Alma Nomad Fábrica: un nuevo proyecto gastro diseñado por Plantea Estudio
Desde que Joaquín Escrivá y Timi Argyelan abrieron Alma Nomad Bakery en 2021, su proyecto ha trascendido el concepto de panadería para convertirse en un referente de la panadería artesanal en Madrid. Ahora, con la apertura de Alma Nomad Fábrica, amplían su universo con un espacio donde la tradición panadera se une con el diseño y la comunidad.

Ubicada en el barrio de Pueblo Nuevo, en la calle Urquiza 17, esta nueva propuesta es mucho más que un obrador: es un punto de encuentro donde el pan se elabora a la vista, en un ambiente pensado para disfrutar sin prisas.

Un proyecto de Plantea Estudio: de nave industrial a refugio gastronómico
La transformación de esta antigua nave industrial en Alma Nomad Fábrica ha sido llevada a cabo por Plantea Estudio, el equipo de arquitectos detrás de algunos de los espacios más innovadores de Madrid, como la pastelería Acid o el restaurante Gofio.
El resultado es un espacio diáfano, luminoso y acogedor. Los techos altos, los grandes ventanales y el mobiliario de madera maciza y mármol local crean un ambiente minimalista pero cálido, donde cada elemento está pensado para resaltar la esencia del proyecto.
El diseño permite que la panadería y la cafetería convivan sin barreras: los clientes pueden observar el proceso artesanal del pan y la bollería mientras disfrutan de un desayuno o brunch. Un espacio que respira honestidad, donde lo manual y lo cotidiano se fusionan en una experiencia sensorial completa.

Desayunos y brunchs con alma
La carta de Alma Nomad Fábrica mantiene la filosofía de sus creadores, con una propuesta centrada en ingredientes de calidad y procesos artesanales. El pan es el gran protagonista, utilizado como base para una selección de tostadas y sándwiches pensados para cada momento del día.
Entre las opciones saladas destacan las tostadas de masa madre con tomate y sardinas, queso, huevo o aguacate, además de sándwiches hechos con su pan brioche casero. También hay alternativas como focaccias y otras especialidades horneadas en el momento.
Para los amantes de lo dulce, su bollería mantiene el sello de identidad de Alma Nomad, con piezas como la galette de espelta con cereza y almendra, los rollitos de canela y sus famosos croissants rellenos, una fusión entre la tradición francesa y la repostería húngara.
Para acompañar, la carta incluye café de especialidad, tés, matcha, kombuchas y zumos naturales, en una selección cuidadosamente elegida para realzar los sabores de cada plato.

Un espacio pensado para la comunidad
Más allá de la gastronomía, Alma Nomad Fábrica es un proyecto que pone en valor la interacción social. Diseñado como un lugar de encuentro, su distribución permite compartir mesa o encontrar un rincón tranquilo para trabajar en un ambiente acogedor.
Con un horario de martes a sábado, de 9:00 a 15:00 horas, este nuevo espacio no solo amplía la oferta de panadería artesanal en Madrid, sino que refuerza la visión de Joaquín y Timi: un proyecto con alma, donde la calidad, la tradición y la comunidad son los ingredientes principales.

Recientemente charlamos con Luis Gil y con Carla Morán de Plantea Studio sobre este proyecto, y esto fue lo que nos contaron. Pasen y lean.
¿Cuáles fueron vuestras principales influencias a la hora de transformar la nave industrial que antes era un taller de coches en Alma Nomad Fábrica?
Desde que estuvimos allí, siempre nos gustó mucho Lille, en Copenhague. Es un concepto muy parecido, también alejado del centro de la ciudad, en la zona universitaria. Está hecho con todavía menos recursos o «diseño»… puede que incluso mejor :) Pero hay muchos otros obradores que hemos visto y que nos han inspirado para llegar a este, además de nuestras experiencias previas.
También está siempre presente la arquitectura que nos interesa, independientemente del tipo de proyecto que estemos haciendo, y que se filtra en los diseños de manera casi inconsciente.

¿Cómo influyó el barrio en el diseño del espacio? ¿Hubo algo en la zona que quisierais respetar o potenciar?
La intención era proponer algo potente y funcional, con la fuerza suficiente para atraer gente al barrio sin resultar ajeno a él. Es muy importante para nosotros que quienes viven allí entren a un lugar donde se sientan acogidos y comprendidos. Que sea «nuevo» para ellos, pero que no parezca un «ovni» aterrizado desde el espacio exterior con un ambiente que no les corresponde. Y, al mismo tiempo, que represente una propuesta interesante dentro del panorama arquitectónico actual.
Por cierto, ¿cómo ha reaccionado la gente del barrio desde la apertura?
Creemos que muy bien, aunque no podemos saberlo con total certeza. Siempre está lleno, y vemos gente agradecida con Alma por haberse decidido a abrir algo así en un barrio con pocas propuestas nuevas. Supongo que Timi y Joaquín lo saben mejor, ya que reciben muchos comentarios a diario.
La conexión entre el obrador y el espacio público es súper interesante. ¿Cómo lograsteis que todo fluyera de manera natural?
Sin dividirlo :) El mostrador y la estantería de productos, justo bajo el lucernario, forman la frontera entre el obrador y el espacio que este cede al público. Es importante que se entienda que estás entrando en un obrador, como «invitado», y que no es una cafetería-pastelería convencional.

El lucernario es una de las estrellas del proyecto. ¿Qué destacaríais del mismo?
Es el elemento fundamental. Aporta una sensación casi de espacio exterior, de patio cubierto donde domina la luz natural. El espacio cambia mucho a lo largo del día y con las estaciones, lo que le da una atmósfera muy especial.
“El lucernario aporta una sensación de patio cubierto donde domina la luz natural.”
Habéis apostado por una construcción sencilla y sostenible. ¿Qué materiales y soluciones usasteis para lograrlo sin perder calidez ni diseño?
Los que se ven… muy pocos. Un ladrillo tosco para construir unos muros con abundante mortero, que le dan un carácter exterior, casi de calle. Azulejo blanco sencillo para las partes que deben mantenerse limpias. Perfiles de hierro para las carpinterías, acero inoxidable para el mobiliario de trabajo, y madera de pino y castaño para el mobiliario general. Lo sostenible en este caso ha sido hacer poco, con pocos recursos y con pocas personas.

“Lo sostenible en este caso ha sido hacer poco, con pocos recursos y con pocas personas.”
Algunas de las marcas que están presentes son Frama, Dadra, Hay y Solito Mobiles. Sin embargo, como es habitual en vuestros proyectos, también hay piezas diseñadas por vosotros. ¿Qué criterios seguisteis para seleccionar estos elementos y lograr esa armonía? ¿Habéis pensado en comercializar vuestras propias piezas de mobiliario?
El criterio para «componer» un espacio es difícil de explicar para quien lo hace. Mantener un cierto carácter artesanal, la idea de garten centroeuropeo, hacer mesas fijas para que no se desordene el espacio y fomentar la comunidad por encima de la individualidad, dejar la composición inacabada para que sean los propietarios quienes la terminen con sus objetos personales… hay muchos aspectos. No es fácil autodefinirse. Lo de menos son las marcas; lo importante es cómo encaja el conjunto.
En algún momento de nuestra trayectoria llegamos a plantearnos comercializar el mobiliario que diseñamos para los proyectos, pero la producción, venta y posventa de muebles es un mundo muy distinto al de la arquitectura. Necesitamos todo nuestro tiempo para hacer los proyectos medio bien.
Echando la vista atrás, ¿cuál ha sido el principal reto al que os habéis enfrentado al desarrollar este proyecto?
El reto es siempre conseguir un lugar, no solo un espacio. Un lugar se logra cuando el espacio arquitectónico está bien medido, ordenado, construido e iluminado, pero además, cuando recoge bien a las personas que lo habitan, con su actividad y sus objetos. Un buen lugar se adapta y cambia, tiene mejores y peores momentos, conecta con su entorno sin imponerse sobre él… y aun así, resulta bello y, sobre todo, hace que nos sintamos a gusto y que nuestros sentidos «vibren» un poco en él.
“El reto es siempre conseguir un lugar, no solo un espacio.”
Además del obrador y la cafetería, el espacio está pensado para eventos y exposiciones. ¿Qué podéis contarnos al respecto?
No es el objetivo principal, pero en situaciones excepcionales es evidente que puede acoger algún evento privado o una exposición puntual. Aunque siempre tendrá que convivir con el trabajo diario del obrador, la posibilidad está ahí.

Aunque habéis trabajado en varios proyectos de revitalización en Madrid, ¿qué hace especial a Alma Nomad Fábrica?
Intentamos que cada proyecto sea especial por alguna razón, independientemente de su tamaño o impacto público. A veces es por los detalles, otras veces por la idea en sí. En este caso, creo que el verdadero acierto está en el carácter del espacio. Representa con claridad un obrador clásico y, al mismo tiempo, un patio, un jardín cubierto o un invernadero donde reunirse y tomar algo que notas que está hecho con cuidado y sin impostura.
No hay «decoración», sino atención y elementos personales. Creo que la gente percibe que está en un lugar hecho por personas reales para personas reales, no por «empresas» para «clientes».
“Creo que la gente percibe que está en un lugar hecho por personas reales para personas reales.”
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(*) Fotos proporcionadas por Plantea Studio by Salva López.