Paradis Apartment: un alojamiento en la costa belga lleno de arte y diseño

Durante nuestra estancia en Oostende (Bélgica), tuvimos la suerte de alojarnos en un lugar que nos conquistó desde el primer momento. Un espacio que no es solo un apartamento de vacaciones, ni una galería de arte, ni una tienda de diseño… sino todo eso a la vez. Hablamos de Paradis Apartment, un proyecto nacido de la visión de Albane Paret y Micha Pycke, fundadores de Club Paradis, una agencia especializada en comunicación, relaciones públicas y dirección creativa en los campos del arte, el diseño, la arquitectura y la hospitalidad.

Ubicado en la octava planta de un edificio frente al mar, con vistas infinitas al mar del Norte y los atardeceres más cinematográficos que uno pueda imaginar, este apartamento redefine por completo lo que entendemos por hospitalidad. Paradis no es solo un lugar donde dormir: es una experiencia estética, sensorial y profundamente inspiradora.

“No es solo un lugar donde dormir: es una experiencia estética, sensorial y profundamente inspiradora.”

Un hogar donde el arte está vivo

Desde que se cruza la puerta, Paradis Apartment se revela como un espacio curado al detalle, donde cada mueble, cada textura, cada lámpara o cerámica ha sido seleccionada con una sensibilidad exquisita. Todo lo que ves —y usas— está disponible para la venta. En efecto, dormir aquí es como vivir dentro de una exposición.

La selección de piezas es tan diversa como coherente. Entre los nombres que visten este universo encontramos a Muller Van Severen, destroyers/builders, Bernard Dubois, Coseincorso, LERRY Ceramics, Tekla, Middernacht & Alexander, Christoph Hefti, Rooms Studio, o galerías como MANIERA, entre muchos otros.

También hay obras de artistas como John Baldessari, Nathalie Du Pasquier, Sam Durant, Armen Eloyan o Max Pinckers, en colaboración con la plataforma artlead.

Un espacio híbrido en constante movimiento

Más allá de su función como alojamiento, Paradis Apartment es un proyecto híbrido: puede ser alojamiento vacacional, escenario de photo shootings, eventos privados, presentaciones o encuentros creativos.

Su configuración de 97 m² y dos habitaciones permite alojar hasta 5 personas, pero su versatilidad lo convierte en mucho más que un apartamento turístico. De hecho, el concepto está pensado como un espacio en constante evolución. De ahí que cada año, gran parte del mobiliario y las obras de arte se renuevan, invitando a los huéspedes a descubrir algo nuevo en cada visita.

Todo se vive, sin la solemnidad de una galería tradicional. Aquí, el arte se integra en lo cotidiano, se sienta a la mesa y duerme en la habitación de invitados.

De Oostende para el mundo

Paradis Apartment no podía estar en otro sitio que no fuera Oostende, la ciudad costera más importante de Bélgica.

Conocida históricamente como la «Reina de las ciudades costeras», Oostende fue durante el siglo XIX un enclave vacacional predilecto de la monarquía belga. El rey Leopoldo II impulsó importantes infraestructuras y construcciones que todavía hoy marcan su perfil urbano. Su historia está profundamente conectada con el mar: como puerto estratégico, como bastión defensivo en guerras pasadas y como epicentro de la vida pesquera flamenca.

Pero más allá de sus raíces históricas, Oostende ha sabido reinventarse como un destino cultural singular, en equilibrio entre el patrimonio arquitectónico y la creación contemporánea. Aquí conviven los cielos infinitos y las mareas con proyectos de arte, galerías independientes, arquitectura modernista y un estilo de vida sereno que se saborea a pie o en bicicleta.

Albane Paret, nacida y criada aquí, quiso rendir homenaje a su ciudad natal con un proyecto que combinara sus grandes pasiones: el arte, el diseño y la hospitalidad. Aunque ahora vive en Gante, su vínculo con Oostende sigue intacto. Por eso, junto a Micha Pycke, decidió crear este «contenedor» personal y profesional donde todo encaja con armonía.

Una nueva manera de vivir y experimentar el arte

Inspirados por modelos como Leo Castelli, Hans Ulrich Obrist o Gavin Brown, quienes en sus inicios desdibujaron los límites entre lo doméstico y lo artístico organizando exposiciones en salones, cocinas y habitaciones de hotel, Albane y Micha apuestan por una nueva forma de entender la creación, la comunicación y la experiencia del arte. Lejos del cubo blanco tradicional, proponen una aproximación más humana, íntima y experiencial, donde el arte y el diseño no solo se observan, sino que se habitan, se comparten y se sienten.

Paradis Apartment no responde a fórmulas, sino a una visión personal: un lugar donde las ideas toman forma sin perder su flexibilidad, donde la belleza se vuelve funcional y donde cada objeto cuenta una historia.

Es, en ese sentido, un laboratorio de ideas, un escaparate vivo para artistas y diseñadores contemporáneos, pero también un espacio emocional, en el que los visitantes pueden conectar de forma directa con las obras, con el entorno y con su propia sensibilidad.

“Albane quiso rendir homenaje a su ciudad natal con un proyecto que combinara arte, diseño y hospitalidad.”

La belleza de lo que se puede tocar

En Paradis Apartment no hay nada impostado. Todo fluye con una naturalidad que solo se consigue cuando la estética nace del propósito y la emoción. La cocina abierta, diseñada por Atelier Ternier, invita a preparar un desayuno lento mientras el mar del Norte despliega su inmensidad frente a los ventanales. El salón, bañado por la luz natural, se transforma en un refugio íntimo para leer, crear o simplemente observar cómo cae la tarde. Cada estancia transmite una sensación de calma y autenticidad, sin artificios ni pretensiones.

Aquí, el diseño se usa: una silla de autor es también el lugar donde tomar un café, una cerámica escultural puede guardar fruta fresca, y una obra de arte se convierte en la compañía silenciosa de una mañana tranquila. Y sí, todo está a la venta —desde un libro de arte hasta una lámpara única— porque Paradis propone una forma creativa y contemporánea de acercar la belleza al día a día, difuminando las fronteras entre vivir, crear y contemplar. Es un homenaje a lo cotidiano bien pensado, y a la inspiración que nace de los detalles.

Tal y como Albane nos explica: «El apartamento ha sido decorado con diseños de artistas que admiramos y que además son clientes. Queríamos un lugar que inspirara, sin recurrir al cliché del ‘hogar lejos del hogar’. Queríamos algo más».

Y vaya si lo han conseguido. Paradis Apartment es un sueño habitable, un manifiesto creativo y una oda a la sensibilidad contemporánea.

(*) Fotos: Ely Sánchez /CC/studio).

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