotros. Aunque supongo que eso también revela lo que está fundamentalmente mal en nuestro mundo, que es otra conversación.

El proyecto G.O.A.T.’s rinde homenaje a inventores y pioneros. ¿Por qué era importante para vosotros destacar a estas figuras olvidadas?
El proyecto G.O.A.T.’s nació en un periodo en el que estábamos muy centrados en definir, visualizar y conceptualizar quiénes somos como estudio de diseño. Hicimos una sesión fotográfica que funciona como un retrato nuestro, pero en realidad es una serie de fotografías de las herramientas que hemos inventado para nuestros procesos, de los materiales y utensilios desgastados que utilizamos, de las cicatrices en nuestros brazos (de la producción), etc. En general, es una documentación de la «pátina AOT» durante los dos o tres primeros años. Esta serie forma ahora parte de los folletos que acompañan a cada producto de AOT.
En ese proceso quisimos hacer estos «bustos» y nos pareció evidente retratar y rendir homenaje a algunas de las personas que allanaron el camino para que lo que hacemos hoy sea posible (por ejemplo, el descubridor del aluminio, el inventor de la amoladora angular, o el diseñador del Citroën Berlingo —nuestro coche de empresa—). Todo ello, obviamente, con un toque de humor.

Todas vuestras piezas son «siempre hechas a mano, siempre producidas en Dinamarca». ¿Qué importancia tiene esta fuerte identidad local en un panorama global del diseño?
Como mencionamos antes, mantener la producción en Dinamarca ha sido algo muy natural. Necesitábamos introducir y enseñar a nuestros productores una técnica completamente nueva, y la opción más práctica era encontrar a alguien que no estuviera demasiado lejos. Sabíamos que tendríamos que supervisar el proceso de cerca.
Valoramos muchísimo a nuestros colaboradores, porque sabemos lo que supone para ellos adaptar nuestros objetos poco convencionales a sus sistemas (ya sea en producción, pintura en polvo, etc.). Estamos muy agradecidos de que amen lo que hacen lo suficiente como para aceptar el reto, y por eso nosotros también dedicamos tiempo y esfuerzo a mantener una buena relación con las personas que nos ayudan y que forman parte de nuestro entorno. Con el tiempo, hemos llegado a conocerlos en lo personal y a preocuparnos por su bienestar.
“También dedicamos tiempo y esfuerzo a mantener una buena relación con las personas que nos ayudan.”
Además, sentimos un gran orgullo de poder contribuir a la larga tradición del diseño y la artesanía daneses, realmente producidos en Dinamarca. Para nosotros, en nuestra escala de valores y en el ADN de AOT, esta siempre ha sido la elección correcta.
De cara al futuro, ¿qué nuevos materiales, técnicas o proyectos os entusiasma más explorar?
Apenas hemos arañado la superficie de las infinitas posibilidades que ofrece el plástico reutilizado, así que estamos muy emocionados de profundizar más en ello y descubrir qué puede llegar a ser y cómo. Esto también incluirá nuevas colaboraciones en diferentes fases de desarrollo y producción de piezas, lo cual nos ilusiona mucho.

Y por último, ¿en qué estáis trabajando ahora? ¿Podéis adelantarnos algo sobre vuestros próximos proyectos?
El proyecto más emocionante en el que trabajamos ahora mismo es que Kathrine está embarazada de nuestro segundo hijo y dará a luz muy pronto. Pero AOT no se detendrá por ello. Aunque no podemos revelar demasiado sobre lo que traerá el futuro, actualmente estamos centrados en algunas colaboraciones apasionantes dentro de nuestro universo del plástico, que esperamos vean la luz en 2026.
Un estudio con ADN danés y mirada global
Siempre hechos a mano y siempre producidos en Dinamarca: así resume AOT studio su compromiso. Su obra es testimonio de cómo la artesanía, la experimentación y la sostenibilidad pueden unirse sin necesidad de etiquetas.
Más allá de las piezas, AOT propone una nueva narrativa para el diseño contemporáneo: honesta, experimental, cercana y profundamente humana.
(*) Fotografías proporcionadas por AOT studio.