Ses Sucreres: un hotel único donde convive lo histórico y lo contemporáneo
Hace un par de meses aproximadamente, os hablamos del primer proyecto hotelero de Ignasi Truyol Sabanès, un emprendedor de ascendencia menorquina, que empezó su andadura en el sector de la hospitalidad hace ya 15 años, con la apertura de la primera reforma del Hotel Ses Sucrereres y más tarde el Petit Maó, Hevresac y Can Albertí (como gestor). En este reportaje os hablaremos de la primera y de la segunda transformación de Ses Sucreres.
Dirección: C/ Sant Joan, 15, Ferreries (Menorca)


La manera que tiene de abordar los hoteles es diferente, y podemos asegurar que se debe a la combinación de tres variables: humanidad (sus espacios se sienten como un hogar), pasión por la cultura (no solo rescata el patrimonio arquitectónico sino que promueve lo intangible e inmaterial del legado cultural y artístico local y no local, y unicidad (cada uno tiene una personalidad única gracias a sus espacios, a sus sugerentes diseño de interiores y a todo el arte que conquista sus paredes). Todos sus hoteles rezuman muy buena energía, pero ante todo tienen un propósito. Porque no se trata solo de seducirnos con su estética o ubicación, sino de hacernos partícipes de un proyecto que es sostenible, innovador, que rompe convencionalismos y que no busca parecerse a nadie ni a nada.

Ses Sucrereres: una casa señorial rural menorquina del siglo XIX
Junto a su socia Stéphanie, Ignasi concibió el Hotel Ses Sucrereres en 2009, destacando la arquitectura señorial rural menorquina del siglo XIX. Este hotel está formado por varios inmuebles que se encuentran en la emblemática calle Sant Joan del centro histórico de Ferreries, cerca del Ayuntamiento y la Iglesia de Sant Bartomeu.

Un nuevo capítulo
El año pasado y en colaboración con el estudio catalán Calderon-Folch, llevó a cabo una ampliación contemporánea de arquitectura brutalista que contrasta y complementa la estructura original. Y es exactamente eso, un nuevo capítulo complementario que no se parece en estética pero que convive de maravilla e incluso le otorga cierta continuidad. Lo antiguo y lo nuevo se abrazan y eso es algo que el huésped percibe y celebra.

Este nuevo espacio singular, contemporáneo, diáfano y luminoso alberga una biblioteca, una sala de estar con chimenea y un comedor con cafetería con vistas al patio, gracias a un ventanal de grandes dimensiones. El mismo ha sido configurado por materiales y elementos estructurales que le otorgan carácter como la espectacular escalera autoportante metálica de color blanco que asciende a las estancias de las plantas superiores. Es funcional pero su presencia se asemeja a la de una escultura.

Patrimonio y originalidad
Tal y como él mismo nos aseguró, es tal su dedicación a la preservación del patrimonio y la originalidad, que en esta nueva fase del proyecto decidieron conservar las fachadas originales, demolieron la mayor parte del interior por no cumplir mínimos de habitabilidad técnica y optaron por establecer nuevos cimientos.
Los materiales utilizados son locales, como la piedra roja de Ferreries utilizada en el pavimento de la planta baja y la grava del jardín.
Además, optaron por aislamientos naturales de madera, la recuperación de cisternas originales, el uso de agua de lluvia y plantas autóctonas de bajo consumo hídrico.

Un modelo energético sostenible
Y tal y como sucede en sus proyectos, la sostenibilidad es crucial. Todo gravita a su alrededor. Por eso utilizan un sistema de bombas de calor, climatización y calefacción mediante aerotermia, y filtrado de agua con tecnología de ósmosis. Además, ofrecen productos alimentarios autóctonos, orgánicos y de proximidad, y promueven una concienciación ambiental con sus huéspedes y proveedores. Este hecho les ha valido la obtención del sello de la Reserva de la Biosfera del Consell Insular de Menorca.

Estética y ética
Como os comentábamos, el nuevo proyecto arquitectónico es una mezcla audaz de estética y ética en un entorno rural, manteniendo el mismo hilo conductor y esencia del original Ses Sucreres. Y esto es algo que se percibe inmediatamente.
El nuevo hotel es un equilibrio entre autenticidad y modernidad, entre tradición y contemporaneidad, entre historias y la Historia, y entre el arte en minúsculas y el Arte en mayúsculas.
“Ses Sucreres proporciona una profunda sensación de conexión y armonía con la naturaleza.”

Y a su vez es un alojamiento donde, después de haber doblado su capacidad tras la adquisición de dos parcelas contiguas, se fomenta aún más la convivialidad gracias a los nuevos espacios comunes tanto interiores como exteriores: desde un huerto con una deliciosa selección de elementos vegetales autóctonos a una pérgola para cenas en el exterior hasta un pequeño jardín donde descansar, una pequeña alberca y una ducha para refrescarse. En Ses Sucreres todo está pensado para que conectemos con el Dolce Far Niente y conectemos con la naturaleza.

En lo que respecta a las zonas comunes interiores, cabe destacar que son muy acogedoras y se sienten como si formasen parte de nuestra casa. La combinación de muebles y objetos de diseño con recuerdos de la infancia y de viajes de Ignasi y su familia, así como miles de libros y extraordinarias y evocadoras obras de arte dotan a estas estancias de una atmósfera muy agradable, relajada y cálida, que a su vez son fuentes de creatividad y curiosidad.
Otro aspecto relevante es su preocupación por la preservación de un territorio claramente limitado por su insularidad, su capacidad y su gran atractivo turístico, y delicada naturaleza y equilibrio. Por esta razón, intentan promover un turismo respetuoso con la sociedad menorquina, su entorno y su mar. Sin perder de vista su responsabilidad y su misión fundamental: garantizar el descanso y el bienestar de sus huéspedes.
“El nuevo hotel es un equilibrio entre autenticidad y modernidad.”
El pintoresco pueblo Ferreries
Ferreries se caracteriza por fusionar lo tradicional con lo industrial, y es por ello que el objetivo principal del proyecto fue introducir algo innovador, respetando y aceptando la tradición de la localidad. Es decir, por un lado buscaban aportar a sus visitantes un lugar donde poder encontrar toda la tranquilidad que siempre buscamos al irnos del bullicio de la ciudad y, por otro lado, querían que los vecinos de Ferreries no sufriesen los estragos de crear un lugar que rompiese por completo con la estética y con la esencia que tanto les define. Dicho y hecho. Ses Sucreres está integradísimo en el pueblo.

Detalles de interiorismo
El mobiliario singulariza el «falso orden de las cosas» y muestra un recorrido personal y territorial a través de mueble recuperado, ecléctico y vintage de autor de toda Europa (Amberes, París, Copenhague, Guingamp, Bruselas, Ginebra, Estocolmo y Barcelona). Y como ya pudimos comprobar en Hevresac, está claro que Ignasi Truyol tiene un don para esto. Crea collages con elementos de interiorismo y mobiliario de diseño procedente de estilos y marcas diferentes imposibles de replicar, que no solamente son armónicamente bellísimos, sino que además aportan una atmósfera única a cada estancia.

Entre todos ellos, destacamos el sofá modular N701 de Ethnicraft, la lámpara Cesta o la TMD de Miguel Milá producidas por Santa & Cole, las mesitas junto al sofá de Ferm Living, los escritorios y estanterías String, las alfombras de Nani Marquina y Brita Sweden, lámparas Follow Me de Marset o las de papel Common Rice Paper Shade Peach de Hay. Y por supuesto, otras piezas procedentes de anticuarios de Menorca: Alcolea & Kraus de Maó y Antics de Alaior.

En lo que respecta a las obras de arte y fotografías originales: Miguel Macaya, Magí Puig, Març Rabal, Carlos Mascaro, Carlos Tárdez, Piers Jackson, José Angel Sintes, Rita Moreno, Takeshi M., Johannes Barthelmess locales como Gracia Ribalaiga, Vives Llull, Sansuguet y Maties Quetglas, Carlos Mascaro, así como una litografía del pintor abstracto gestual Hans Hartung de principios del SXX (con aventuras rocambolescas de la isla).
En definitiva, Ses Sucreres es un lugar auténtico y con alma, donde la belleza campa a sus anchas y donde el tiempo se detiene para que podamos conectar con lo realmente importante. Muy recomendable.
(*) Fotos: Ely Sánchez y Cecilia Camacho.








