Bar Alegría Gràcia: así es el nuevo restaurante de Tomás Abellán
Dirección: Torrent de l’Olla, 77, Gràcia (Barcelona)
En una esquina donde Gràcia respira a su propio ritmo, entre Torrent de l’Olla y Travessera de Gràcia, acaba de abrir sus puertas Bar Alegría Gràcia, el segundo establecimiento del chef Tomás Abellán. La apertura supone la expansión natural de un proyecto que, desde su nacimiento en 2019, ha sabido reinterpretar el concepto clásico de bar de barrio con una mirada contemporánea centrada en el producto, la memoria gastronómica y la calidad sin artificios.
Más que una simple apertura, Bar Alegría Gràcia representa la consolidación de una filosofía culinaria que busca devolver vida a espacios históricos de la ciudad, respetando su identidad y adaptándolos al presente. La propuesta mantiene intacto el ADN del primer Alegría: una cocina honesta, cercana y profundamente vinculada al entorno urbano en el que se inserta.
Un nuevo capítulo para Bar Alegría en Barcelona
El proyecto original nació en 2019 cuando Abellán redescubrió un local modernista de 1899 en la esquina de Gran Vía con Comte Borrell, en pleno barrio de Sant Antoni. Aquel espacio histórico dio lugar a Bar Alegría Sant Antoni, una casa de comidas contemporánea que pronto se convirtió en uno de los lugares más apreciados por quienes buscan una cocina de producto bien ejecutada, sin complicaciones innecesarias.
La apertura de Bar Alegría Gràcia amplía ahora ese universo gastronómico dentro de Barcelona y lo hace en uno de los barrios con mayor personalidad de la ciudad. Gràcia, con su identidad casi de pequeño pueblo dentro de la metrópolis, representa el escenario perfecto para un proyecto que se alimenta de la vida del barrio y de su tejido social.

En lugar de replicar el primer restaurante, el nuevo Bar Alegría adapta su esencia al carácter de Gràcia, integrándose en su ritmo cotidiano y en su manera particular de entender la gastronomía y la convivencia.
“En nuevo Bar Alegría adapta su esencia al carácter de Gràcia.”
De Can Tosca a Bar Alegría: memoria gastronómica del barrio
El nuevo local ocupa un espacio cargado de historia. Durante más de 75 años, este establecimiento fue Can Tosca, una casa de comidas familiar que formó parte del paisaje social del barrio y que dejó una huella profunda en la memoria colectiva de Gràcia.
En sus primeras décadas, el restaurante se convirtió en punto de encuentro de la comunidad gitana del barrio, acogiendo a figuras emblemáticas de la cultura popular española como El Pescaílla, Lola Flores, Moncho o Peret.

La nueva etapa no pretende recrear ese pasado ni convertirlo en una pieza de museo. La intención es continuar su historia desde el presente, manteniendo el espíritu de casa de comidas que siempre definió al espacio y ampliando su actividad hacia una propuesta contemporánea que incluye también el servicio de noche.

Una casa de comidas contemporánea
Bar Alegría Gràcia se define como una casa de comidas de nuestro tiempo, un concepto que parte del respeto por la tradición gastronómica catalana pero que se expresa con un lenguaje actual.
La cocina se articula en torno al producto de temporada y a una intervención mínima que permita resaltar los ingredientes en su mejor momento. La carta se organiza en platillos y medias raciones pensadas para compartir, una fórmula que invita a prolongar la comida y a convertirla en una experiencia colectiva alrededor de la mesa.

Este formato responde a una forma de comer profundamente mediterránea, donde el acto gastronómico no se limita al plato sino que incluye conversación, tiempo y complicidad.
Una cocina de producto con identidad catalana
La propuesta culinaria parte de una base reconocible de cocina catalana revisitada, en la que el producto ocupa siempre el centro del plato.

Entre las elaboraciones que ya definen el carácter de la casa destaca la tortilla trufada, presentada en formato individual con una textura melosa que equilibra intensidad y delicadeza. También sobresale el “bikini de mi infancia”, una reinterpretación personal del clásico sándwich caliente preparado con mozzarella fresca, jamón ibérico y trufa negra que funciona como homenaje familiar.
En el apartado dulce, la carta incluye la tarta de queso inspirada en la famosa versión de La Viña, acompañada de mermelada artesanal de higos, además del ya conocido “Flantástico”, un pequeño flan que se ha convertido en uno de los postres más comentados del proyecto.
“Entre las elaboraciones que ya definen el carácter de la casa destaca la tortilla trufada.”

El producto de temporada mantiene un papel protagonista en la carta. Ejemplos de ello son los guisantes del Maresme con butifarra negra casera elaborada por el propio equipo o la alcachofa del Prat frita con romesco, platos que reflejan una relación directa con el territorio y con los productores locales.
Vinos naturales y bebidas con identidad
La experiencia gastronómica se completa con una cuidada selección de vinos naturales, vermuts y bebidas ecológicas que acompañan la filosofía del restaurante. La carta líquida busca mantener la misma coherencia que la cocina: productos auténticos, elaboraciones honestas y una selección pensada para acompañar el ritmo relajado de la comida.
Esta apuesta por vinos naturales y propuestas menos convencionales responde a una tendencia cada vez más presente en la restauración contemporánea, donde el vino deja de ser un complemento para convertirse en parte activa del relato gastronómico.

Interiorismo con historia
El interiorismo del nuevo espacio ha sido desarrollado por el estudio Eros, responsable también del diseño del primer Bar Alegría. El objetivo no era transformar radicalmente el local, sino trabajar con los materiales existentes para construir una atmósfera que conserve la pátina del tiempo.
La intervención respeta rincones, texturas y elementos originales del antiguo restaurante, generando una sensación de continuidad con la historia del lugar. El resultado es un espacio cálido y familiar en el que conviven tradición y contemporaneidad.

La intención del equipo es clara: que quien entre por primera vez tenga la sensación de que ese bar siempre ha estado allí, formando parte del paisaje cotidiano de Gràcia.
Dos barrios, una misma filosofía
Con la apertura de Bar Alegría Gràcia, el proyecto de Tomás Abellán se consolida en dos de los barrios más emblemáticos de Barcelona: Sant Antoni y Gràcia.
“El interiorismo del nuevo espacio ha sido desarrollado por el estudio Eros.”
Ambos comparten una fuerte identidad local, una intensa vida de barrio y una cultura gastronómica profundamente arraigada. En ese contexto, Bar Alegría funciona como un puente entre memoria y presente, recuperando espacios con historia para transformarlos en lugares de encuentro actuales.
La filosofía del proyecto se mantiene constante en ambas direcciones: respeto por el producto, cocina honesta y una relación directa con la comunidad que rodea al restaurante.
El nuevo bar de barrio contemporáneo
En una ciudad donde la restauración evoluciona constantemente, Bar Alegría representa una forma particular de entender el presente gastronómico. No buscan sorprender con artificios ni reinventar la tradición de forma radical; su objetivo es algo más complejo y más interesante: hacer bien aquello que siempre ha funcionado.

Con un ticket medio situado entre 28 y 30 euros por persona, el restaurante mantiene un equilibrio entre calidad y accesibilidad que lo acerca a la idea del bar de barrio contemporáneo, un lugar donde se puede comer bien sin solemnidad y donde la experiencia gastronómica se mezcla con la vida cotidiana.
“No buscan sorprender con artificios, sino hacer bien aquello que siempre ha funcionado.”
(*) Fotografías proporcionadas por Las Marquesas.