40 cosas que hemos aprendido de la vida

Nos encanta hacer listas, y no solo cuando acaba o empieza un año, sino siempre. Además, de todo tipo. Así que para no romper con la costumbre, y hacerlo a lo grande, aquí van algunas cosas que hemos aprendido de la vida:

Si un problema tiene solución, ¿para qué preocuparse? Y si no la tiene, ¿para qué preocuparse?

Los problemas más difíciles no se van a solucionar por mucho que los pensemos. Hay que aprender a aceptar las cosas y relativizar, aunque a veces cueste lo suyo.

Sigue el principio de realidad

Está muy bien tener sueños, expectativas e ilusiones, pero no podemos olvidarnos que nuestro presente es nuestra realidad. Así que si queremos cambiarlo éste deberá ser nuestro punto de partida.

Siéntete en paz contigo mismo

Para saber realmente lo que queremos y sobre todo para tomar decisiones más seguras y fiables tenemos que estar tranquilos. Porque si estamos en calma, percibiremos con mayor objetividad lo que nos pasa. ¡No te presiones!

Nada es tan bueno ni tan malo

Olvídate de los blancos y de los negros… También existen los grises. Todo lo que vivimos son procesos vitales, que tienen un principio y un final. Así que aprender a percibir la infinidad de matices que existen entre uno y otro extremo nos ayudará a ver la realidad tal y como es, sin entrar en conflicto con los demás y nuestras circunstancias.

Aprovecha las circunstancias adversas para madurar

En la vida pasamos por momentos muy duros como la muerte de un ser querido, que nos despidan de un trabajo, un desamor, una enfermedad, etc… Por ello, tras haber superado los primeros episodios de abatimiento y frustración, es bueno darnos cuenta que sólo a partir de una experiencia verdaderamente desfavorable podemos crecer y valorar más la vida.

Dicen que la experiencia es un grado, pero dejarnos llevar por nuestra intuición muchas veces nos acerca más y mejor a lo que realmente queremos.

Porque es rápida, nace de nuestro interior, con independencia de lo que se supone que debemos hacer o lo que se espera de nosotros, y sobre todo porque responde a lo que deseamos.

¡Quiérete mucho!

Acéptate, cuídate por dentro y por fuera, cree en ti y en tus posibilidades, protégete y sé condescendiente contigo mismo. ¡Eres lo único que tienes y lo mejor!

No te compadezcas y céntrate en vivir tu vida

Tendemos a ver a los demás como triunfadores y pensamos que nosotros somos los únicos que sufrimos y que nuestra vida en comparación con la de los otros es peor. Pero ¿qué criterio seguimos? No somos adivinos y aunque lo fuésemos… ¿de qué serviría desear tener la vida de otra persona?. Nosotros somos únicos y nuestra vida es la que es. No te recrees en el dolor y cuanto antes abras los ojos y mires hacia delante ¡mejor!

¡Aprovecha cada momento como si fuese el último!

No sabemos lo que durará nuestra vida. Y esa incertidumbre es la que nos debe motivar a disfrutar al máximo de nosotros mismos y de la gente que queremos.

Ríete de ti mismo y tómate la vida con sentido del humor

Así conseguirás que muchas cosas te resbalen y te afecten lo mínimo.

Tu felicidad depende de ti

Mira en tu interior y no busques que los demás cubran tus necesidades individuales. Te sentirás menos libre y como consecuencia más dependiente emocionalmente.

Los cambios también son oportunidades

Tendemos a aferrarnos a nuestra zona de comodidad. Y todo lo que se aleje de eso nos pone en alerta, ya que percibimos “lo nuevo” como algo malo, negativo. Pero no es así ni mucho menos. Los cambios son oportunidades de cambiar aquellas cosas que no nos acaban de convencer y por ende de reinventarnos.

A veces lo que más deseas no se cumple, y lo que menos esperas sucede

¡La vida es una caja de sorpresas!

Nunca es demasiado tarde…

Los límites sólo los pones tú. Si tienes un proyecto en mente en el que crees ¡lánzate!

El dinero no da la felicidad pero ayuda

Vivimos en una sociedad capitalista y el dinero es la moneda de cambio para conseguir ciertas cosas imprescindibles para vivir. Dentro de un equilibrio, el dinero no tiene la capacidad de hacernos felices eternamente, pero nos aproxima a un estado de bienestar, en el que no estar rodeado de grandes deudas nos genera un problema menos. Y sino que se lo digan a aquellos que debido a la crisis están perdiendo sus casas y sus trabajos… Aunque también es verdad que se puede ser feliz con poco e infeliz con mucho.

Equivocarse es de sabios

Se aprende por ensayo-error y no por ensayo-éxito. Pero la clave está en no cometer constantemente los mismos errores. Hay que aprender de ellos para evitar caer en la misma piedra.

Cada uno es como es…

Respétate, respeta a los demás y exige que te respeten. Las diferencias no tienen porque ser irreconciliables. Y, sobre todo, no pretendas cambiar a nadie ni esperes a que actúe como a ti te gustaría. Preocúpate de tus actos y acepta la evidencia: «cada uno es como es». Lo tomas o lo dejas.

Aprende a decir NO

El exceso de complacencia juega malas pasadas, ya que al final acabas comprometiéndote con mucha gente, simplemente porque «te sabe mal». ¡Piensa más en ti!

No podemos tenerlo todo. Y en esta vida hay que elegir. Siempre

Aunque no tengas completa seguridad sobre las posibles consecuencias de tus decisiones, piensa que sólo hay esperanza en la acción. Perderás unas cosas pero ganarás otras.

Piensa en positivo

Céntrate en tus puntos fuertes y en las cosas buenas que te rodean. Siempre positivo, nunca negativo :)

Es mejor querer y perder, que no haber querido nunca

El amor no hay que entenderlo, simplemente hay que sentirlo. ¡Quédate con lo bueno!

La salud es lo más importante. Y no es un tópico

Nos estresamos y nos preocupamos en exceso por cosas que pensamos que son súper importantes. Pero a medida que pasa el tiempo y cuando sufrimos la pérdida de algún ser querido o algún percance, nos damos cuenta de la evidencia: sin salud no podemos hacer nada. Y después de la que tenemos encima debido al Covid-19… pues más aún.

Demuestra tus sentimientos a la gente que quieres

Cuidar, tener detalles y decirle cosas bonitas a tu familia, pareja y/o amigos es genial. Da sin esperar recibir, aunque las expectativas aparezcan recordándote todo lo que haces y no recibes… Intenta ignorarlas, ellas siempre quieren más.

Sé humilde

Nadie es más que nadie. Sé amable, prudente, respetuoso y ten la empatía suficiente para decir las cosas sin herir los sentimientos de los demás. En definitiva: trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.

No digas «de esta agua no beberé»

Nosotros lo hemos dicho unas cuantas veces y… ¡zas! Estamos llenos de prejuicios y cuanto antes nos liberemos de ellos más receptivos estaremos a lo que tenga que venir. Además, cuando vives aquellas cosas que un principio no te gustaban, te acabas dando cuenta que curiosamente no están tan mal.

Lucha por lo que quieres

No te conformes. La perseverancia nos ha dado muy buenos resultados. Y para algunas cosas, la famosa frase «quien la sigue la consigue» funciona.

No vale la pena arrepentirse

Aunque en caliente lo pienses, lo que hiciste lo hiciste por algo y sobre todo porque en aquel momento era lo que querías. No nos referimos a cosas graves, sino a esas pequeñas cosas que a veces revolotean nuestra cabeza, pero que si lo pensamos… no requieren de más pesadumbre que la que le dedicaste en su día. Creemos que es peor arrepentirse por cosas que no hiciste que por aquellas que hiciste.

Los pequeños detalles marcan la diferencia

Por superfluos que puedan parecer… los detalles pueden convertir algo en extraordinario o en todo lo contrario.

No tengas miedo

Sabemos que es muy fácil decirlo, pero cuando te desprendes de él y te lanzas… te das cuenta de que aquello que parecía imposible de conseguir o imaginabas que sería terrible… al final no es para tanto. Un poco de nievo nos protege, pero en exceso nos paraliza. Por eso, hay que encontrar el equilibrio y actuar.

Haz deporte

El que más te guste: correr, caminar, boxeo, yoga, etc… Encuentra el que se adapte a tus gustos. Liberarás endorfinas, desconectarás y tu cuerpo y mente te lo agradecerán.

Viajar es un placer

Para nosotros viajar es la mejor inversión y un placer para todos los sentidos. Conocer nuevos países, nuevos paisajes, nuevas culturas, rincones únicos… es una de las mejores experiencias que te puedes llevar. Está claro que ahora no podemos, pero cuando sea posible… ¡viajaremos!

Las dudas forman parte de la vida

Que levante la mano quien lo tenga todo muy clarito… Dudar forma parte del ser humano. Y no pasa nada. No te castigues y date tu tiempo.

Pide perdón y aprende a perdonar

La rabia y el rencor no aportan nada, sólo más dolor. Deja que pase el tiempo y olvida.

Si algo te hace feliz, saboréalo

No tengas prisa. Párate (¡es necesario!) y reflexiona. La vida no es una carrera. Si lo piensas, ya sabemos cual va a ser el final. Por ello, disfruta de las pequeñas cosas. ¡Viva el mundo slow!

Vive sin guiones…

La felicidad reside en saber vivir cada instante del momento presente. Y está bien tener planes y sueños, pero que no te condicionen si surgen cambios. Muchas veces ciertas ilusiones son como argollas, que en cierta manera te inmovilizan cuando se presentan nuevas oportunidades, retos o planes. Sé flexible.

El placer de las pequeñas cosas

Probablemente a estas alturas del post estaréis pensando que todas estas reflexiones son perogrulladas, que es evidente, etc… Pero creemos que es necesario que nos lo recordemos para que se nos meta en la mollera de una vez. De nada sirve saber la teoría si luego no la ponemos en práctica… Por ello, y tal y como nos aseguraba un buen amigo: «lo extraordinario empieza por lo sencillo y por uno mismo, por darse tiempo para explorar una pequeña tienda, conocer un nuevo ritmo musical, descubrir una receta o, simplemente perderse con un libro en cualquier lugar».

El auténtico lujo es hacer lo que más quieres

Cuando haces o te dedicas a lo que te gusta no solo disfrutas mucho sino que lo que aportas es más y mejor. No nos damos cuenta de la cantidad de tiempo que perdemos dedicándonos a cosas que no nos hacen felices, pero que por comodidad o miedo no somos capaces de cambiar. Y es lógico. Sin embargo, si ya tienes claro en tu cabeza a qué te gustaría dedicarte empieza por aproximarte a ello. El no ya lo tienes, pero lo que vas a ganar consiguiéndolo, es mucho.

Márcate nuevos retos, pero ten bajo control tus expectativas

Porque tener ilusiones y nuevos proyectos nos hacen sentirnos vivos. Además, son ocasiones para aprender, para conocernos y para poder llevar a cabo sueños. Pero sobre todo, controla tus expectativas, ya que son las causantes de nuestras decepciones y las que hacen que tiremos la toalla antes de tiempo por no haberse cumplido lo esperado… Mantenlas a raya.

Sé tu mismo/a

Es decir, deja de acomodarte en la condescendencia, el buen rollismo o la complacencia ocultando tus verdaderas opiniones y priorizando a los demás. Y que conste que no hablamos de decir todo lo que pensamos sin control, sino de pensar y anteponer nuestros intereses sin traicionarnos en pro de sentirnos aceptados. Estamos en esta vida para ser quienes somos de verdad y no como los demás quieren que seamos.

Todo cambia, nada permanece

La incertidumbre forma parte de la vida, y esto es algo que tenemos que tener muy presente. Nosotros mismos somos impermanentes y estamos cambiando constantemente. Es cierto que a la mayoría no nos han educado para vivir con ella sino que, en cierta manera, nos han hecho menos maleables de lo que realmente necesitamos para vivir. Sin embargo, y tras este año donde la incertidumbre ha hecho acto de presencia de una manera mucho más acuciada, queda claro que debemos convivir con ella. Porque por más que nuestros pensamientos mágicos traten de desbancarla, ella siempre va a estar ahí, ya que es algo intrínseco a la vida. Así que dejemos de luchar contra lo imposible y aprendamos a verla cara a cara, respetándola y haciendo todo lo que esté en nuestra mano para que no nuble nuestros día a día más de la cuenta. Recordad: ella siempre ha estado ahí, aunque no lo creyeseis, y estará.

Y vosotros, ¿qué es lo que habéis aprendido?

(*) Foto: Pexel.


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