Gran Hotel Mas d’en Bruno: un idílico Relais & Châteaux entre viñedos

Situado en el corazón de la recóndita comarca del Priorat (Cataluña), el Gran Hotel Mas d’en Bruno, que abrió sus puertas en mayo de 2023, se trata de un idílico Relais & Châteaux, que integra una auténtica y exclusiva experiencia enológica.

Dirección: C. Mas d’en Bruno s/n, Torroja del Priorat (Tarragona)

Recientemente, el hotel se alzó con el premio al «Mejor resort de Europa», «Mejor resort de España» y «6º Mejor resort del mundo» en The World’s Best Awards 2024 de la revista estadounidense Travel & Leisure, que concede estos galardones anualmente a partir de las votaciones de sus lectores.

El Gran Hotel Mas d’en Bruno es propiedad y ha sido diseñado por The Stein Group. Esta empresa, que también se encarga del management, cuenta con 30 años de experiencia especializada en el desarrollo, la renovación y la gestión de importantes hoteles boutique y resorts.

De hecho, fue en 2019, cuando el promotor y hotelero mallorquín David Stein visitó el Priorat por primera vez y se enamoró de las profundas raíces de la región y de sus espectaculares paisajes montañosos. Cuando se topó con esta histórica finca, supo que no pedía dejar perder esta joya.

La familia Bruno

Mas d’en Bruno fue una de las fincas de labor del Priorat, la comarca tarraconense en la que monjes cartujos de la Provenza se instalaron, en Escaladei, en el año 1194, por orden de Alfonso II de Aragón, y llevaron a la zona la uva y la sabiduría enológica de su región de origen.

La familia Bruno trabajaba en las viñas y se ocupaba de entregar el diezmo a los monjes de la zona de Torroja del Priorat, donde se encuentra el hotel.

Su masía, fundada en 1797 (detalle que se puede admirar a la entrada del establecimiento, en una piedra de la fachada con la fecha grabada sobre la puerta de madera original que sigue dando la bienvenida a los huéspedes), era una de las más destacadas de esa área de la comarca.

El Priorat

El Priorat es una región vitivinícola privilegiada, y en gran parte desconocida, a pesar de sus añejos viñedos, bodegas y senderos infinitos… Está en Tarragona, al sur de Barcelona, y de un tiempo a esta parte se ha convertido en objeto de deseo tanto para los expertos como para los amantes de la enología.

Por otro lado, Tarragona, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y de fundación romana (año 218 a.C.), ocupa el puesto 31 en una selección de 52 destinos, destacando sus atractivos turísticos y gastronómicos. Y en 2023, The New York Times incluyó a esta ciudad y su entorno en su listado de los mejores lugares del mundo.

Muy cercana al Gran Hotel Mas d’en Bruno se halla la localidad de Reus, cuna del arquitecto Antoni Gaudí, otra de las sorpresas culturales y gastronómicas de la Costa Dorada catalana.

Por supuesto, toda esta región está repleta de bodegas, a las que se puede acudir y donde organizan visitas guiadas y clases magistrales.

Un refugio para el dolce far niente

Gran Hotel Mas d’en Bruno se encuentra en una masía protegida de 1797, con ventanas arqueadas y tejados de terracota. En total dispone 24 espectaculares suites distribuidas entre la masía y un atelier anexo, dos restaurantes, una bodega, un spa, una piscina exterior, una librería y un área de reuniones.

Y todo ello en un entorno bellísimo y alejado del mundanal ruido, al que se accede a través de carreteras sinuosas hasta llegar a un paraje espectacular, y muy cercano a la medieval Cartuja de Escaladei, cuna de los vinos del Priorat, rodeado de vegetación y pintorescas viñas, y donde el canto de las chicharras resulta ser la mejor banda sonora. Un refugio perfecto para conectar con el aquí y el ahora y la naturaleza, mientras vivimos una sublime experiencia de bienestar y paz altamente recomendable.

“Su ubicación, a los pies del Montsant y rodeado de viñedos, hacen de este lugar un retiro imbatible.”

La verdad es que el Gran Hotel Mas d’en Bruno todo es buen gusto, privacidad, tranquilidad, máximo confort y respeto al entorno.

Y eso se debe a que el proyecto de arquitectura ha sido lo más respetuoso posible con lo rescatable del edificio original. Un buen ejemplo es el edificio principal que integra restos arqueológicos de la antigua masía sobre la que se halla emplazado. Una conexión con la historia y tradición de esta comarca, que cuenta con denominación de origen calificada.

Exquisitas habitaciones que incluyen todo lujo de comodidades

Todas ellas cuentan con camas King Size muy confortables, que están vestidas con sábanas de algodón egipcio de 400 hilos de la marca Bassols. y, entre otras, un maxibar que incluye vinos de denominación de origen Priorat y Montsant.

Algunas de las habitaciones cuentan con el bellísimo techo original de la masía que muestra el rombo que forma parte de la identidad del hotel. Y todas ellas cuentan con baños enormes, y algunas incluyen bañera exenta y/o una ducha con efecto lluvia, así como las amenities de Eight & Bob.

La mayoría de las suites cuenta con terraza propia o patios al aire libre y vistas privilegiadas de la naturaleza circundante.

Propuestas enológicas y de alta gastronomía

En el Gran Hotel Mas d’en Bruno se pueden vivir auténticas experiencias enológicas en su selecta vinoteca, así como gozar de la alta gastronomía de sus restaurantes, ubicados en una terraza con espectaculares vistas sobre los viñedos propiedad de la bodega Clos de L’Obac y el campo circundante.

“La gastronomía, siempre conectada a esta región tarraconense, es uno de sus pilares.”

Por un lado, está Tarraco es perfecto para degustar al mediodía sus propuestas italo-mediterráneas. Está ubicado justo al lado de la piscina infinity exterior y en la parte superior de la Vinoteca, uno de los espacios más privados e íntimos, al que se accede por una escalera blanca de caracol preciosa, y donde tienen lugar exclusivas catas de vinos para dos.

Por otro, está Vinum, que únicamente tiene servicio por las noches y que es donde el chef tarraconense Josep Queralt, que se formó en algunos de los mejores restaurantes con estrellas Michelin de Cataluña, incluidos El Celler de Can Roca de Girona y Can Bosch en Cambrils, elabora originales y elaborados menús degustación maridados con una excelsa carta de vinos con referencias del Priorat e internacionales. Se trata de una ambiciosa inmersión en los ingredientes y las tradiciones culinarias de la región. El servicio consta de 6 platos, más snacks y postres y la verdad es que es muy recomendable. El sabor de cada bocado, como el atún de Balfegó, y su presentación es excelente. Además, un sommelier está disponible para guiar la degustación.

Y, por último, Bruno’s Bar que funciona como coctelería y como restaurante más informal, en el que degustar una selección de tapas y platos mediterráneos elaborados con productos locales.

Un spa con mucha historia

Como os avanzábamos, a este hotel se viene, entre otras cosas, a relajarse, y el spa es el lugar perfecto para ello. Además de uso compartido, puede tener uso privado, y lo interesante es que integra entre sus muros restos arqueológicos del antiguo lagar de la masía como la antigua prensa de aceite, que ha sido preservada. Resulta una maravilla disfrutar de sus diferentes espacios y sentir, una vez más, esa conexión y equilibrio entre exclusividad, historia, respeto al entorno y buen gusto.

El spa, al que se puede acceder sin necesidad de estar alojado, cuenta con piscina de agua caliente, sauna, jacuzzi, baño de vapor, zona de zambullida helada, chorros calientes y fríos, y lo mejor es que cuenta con los más exclusivos y personalizados tratamientos estéticos con vino (vinoterapia) llevados a cabo por expertos y con marcas tan exclusivas como Natura Bissé.

Algunos de los faciales más destacados son la limpieza facial profunda «The Cure», el tratamiento antioxidante «Citrus Vita Essence» o el «Diamond Experience Life», que proporciona una acción rejuvenecedora prodigiosa.

Y en lo que respecta a los corporales, destacan el «Body Scrub Massage», el «Diamond Well Living», que incluye masaje, exfoliación y mascarilla, el «Citrus Body Perfection», exquisito ritual que revitaliza la piel gracias a la vitamina C, o el «Relax Massage», personalizado.

El valor de lo local

Asimismo, el Gran Hotel Mas d’en Bruno dispone de una boutique contigua al restaurante Tarraco que ofrece, entre otros, artículos exclusivos, artesanía y productos de gastronomía local gourmet.

La curaduría de los productos es excelente, ya que independientemente de que estén presentes grandes marcas también hay cabida para otras más pequeñas y locales de gran calidad.

Un proyecto arquitectónico y de interiorismo titánico

En cuanto conozcáis el lugar, os daréis cuenta del reto que implica haber eregido este espectacular Relais & Châteaux en una ubicación sin parangón.

C97 Arquitectes i Associats y Astet Studio han sido los artífices de esta maravillosa hazaña, donde los detalles lo son todo y donde nada ha sido elegido al azar.

Entre los elementos arquitectónicos que han sobrevivido al paso del tiempo y a esta «nueva vida»” destaca la fachada en color terracota precioso y su dintel de piedra, las vigas de madera de la entrada, las piezas del spa que os comentábamos, así como los techos de algunas habitaciones. Ha sido un proceso prácticamente de arqueología.

Además de haber conservado todo lo que era rescatable, lo nuevo tiene connotaciones de la historia de la masía, logrando conectar el pasado y el presente a través de un estética sublime y exclusiva.

Tanto en las habitaciones como en los espacios comunes de Gran Hotel Mas d’en Bruno predominan los colores neutros, los materiales nobles como la madera, la piedra y las distintas gamas de colores cálidos y tonos tierra, así como excepcionales obras de arte y libros que estén presentes en todas las estancias del hotel.

Tanto C97 Arquitectes i Associats como Astet Studio han apostado por un lujo sereno, espléndido, pero nada ostentoso para que la experiencia sea confortable, cálida y agradable.

Para los interiores, han jugado con las formas orgánicas como la curva, buscando hacer un guiño a las curvas de las carreteras montañosas y al paisaje de viñedos de la región, así como a las formas circulares de la uva. En el edificio principal, en las escaleras que dan acceso al spa, a la biblioteca y a las habitaciones hay una lámpara vertical enorme que justamente juega con este simbolismo. Está compuesta por una serie «uvas» de vidrio soplado multicolor, y resulta muy llamativa.

El mobiliario diseñado por Astet Studio, así como gran parte de las luminarias es sofisticado y muy cómodo, logrando generar una atmósfera muy placentera, equilibrada y calmada, que resulta ideal para pasar unos días en este atractivo hotel.

Muy recomendable.

(*) Fotografías: Ely Sánchez (CC/magazine). Coche: Modelo 01 de Lynk&co.

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