Casa de las Flores: el hotel que reintepreta Lanzarote con arte y alma
Este hotel boutique adults only reinventa la hospitalidad en Canarias: entre tradición, arte, diseño, belleza silenciosa y compromiso ecológico, Casa de las Flores se revela como el refugio ideal del viajero contemporáneo.


En una de las esquinas más tranquilas de Teguise, la antigua capital de Lanzarote, se abre una puerta que no conduce simplemente a un alojamiento, sino a una experiencia de inmersión completa en el descanso, el diseño y la autenticidad del lugar. Casa de las Flores no es un hotel más: es un manifiesto sensorial, un homenaje a la estética contenida y a la vida lenta, una propuesta que entrelaza la historia local con una visión sofisticada y profundamente humana del turismo.

Inaugurado en agosto de 2022, este hotel boutique adults only de solo cinco habitaciones nace del sueño compartido de la pareja formada por Óscar Cubillo, exejecutivo hotelero con una trayectoria internacional, y Gigi de Vidal, artista y diseñadora de vestuario. Juntos, han dado nueva vida a una casona de 1785 con un proyecto que rebosa sensibilidad, coherencia y un carácter que no deja indiferente.
“Desde que nos enamoramos de esta casa quisimos fusionar la autenticidad con lo contemporáneo.” Óscar Cubillo

Teguise, el corazón silencioso de Lanzarote
Antes de hablar de Casa de las Flores, hay que detenerse en su entorno. Teguise no es el lugar más visitado de la isla, pero quizá por eso guarda intacto un magnetismo especial. Calles adoquinadas, fachadas blancas que reflejan el sol canario, un silencio solo interrumpido por el eco del viento entre las palmeras o por los pasos de quienes caminan sin prisa. Es un pueblo que invita a detenerse, observar y respirar. Y en medio de este decorado sereno, Casa de las Flores se presenta como una extensión natural del entorno, sin estridencias, pero con una personalidad que lo eleva.

Diseño emocional y estética inteligente
Cada rincón de Casa de las Flores está diseñado para provocar sensaciones. En la restauración de esta casona del siglo XVIII, se intentó rescatar todo lo posible: los suelos originales, los techos altos, la estructura tradicional con un patio central y una galería techada que articula los espacios. Se buscó la luz y se respetó la historia, pero también se introdujeron elementos contemporáneos que aportan elegancia y funcionalidad.

Muros de piedra volcánica, paredes encaladas, materiales nobles como lino, piedra natural, cristal y maderas recuperadas conviven con obras de arte contemporáneo y textiles únicos diseñados por Gigi de Vidal. El resultado es un hotel-casa lleno de belleza serena, donde lo nuevo dialoga con lo antiguo con respeto y creatividad.
“Para nosotros lo importante era regresar la vivienda a su estado original y, a partir de ahí, crear un hotel.” Gigi de Vidal
No hay recepción ni protocolos de bienvenida tradicionales: al cruzar la puerta, te recibe Óscar, con una conversación cercana y natural en la que te cuenta quiénes son, qué hace especial este hotel boutique y todo lo que puedes descubrir en Teguise y en la isla. Nada de formalidades serviciales, sino una bienvenida sincera y cálida que pone el foco en lo importante: que empieces a sentirte parte del lugar desde el primer momento.

Habitaciones que cuentan historias
Casa de las Flores mantiene la distribución clásica de las viviendas tradicionales lanzaroteñas: todo gira en torno al patio central. Las cinco habitaciones —cada una con nombre propio inspirado en su uso original— se reparten entre la planta baja y el primer piso. En la baja encontramos tres estancias premium: La Salita, El Cuarto y El Gabinete, todas con una atmósfera íntima y acogedora, pensadas para el descanso profundo y la desconexión. En la planta superior, la suite El Balcón ofrece vistas impresionantes al volcán de Guanapay y una sensación de ligereza única, gracias a su luz natural y altura. La quinta habitación, la suite El Patio, es un refugio privado con piscina climatizada, solárium y cocina independiente, ideal para estancias prolongadas o para quienes buscan un retiro completo sin renunciar al diseño ni al confort.
“Han mantenido la distribución clásica de las viviendas tradicionales lanzaroteñas: todo gira en torno al patio central.”

Todas ellas son distintas, pero comparten una obsesión por el detalle: sábanas de algodón 100% satén de 300 hilos, camas king size, toallas bordadas, baños XL con duchas infinity, control de voz Alexa, Smart TV, iPads con una guía personalizada de la isla y un aroma exclusivo firmado por Le Labo. Además, muebles antiguos restaurados, piezas de arte seleccionadas y una atmósfera de calma completan una experiencia que transforma el acto de descansar en un verdadero placer.

Un hotel donde cada gesto importa
Uno de los aspectos más sorprendentes de Casa de las Flores es su compromiso radical con la sostenibilidad. Los paneles solares en el tejado proporcionan agua caliente y energía, y el agua potable filtrada se sirve en botellas de vidrio reutilizables. No hay plásticos de un solo uso, las amenities son sólidas (de la marca Damana), y todos los productos de limpieza son ecológicos. Por si esto fuera poco, la cocina trabaja con productores locales, siguiendo una filosofía de kilómetro cero.

Desayunos que son pura fantasía
El desayuno es una de las experiencias más memorables del hotel. Servido a partir de las 10 de la mañana, el menú varía a diario y es una sorpresa desde el primer bocado. En lugar del tradicional bufé, Óscar —anfitrión y cocinero— propone un recorrido gastronómico en seis pases. Todo se elabora al momento con producto fresco y local, respetando intolerancias y preferencias, y el resultado es siempre delicioso.

Cada plato —que puede incluir un smoothie vibrante, una granola artesanal, un plato salado sorprendente y un postre casero— se presenta sobre una vajilla pintada a mano por la artista Nuria Blanco, sumando arte cotidiano a la experiencia.

Además, se disfruta sin prisas, ya sea bajo el sol en el patio rodeado de macetas y cómodos cojines, o en la preciosa gran mesa del salón interior. Quien lo sirve es Belén, una cántabra afincada en la isla que irradia cercanía y alegría. Su presencia convierte cada mañana en un ritual amable, donde se empieza el día con una sonrisa sincera y un café perfecto.

Arte, identidad y silencio creativo
Casa de las Flores es también un espacio de creación y exhibición. No se trata solo de un hotel con arte, sino de una verdadera galería viva, en constante evolución. Cada estancia acoge obras que no están ahí por azar ni como simple decoración, sino como parte esencial de la experiencia estética y emocional del lugar. Tapices delicados, esculturas móviles que se mecen con la brisa, piezas textiles únicas y pinturas llenas de matices son el fruto del trabajo de Gigi de Vidal, artista y cofundadora del proyecto, que crea desde su estudio personal, Seca Studio, justo frente al hotel.
El vínculo entre la obra y el espacio es tan natural que muchas veces los huéspedes, al conectar profundamente con una pieza, no dudan en llevarla consigo, transformándola en un recuerdo tangible de su paso por Lanzarote. Así, el arte no solo habita Casa de las Flores, sino que continúa su viaje, ampliando el universo emocional de quienes lo descubren.

Aquí, vivir rodeado de belleza es también una forma de participar en un proyecto creativo y sensible, donde el arte se integra con la vida cotidiana de forma honesta, intuitiva y profundamente inspiradora.
Junto a las piezas de Gigi, también encontramos obras de artistas como Ernesto Cardenal, Óscar Latuag, Nuria Blanco, Señor Deckard, Nieves Morales, Pablo Quejido, Aquilino Rodríguez, Joaquín Reyes y el Colectivo Papacría. Su escultura «Coordenadas», hecha con hormigón reciclado, recibe a huéspedes y curiosos nada más entrar, reivindicando el arte con propósito.

Asimismo, y como comprobaréis cuando os alojéis en este hotel tan particular, es genial ver como no busca la notoriedad fácil ni el escaparatismo «instagramable». Su vocación es otra: ser un auténtico refugio para el viajero sensible, amante del arte y la belleza, que ante todo, es consciente. Un espacio donde la estética no es un reclamo superficial, sino una atmósfera envolvente que invita a la contemplación y al bienestar.
De ahí que el diseño no pretenda deslumbrar, sino acompañar en silencio, y que cada elemento haya sido pensado para crear una experiencia sensorial profunda, sincera y transformadora. Porque en Casa de las Flores, el lujo no se mide en brillos ni artificios, sino en los pequeños gestos, en la calidez de la acogida y en el ritmo deliberadamente pausado de cada instante.
La experiencia Casa de las Flores: mucho más que dormir
Como os avanzábamos, alojarse en Casa de las Flores no es simplemente pasar la noche en un alojamiento con encanto. Es entrar en un universo sensorial donde todo está cuidado: los aromas, las texturas, la luz, el sonido del agua, el tacto de los materiales. Aquí se respira mejor, se piensa mejor, se siente mejor. Hay algo profundamente sanador en su propuesta, en su manera de estar en el mundo.

Un modelo de turismo para el futuro
En una época en la que el turismo masivo ha deformado tantos destinos, este pequeño hotel lanzaroteño demuestra que viajar de forma consciente no solo es posible, sino también necesario. Casa de las Flores encarna un nuevo tipo de hospitalidad, donde las personas, el lugar, la belleza esencial y la responsabilidad medioambiental están en el centro.

Por ello, su propuesta poética, silenciosa y coherente, ofrece una alternativa al desarrollo excesivo y a las experiencias superficiales: un regreso a los ritmos lentos, a la conexión auténtica y al respeto por el patrimonio cultural y ecológico.

“Este pequeño hotel lanzaroteño se alza como ejemplo de cómo es posible viajar con conciencia.”
La isla con nuevos ojos
Teguise no es solo el punto de partida, es un emplazamiento privilegiado. Pasear por sus calles empedradas, entre casas blancas, plazas tranquilas y rincones llenos de historia, es conectar con el alma más auténtica de Lanzarote.
Este encantador pueblo no solo ofrece belleza y calma, también una sorprendente oferta gastronómica y una ubicación envidiable: a pocos minutos de las playas de Famara y de la costa de Teguise, donde se encuentra SeBE, el restaurante del chef Santi Benéitez, recomendado por la Guía MICHELIN. Un lugar imprescindible para quienes buscan el mejor arroz de la isla. Desde este escenario tan especial, Casa de las Flores nos invita a explorar Lanzarote con otros ojos: más atentos, más agradecidos, más presentes.

Quizá eso sea lo más revolucionario de este hotel: que sin estridencias consigue transformar al viajero. Recordándonos que el verdadero lujo está en la calidad del instante. Que viajar no es solo moverse, sino conmoverse.

Muy recomendable.
(*) Fotos: Ely Sánchez y Cecilia Camacho (CC/magazine). Outfit Cecilia: Sézane, Bellrose y Golden Goose.






