«Disclaimer»: la serie de Cuarón sobre el poder de la narrativa

Recientemente, vimos en Apple TV «Disclaimer», la fascinante serie basada en el libro homónimo de Renée Knight, que dirige el cineasta Alfonso Cuarón«Roma» y «Gravity», con los que se alzó con el premio Oscar en 2019 y 2014 -, y que protagoniza Cate Blanchett, Sacha Baron Cohen, Kevin Kline, Leila George, Leslie Manville, Kodi Smit-McPhee, Louis Partridge e Indira Varma como narradora.

Esta producción explora los límites difusos entre la realidad, la memoria y la interpretación de los hechos, y pone el foco en el valor de la duda y de la presunción de inocencia. Y es que en tiempos en los que los bulos, la cancelación y la posverdad campan a sus anchas, mientras que la comprobación de los hechos (fact checking) es algo que parece que solo preocupa a unos pocos, esta trama resulta de rabiosa actualidad.

Aseguramos esto, a pesar de que el argumento no se centra en un asunto político, ya que esta historia se basa en un supuesto suceso que acaeció hace muchos años, y que causó la muerte de un joven.

De hecho, a lo largo de los 7 episodios que conforman este thriller psicológico, no solo iremos conociendo todos los detalles sino que múltiples cuestiones se irán despejando, generando un relato muy distinto al del punto de partida.

El argumento

Catherine Ravenscroft (interpretada por Cate Blanchett) es una documentalista de gran prestigio que se ve envuelta en una pesadilla, después de recibir un libro – «Un perfecto desconocido» – que revela detalles íntimos de su vida, secretos ocultos que ella ha intentado enterrar en el pasado y que están relacionados con un evento escabroso y traumático.

Este ejemplar también lo recibe su familia y su entorno laboral, mientras su autor va tejiendo su terrorífica venganza.

Verdad, duda, venganza y manipulación

La historia se desarrolla a partir de la intersección entre la ficción de una novela y la realidad personal de la protagonista, haciendo del propio concepto de «disclaimer» (descargo de responsabilidad) uno de los ejes centrales de la narrativa.

Aquí, lo que un extraño cree saber sobre la vida de la protagonista se convierte en una verdad absoluta, que además adquiere más veracidad al verse plasmada con todo lujo de detalles en una obra literaria que por supuesto ella nunca solicitó.

Lo interesante de esta trama es que sirve para hacernos reflexionar sobre «la verdad» y la manipulación que cualquiera puede ejercer sobre otra persona, con tal de vengarse y/o querer tener la razón. Es por ello, que veremos como el entorno de la víctima prácticamente sucumbirá al testimonio de un desconocido, que con gran vehemencia asegurará conocer secretos truculentos y morbosos de la hasta ahora admirada y envidiada a partes iguales, Catherine Ravenscroft.

De todas formas, también es cierto que la serie se adentra en terrenos peligrosos al jugar con la percepción de la verdad de una manera que no siempre resulta efectiva. Si bien el concepto de una verdad oculta tras capas de manipulación está bien planteado, las constantes vueltas de tuerca y los cliffhangers terminan por volverse un tanto predecibles y a veces artificiosos.

Una serie estéticamente impoluta, compuesta por cuatro relato

Desde un punto de vista estilístico, Cuarón consigue transmitir el ambiente denso y ominoso que la trama requiere. El manejo de la tensión, el uso de sombras y planos largos, son señas de su talento para crear una atmósfera psicológica envolvente.

Para ello, también ha contando con dos talentosos directores de fotografía: Emmanuel «El Chivo» Lubezki («Hijos de los hombres» o «Gravity», con la que ganó el primero de sus tres Oscar consecutivos) y Bruno Delbonnel, conocido por los trabajos de varios directores de alto perfil, incluidos Jean-Pierre Jeunet, Tim Burton, los hermanos Coen, Joe Wright y Wes Anderson. Juntos han desarrollado diferentes lenguajes visuales para cada una de las historias.

Elenco de actores

Blanchett (Catherine Ravenscroft) lleva el peso de la historia con una interpretación extraordinaria, profundamente cargada de emoción, que navega entre la desesperación y la ira contenida.

Su «vengador» es el gran Kevin Kline (Stephen Brigstocke), un profesor deprimido tras la muerte de su mujer y su hijo, que está hastiado de la vida y que tiene cero sensibilidad a la hora de tratar con sus alumnos. Vive obsesionado con vengar la muerte de su hijo, que a su vez llevó a que su mujer falleciese de cáncer y le dejase solo y sumido en una vida sin sentido.

Louis Partridge interpreta a Jonathan, el hijo aficionado a la fotografía de Stephen Brigstocke; Leila George a Catherine Ravenscroft de joven, y Kodi Smit-McPhee es Nickolas, el hijo de Catherine Ravenscroft de mayor, y al que «salvó» Jonathan, interpretado por Louis Partridge. Sacha Baron Cohen es Robert, el marido pusilánime de Mrs. Ravenscroft, y Leslie Manville es la esposa de Stephen Brigstocke, obsesionada de manera enfermiza con su hijo, tanto en vida como tras su muerte.

Todas sus actuaciones son excelentes, sobre todo las de Blanchett, Kline y Manville.

Gatos como equilibrio entre la perfección y el caos

Como amantes de los gatos que somos, nos pareció curioso que en prácticamente todas las casas de esta mini serie hubiese un gato. Ya fuese la de la familia Ravenscroft, la de Stephen Brigstocke o incluso la de la madre de Cate.

En todos esos hogares y en muchísimas escenas aparecen preciosos gatos. ¿El motivo? El propio Cuarón aseguró que la presencia de los felinos representan un balance entre la perfección y el caos. A él le gustan las imperfecciones, y como a los gatos no los podemos controlar, decidió conviertirlos en un elemento simbólico de lo impredecible.

“Cuidado con la narrativa y la forma. Su poder puede acercarnos a la verdad, pero también pueden ser un arma con un gran poder de manipulación.” Christiane Amanpour

Muy recomendable.

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