«Las chicas están bien», la exquisita ópera prima de Itsaso Arana dedicada a las mujeres
Recientemente fuimos a ver «Las chicas están bien», el debut como directora de cine de Itsaso Arana, guionista y directora de cine y teatro. Una suerte de film-ensayo vitalista, reflexivo y feminista, donde las mujeres y lo que circunda a nuestro alrededor es el centro de todo. Ha sido producida por Los ilusos films, la productora creada por Javier Lafuente y Jonás Trueba.


Un cuento de verano con un guión lleno de frases para subrayar
El punto de partida de esta historia se centra en un grupo de actrices que dedica rodar una película en una casa de campo en un entorno bucólico, donde la naturaleza estremece por su belleza y donde parece que el tiempo se detiene. Estas chicas son Bárbara Lennie, Irene Escolar, Itziar Manero, Helena Ezquerro y la propia Itsaso Arana, que se interpreta a sí misma en el papel de la directora de cine.
A lo largo de toda la cinta, las cinco mantienen conversaciones sobre temas universales como la muerte, las relaciones, el amor, la angustia vital, la orfandad, la maternidad, la amistad, las inseguridades, los miedos… Charlas muy estimulantes y compasivas que parten de un guión, que subrayaríamos sin parar por la cantidad de mensajes reveladores que encierra.
Cuando realidad y ficción se fusionan
«Las chicas están bien» también es una oda al cine, donde realidad y ficción se fusionan, y donde te sientes como en casa. Ellas son las artífices de crear esa atmósfera llena de autenticidad, intimidad y cariño, que invita al espectador a fundirse en ella, sintiéndose una más.
Durante la grabación, las cinco actrices convivieron durante dos semanas en la casa que aparece en el film, generándose una hermandad intensa e irrompible.

Sororidad, ternura, compasión y complicidad
Como os avanzábamos, las conversaciones entre mujeres que tienen lugar en «Las chicas están bien» son oro.
Y no solo por su contenido sino por el tono y por la forma en la que se escuchan, se apoyan y se comprenden, sin juicios. Y alrededor de eso, pivota un cuento clásico de princesas, protagonizado por un príncipe, un guisante y una rana.
Créditos deliciosos con grabados en tela de jouy
Además de sus ropas, de la cama de época que las reúne para conversar y de la música de Bach, los interludios creados a partir de grabados en tela de jouy – es como se llama en francés a las telas bordadas con estampas pastoriles – funcionan como bellas estampas.
Lo mejor:
Los diálogos y los temas profundos que abordan, la fotografía a cargo de Sara Gallego y, por supuesto, la actuación de las cinco actrices. Excelentes.
Lo peor:
Ir a verla con expectativas. «Las chicas están bien» es cómo disfrutar de un buen baile, en el que fluyes sin estar pendiente de los pasos. Hay que dejarse llevar…
Consultar cartelera.

