«Te escribo una carta en mi cabeza», el nuevo libro de Isabel Coixet
Isabel Coixet es de esas personas que tiene el don de la palabra. Y es que además de ser una gran directora de cine, su excelsa capacidad de crear y contar historias queda patente en todos los artículos que publica en diferentes medios como en los libros y guiones que escribe.
Es quizás esa búsqueda por saber y entender la vida, a sí misma y a las personas, tanto a las próximas como a las ajenas, la que la convierte en una exploradora de emociones y de pensamientos a través de los cuales reflexiona de una manera muy lúcida e inspiradora sobre todo lo que le acontece, le preocupa o simplemente le apetece ahondar.
Un buen ejemplo es este compendio de artículos, muchos de ellos publicados con anterioridad y otros inéditos. Cada uno carece de vehemencia innecesaria y cada escrito encierra mucha sabiduría, curiosidad, compasión, vulnerabilidad y mucha personalidad.
Aunque si tuviésemos que seleccionar los que más nos han gustado nos quedaríamos con el libro entero, hemos recopilado algunas de las reflexiones que más nos han interpelado:
Abraza la niebla
La falta de dinero, equipo, presupuesto nunca puede ser una excusa. Nunca. Crécete ante las limitaciones. Adáptate. Vivimos en una ola de incertidumbre como pocas veces se han visto en la historia de la humanidad. A falta de certezas, abraza la niebla. No queda otra. La niebla.
Paraguas, calcetines, gafas
Cuando pienso en la inteligencia artificial, se me ocurre que quizás una solución para todo este caos mental sería (como apuntaron los de la serie británica «Years and Years») transferir a un cerebro externo solo nuestras cosas buenas, lo mejor de cada uno de nosotros: esas mañanas de abril con sol y fresquito vivificante que pasamos en una plantación de lavanda, los recuerdos más vivos de las personas que ya no están, las mejores páginas que hemos leído (o las que más nos han marcado), los momentos en que aparcamos la tristeza y la melancolía y, por un breve segundo, sentimos que la vida es forminable y merece la pena, todas las canciones de nuestras playlists favoritas.
Ese cerebro externo sería un destilado de nosotros, solo con lo bueno, desechando la basura que flota en nosotros amargándonos la existencia para nada. Pero entonces, si solo recordáramos los grandes momentos escogidos de nuestra existencia, ¿podríamos sentirlos tan plenos como cuando podíamos compararlos con los malos? ¿Necesitamos los bajones para experimentar los subidones?
No tengo respuestas, pero no creo que en un futuro próximo me dedique a tener un cerebro en la nube lleno de grandes éxitos.
Lotería
Nunca me han gustado los juegos de azar. Poseo una mentalidad seudocalvinista: hay que ganarse las cosas con trabajo y esfuerzo, lo demás no tiene valor, sangre, sudor y lágrimas, etc., etc.
Películas que me hubiera gustado rodar
Creemos saber donde queremos ir y en el camino nos perdemos otros destinos que nos hubieran colmado. En «I Know Where I’m Going», las fuerzas de la naturaleza se alían para que Joan no cumpla su sueño, pero encuentre una vida más plena y sincera. Me doy cuenta de que ese es, en el fondo, el denominador común de las películas que me gustan y de las películas que he rodado. El deseo del momento verdadero. El ansia de una vida mejor, a pesar de todo. Y por todo.
Un amor
Nat es una mujer sola en un mundo de hombres: el rudo sueño de la casa en la que habita, el vecino escurridizo y amable y el catalizador de la narración, el hombre al que llaman «el Alemán». El hombre al que ella empieza despreciando y por el que acaba casi perdiendo la razón. Todas las contradicciones y pulsiones en las que se debate la mujer de hoy están en Nat. ¿Es el sexo solo sexo? ¿Cuándo se convierte en algo más? ¿Cómo navegar todos los matices del consentimiento? ¿Es la seducción un arma inocente? ¿Cuándo esa arma se vuelve contra quien la esgrime?
A mi hija
Si pudiera hacerte sentir lo que yo he sentido (créeme, en mis películas lo he intentado, quizás inútilmente) a lo mejor esta mala época o este mal rato no te parecería tan indescifrable, tan solitario, tan eterno. Si pudiera prestarte todo lo que he adquirido, o me han prestado también, tendrías armas para enfrentarte a todos tus fantasmas y a los fantasmas que te esperan agazapados en el camino con el disfraz de amigos.
Si pudiera ser una esponja gigante, absorbería todas tus lágrimas y penas y enfados, podrías empezar de nuevo, sin rencores, sin resquemor, sin desconfianza. Si pudiera contarte todas las veces que yo he vuelto a empezar…
Callar
Opiniones y culos: más o menos acertadas, más o menos grandes, todo el mundo tiene. Y vivimos en un momento en el que resulta imposible ignorar las opiniones de los demás porque pululan y llenan el aire, y a veces hay tantas opiniones flotando por ahí que uno ya no sabe qué opina de las cosas de las que todo el mundo tiene una opinión. Reconozco que cada vez me resulta más difícil saber qué pienso realmente de algo cuando alguien me pregunta.
Cuando poseo mucha información de un tema, toneladas de referencias, libros leídos, etc., me resulta imposible opinar de una manera simple, decir que estoy a favor o en contra, sentir que traiciono lo que realmente pienso, porque la cosa es que, cuanto más sé de algo, menos inclinada me siento a opinar sobre ello. Cuando apenas sé de algo, me da corte opinar y hago cualquier cosa para evitar decir lo que pienso que al fin y a la postre, será solo una impresión momentánea que igual cambia en el momento en el que sepa un poco más.
Cupido es un cabrón
No sé si convencí al hombre enamorado de la idea del amor y de las mariposas en el estómago, pero lo cierto es que muchas personas – y yo he sido una de ellas – viven todavía confundiendo el subidón de oxitocina con el amor, el calentón con el enamoramiento.
Y, al menos en mi caso, el momento en que supe distinguir entre esos estados y aprendí a ser honesta conmigo misma fue cuando pude tener relaciones más plenas con otros seres humanos. Cuando digo ser honesta, no hablo del tan traído y llevado «quererse a uno mismo». Mucha literatura actual de autoayuda hace hincapié en la necesidad de amarnos a nosotros mismos antes de amar a otros. Yo no estoy tan segura.
¿Me quiero yo? No sé: sí sé de qué pie cojeo, sé cuándo inevitablemente voy a meter la pata, cuándo está a punto de salirme el dragón furioso que llevo dentro, cuándo necesito controlarme, cuándo es mejor quedarme sola para lamerme las heridas.
El miedo inútil
Miedo es la falta de confianza: en uno mismo, en los demás, en el destino, en el universo.
Miedo es estar convencido de que el avión va a caer con la primera turbulencia. Que el camión cargado de gas metano va a volcar delante de nosotros cuando el asfalto está ardiendo (…) Todas esas cosas son posibles y, sin embargo, es completamente desproporcionado el número de horas que le dedicamos a sufrir ese miedo anticipatorio con lo que realmente nos sucede en la vida.
Mirando atrás me doy cuenta de la cantidad de tiempo que he dedicado a tener miedo injustificado. Si pudiera volver atrás, borraría toda esa angustia inútil.
Mi madre la incombustible
Nació para otra vida. Pero ha sabido adaptarse perfectamente a la que le ha tocado, con todos sus altibajos. Creo que esa es realmente la clave de la pasmosa juventud de la que hace gala y de su inagotable energía: mi madre tiene una envidiable capacidad para pasar por alto los golpes de la vida y centrarse siempre en las partes más positivas de esta.
A mi madre no se le quedan las cosas enquistadas, sabe echarse a la espalda los inevitables altibajos y remontar siempre. No hay en ella el menor resquicio para la amargura, para los rencores. Dice que ha vivido una vida muy plena y que todavía siente curiosidad por ver lo que está por venir.
Olvidar es sano
Es importante dejar ir las cosas, echar lastre, perdonar y, tras echar una buena mirada atrás, no volver a mirar nunca más. No lo parece a primera vista, pero el olvido es muy saludable… ¿Qué les estaba yo diciendo?
Cisnes de toalla
Parecemos estar programados para buscarle las explicaciones a todo, nos remontamos a la historia para decirnos «claro, si es que eso se debe a esto y esto otro y lo de más allá». No iremos de este mundo sin tener ni idea de cómo llegamos a él ni de por y para qué, y sin que esa ignorancia nos haya impedido disfrutar a ratos de la vida.
De vuelta
Lo cierto es que, aunque no quiera, estoy de vuelta. De muchas cosas. De las palabras vacías, refritos de otras palabras no menos vacías. De los discursos huecos. Del buenísimo pero también del «malismo», esa infantil obsesión por enaltecer a los malos de la película (…) De percibir el miedo general a decir lo que se piensa y disfrazarlo de palabras rimbombantes que solo esconden la falta total de criterio propio y las ganas (que en otro tiempo yo tuve) de que te acepten, de pertenecer.
Días sin huella
Vivir con sus vaivenes y subidas y bajadas y curvas y caminos de piedra. ¿A quién le interesan los senderos que no van a ninguna parte?
Lo que más me gusta de los vampiros
Ser inconsciente es una virtud que nunca he poseído y atesoro los momentos de inconsciencia de levedad como los esquimales hacen acopio de naranjas. Flotar libremente, sin el peso de esa envoltura de piel y pelo y uñas y cartílagos y globos oculares que me devuelve el espejo. Que no me importe nada de lo que yo veo en mí para que no me importe lo que piensen los demás de mí: una meta a la que me voy acercando y que siempre creí inalcanzable.
Lugares comunes
Me sorprende siempre la vehemencia de muchas personas que son capaces de articular opiniones rotundas, sin vacilaciones. Yo la vehemencia la reservo para esas cosas de las que estoy absolutamente segura: alabar la calidad de unas anchoas que están en el punto justo de sal, la belleza de los vencejos cruzando el cielo en escuadrón, las notas de una melodía que me retraen a otro momento y a otro tiempo, cómo la singular armonía de un rastro evoca un retrato menor de Rembrandt. Y pocas cosas más. Y aún esas pueden cambiar.
Tres pies al gato
Creo que toda mi vida ha sido una lucha más o menos titánica por esclarecer la verdad oculta de las cosas: me interesa lo que no se ve, lo que no se dice y lo que no se explica. Los intersticios por los que se cuela la luz, lo que está detrás de las apariencias, las esquinas de la oscuridad.
En esa búsqueda a veces me he dado de bruces con muchos muros y he cometido errores estrepitosos. Y sé que he pagado muy caro no conformarme con lo obvio, aunque siento una especie de orgullo por no haberme dejado arrastrar por ninguna corriente de opinión: errado o no, lo que pienso y siento me pertenecen y no los cambio por nada.
Sin más, os recomendamos que lo compréis en vuestra librería de barrio habitual o en la web de la editorial Círculo de Tiza, y lo disfrutéis de principio a fin. La Coixet no defrauda.
Sobre Isabel Coixet
Licenciada en Historia por la Universidad de Barcelona, Isabel Coixet empezó trabajando en publicidad, donde obtuvo diversos premios por sus spots. En el año 2000 fundó su propia productora, Miss Wasabi Films.
Su debut como directora y guionista con «Demasiado Viejo Para Morir Joven» (1989), fue nominada al «Mejor Director Novel» en los Premios Goya. En 1996 realizó su primera pel?cula en inglés, «Things I Never Told You». Su éxito internacional llegó en 2003 de la mano del drama intimista «My Life Without Me». «The Secret Life of Words» (2005) fue premiada con cuatro Goyas. «La Librería» (2017) obtuvo el Goya a la «Mejor Dirección» y al «Mejor Guion Adaptado». Su documental «Escuchando al Juez Garzón» fue premiado con el Goya al «Mejor Documental».
Por su trabajo cinematográfico ha sido galardonada con la Medalla de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura de España (2009), Chevalier des arts et des lettres por el Ministerio de Cultura Francés (2016, Premio Nacional de Cinematograf?a (2020) y Premio Internacional de la Academia Europea (2023). Otros libros de la autora: «Mapa de los sonidos de Tokio» (2009), «Alguien debería prohibir los domingos por la tarde» (2011) – que además es su programa de radio en Radio 3 (los domingos de 17 a 18 h.) -, «No te va a querer todo el mundo» (2020) y «Diez horas con Isabel Coixet» (2022). Desde Miss Wasabi Films, Coixet apoya la producción de proyectos de directoras noveles para favorecer la visibilidad de los trabajos dirigidos por mujeres en el mundo del cine.
(*) Foto de Zoe Sala Coixet.