Las instantáneas de William Eggleston en KBr Fundación MAPFRE

«William Eggleston. El misterio de los cotidiano» es una exposición organizada por C/O Berlin Foundation en colaboración con Eggleston Artistic Trust y Fundación MAPFRE. Se trata de la exposición más amplia que se ha realizado hasta la fecha en España sobre este gran artista, que es una leyenda viva de la fotografía.

Sitio: KBr Fundación MAPFRE
Dirección: Av. del Litoral, 30 (Barcelona)
Horario: Hasta el 28 de enero de 2024 · De martes a domingo (y festivos): 11 a 20 h. Último acceso: 19:30 h.

General: 5 € · Reducida: 3 € · Gratuita: martes (excepto festivos) · Grupos: 3 € / pax.

Sus orígenes

Criado por su madre y sus abuelos, ya que su padre falleció cuando era muy pequeño, comenzó a tomar fotografías cuando era joven. Heredero de una familia dedicada al cultivo de algodón, creció en un área de manglares, pantanos y lagos, con grandes superficies de plantaciones salpicadas por pequeños núcleos urbanos y complicados trazados de carreteras comarcales. Una zona de Estados Unidos, la del sur, que en los años de formación de Eggleston, la década de 1960, todavía mantenía vivas las cicatrices de un pasado esclavista y estaba dividida por intensos conflictos racistas, con una clase media emergente que se transformaba con la nueva sociedad de consumo.

En 1957 el fotógrafo inició sus estudios en la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, y dos años después se trasladó a la de Misisipi. A partir de 1965 empezó a fotografiar en color.

Entre 1973 y 1974, mientras impartía clases en la Universidad de Harvard, descubrió el sistema de transferencia de tintas (dye transfer), que le permitió conseguir niveles de saturación de color que eran inalcanzables con cualquier otro método. En 1976 John Szarkowski, conservador de fotografía del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, organizó una exposición de carácter individual con obras del artista, convirtiéndolo en el primer fotógrafo en exponer imágenes en color en las paredes de un museo.

Una oda a lo cotidiano

Los protagonistas de sus fotografías suelen ser motivos cotidianos sin ningún atractivo aparente: unos zapatos viejos, el congelador repleto de comida, una chaqueta colgada, el interior de un baño, un camión parado en una vía de servicio, etc., y a pesar de ello sus imágenes no tienen nada de ordinario.

La exposición está organizada cronológicamente, y aborda sus trabajos en blanco y negro (que se presentan por primera vez con motivo de esta exposición) y aquellos por los que es más conocido, los realizados en color a partir de 1965. Desde entonces, el autor consiguió cambiar la consideración de lo que merecía la pena ser fotografiado y abrió su atención a todo tipo de objetos, llevando a la práctica fotográfica una «mirada democrática».

“Eggleston es capaz de convertir lo más sencillo en algo interesante y enigmático.”

Durante sus años universitarios, Eggleston descubrió la obra de Henri Cartier-Bresson y Walker Evans, que, según sus propias palabras, le abrieron los ojos a la posibilidad de una fotografía realizada con mayor libertad.

El «instante decisivo» de Cartier-Bresson le hizo comprender que se podían condensar movimientos y escenas complejas en una única imagen partiendo de motivos prosaicos y cotidianos.

Del trabajo de Evans, le interesaron no solo los temas, también los encuadres frontales, simples y equilibrados, no exentos de elegancia. En aquella época, el autor tuvo asimismo la oportunidad de conocer la pintura de los expresionistas abstractos, que, además de revelarle las capacidades del color en su trabajo, también le ofreció cualidades pictóricas a sus fotografías.

A partir de 1965, Eggleston se sumergió en un universo extraño y familiar al mismo tiempo que exploraba la cotidianeidad de las pequeñas ciudades del sur de Estados Unidos. Fotografiaba todo lo que se ponía ante sus ojos: tiendas de comestibles, bares, escritorios de oficinas, supermercados, estaciones de servicio, retratos de su familia y de amigos, etc.

La mecanización del campo y la acelerada industrialización del automóvil abarataron en la década de 1960 los costes de los vehículos, de modo que las familias comenzaron a poder disponer de más de un automóvil. Las tiendas de barrio empezaron a ser sustituidas por los grandes centros comerciales, conocidos como malls, que dieron inicio a una vida social que antes se había reservado a las plazas de los centros de las ciudades. En los malls, ubicados en los suburbios, se podía encontrar cualquier cosa en un ínico espacio, desde restaurantes hasta tiendas y cines, y todo ello acompañado de mucho color, luces y brillo. Un nuevo mundo de consumo que Eggleston no tardó en capturar.

Imperdible.

(*) Foto portada: «Sin título», c. 1970-1973; Foto fija 2: «Sin título», de la serie Los Álamos, c. 1965-1968; Foto fija 2: «Sin título», de la serie «Los Álamos», c. 1971-1974; Foto slider 1: «Sin título», de la serie «The Outlands», c. 1970 -1974; Foto slider 2: «Sin título», de la serie «The Democratic Forest», c. 1983 -1986; Foto texto 1: «Sin título», de la serie Los Álamos, c. 1965-1968; Foto texto 2: «Sin título», de la serie «Los Álamos», c. 1971-1974; Foto texto 3: «Sin título», de la serie «The Outlands», c. 1970 -1974. © Eggleston Artistic Trust. Cortesía Eggleston Artistic Trust y David Zwirner.


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