«Sick of Myself» y la obsesión por ser vistos…
Kristoffer Borgli es el director de esta controvertida comedia satírica noruega repleta de humor negro. Y es que «Sick of Myself» es un retrato muy estresado sobre la obsesión enfermiza de ser el centro de atención. Algo que promueven constantemente las redes sociales.


Competitividad enfermiza…
Los protagonistas de esta rocambolesca historia es Signe (Kristine Kujath Thorp), una joven noruega, mentirosa compulsiva e insegura, que trabaja en una cafetería, y su novio Thomas (Eirik Sæther), un artista contemporáneo y ególatra a más no poder, que realiza sus obras de arte con objetos y mobiliario de diseño robados.
Aunque son pareja, curiosamente existe una gran competitividad entre ellos. Ambos luchan por destacar, y para ello, no cesan de lanzarse «pullitas» para evitar que uno eclipse al otro. Una suerte de patetismo que sorprendentemente les mantiene unidos, a pesar de la espiral autodestructiva en la que acaban sumergiéndose.
“Ambos actúan como dos niños malcriados y envidiosos, obsesionados por ser el centro de todas las miradas para sentirse validados.”

Todo vale cuando el resultado, por terrible que pueda parecer, se percibe como la panacea
Tras un incidente en el trabajo, Signe siente las mieles del «éxito» al ser el centro de atención, algo que lleva mucho tiempo anhelando y que parece que de manera natural es incapaz de conseguir.
Esa circunstancia se convierte en el detonante de su maquiavélico plan: atentar contra su salud con tal de ser vista. ¿Parece absurdo, verdad? Bueno, pues aunque evidentemente lo es, no se aleja demasiado a lo que vemos día sí y día también en redes con tal de ser virales y famosos.
En este caso, Borgli lleva la historia a un punto bastante siniestro e histriónico, pero como apuntábamos, estamos en un momento en el que hay muchas personas que actúan en función de la recompensa que reciben por parte de sus seguidores. Y en algunos casos, eso implica desde realizarse operaciones de cirugía estética para mostrarse según los cánones «esperados» y «deseados», pasando por prostituir su intimidad para actuar cómo los demás esperan que sean, hasta estar esclavizadxs generando contenido y compartiendo cualquier mínimo detalle de sus vidas…
Y es que el algoritmo de las redes sociales bebe del de las tragaperras, y por ello, cuanto más tiempo pasas en ellas y más contenido subes, más visibles eres, y eso hace que tus estadísticas sean mejores, que te sientas muy bien al «ser aprobadx» y que por ende, segregues más dopamina – sustancia que produce el ser humano y que está considerada como la causante de sensaciones placenteras -. ¿El resultado? La adicción a las redes sociales sin apenas ser consciente. Por este motivo, esta película resulta tan interesante, porque empleando la hipérbole nos recuerda que esa «normalidad» en la que estamos todxs instalados nos aleja de quienes somos en realidad. Food for though.
Tu compasión es mi éxito…
Como comprobaréis, Signe está totalmente enajenada y no ve más allá de su psicopatía, y eso hace que se enferme por voluntad propia… Una enfermedad terrible que deforma su piel, pero que lejos de arrepentirse, gracias a ella y a la compasión y pena que genera consigue la popularidad que deseaba, y ser la protagonista tanto en redes como en los medios de comunicación.
“En Sick of Myself su protagonista es capaz de poner en peligro su vida con tal de recibir la atención deseada.”
Asimismo, Signe lleva su locura a las más terribles consecuencias, llegando a convertirse en un monstruo por fuera, mientras por dentro no cesan de incrementarse los efectos no deseados propios de esa afección rara que ella misma se ha provocado al ingerir de manera masiva un medicamento ruso, solo disponible en el mercado negro… ¡Tremendo!
Lo peor es que en estas circunstancias tan escalofriantes es cuando ella se siente más feliz. ¿Por qué? Pues porque ¡por fin la ven! y ¡por fin su repercusión mediática supera a la de su novio!
“El film caricaturiza el deseo que motivan las redes sociales para capitalizar el foco.”
No os queremos avanzar mucho más, y os animamos a que la veáis. Invita a hacer más de un cine forum.
Lo mejor:
El tema sobre el que gravita «Sick of Myself», así como la forma en la que pone el dedo en la llaga y genera debates alrededor de conceptos como el éxito, la fama, la cultura del like propiciada por las redes sociales, los Influencers y el gran vacío que habita en muchas personas, quienes optan por cubrirlo artificialmente en lugar de ir al quid de la cuestión.
La crítica al mundo del arte, a la superficialidad, a las comparaciones constantes y al postureo motivado por la preocupación desmedida por la imagen que proyectamos a los demás.
La impecable actuación de Kristine Kujath Thorp.
Es divertida y terrorífica a partes iguales, lo que la hace imperdible.
Las moralejas.
Lo peor:
El body horror – subgénero que se enfoca en subrayar lo peor del ser humano mediante deformaciones físicas y grotescas – satura e incomoda por momentos. Está claro que es buscado, pero a veces es muy desagradable.
“Mi objetivo era crear una película hermosa que retratara cosas terribles.”
Ver como Signe es capaz de llegar a su «más difícil todavía» y perder la poca dignidad que le quedaba con tal de que le vean, la atiendan… Y es que a medida que avanza la película, parece inevitable imaginarse otro destino más inteligente, por llamarlo de alguna manera, para su protagonista.
A veces es demasiado excesiva y redundante.


