Montoya: un espacio de diseño en Poblenou donde fluye la creatividad

El Poblenou es nuestro place to be. Nos encanta por su estética industrial y por la cantidad de belleza en forma de negocios con alma como Casa Taos, Espai Joliu, Espai Mietis, Nomad Coffee, Acid House, Poblenou Social Club, Alblanc, entre muchos otros, así como por su arte urbano y otros rincones con historia que inundan sus calles. Se trata de una especie de collage entre lo nuevo y lo antiguo donde, por el momento, el equilibrio es perfecto.

Un buen ejemplo de este «reborn» de espacios es Montoya, ubicado en la calle Ávila, 32 y que en parte debe su nombre al pequeño pasillo privado de la entrada, que da paso al increíble edificio en el que se encuentra – en su día fue un almacén y una reliquia de uno de los complejos industriales más grandes de España del siglo XX -.

Fue en 2017, cuando este edificio clásico fue restaurado por la diseñadora de interiores Skye Maunsell y el diseñador industrial Jordi Veciana. Juntos lo transformaron en un espacio de trabajo comisariado por un colectivo creativo, donde desarrollar conexiones, sinergias y colaboraciones entre todos sus miembros.

“Nuestro objetivo es crear un espacio que inspire, un entorno en el que descubrir, dar forma y desarrollar nuevas ideas.”

Montoya se compone de tres plantas. Los espacios de trabajo diáfanos y flexibles ocupan el sótano y la planta baja. El primer piso es un espacio abierto de 450m2 con un patio al aire libre al que se accede a través de las paredes de vidrio circundantes. Este espacio se utiliza para eventos privados organizados por ellos, así como fiestas, brainstormings, sesiones de fotos, presentaciones, lanzamientos de productos y otros eventos.

Como podréis comprobar por las instantáneas, a la hora de renovar el interior, tanto Veciana como Maunsell fueron extremadamente cuidadosos y preservaron el carácter original del edificio. Por este motivo crearon un diseño abierto, que se ilumina de manera natural y que contrasta con la fachada renovada de estética modernista y minimalista.

Al edificio se accede a través del pasaje, que es un pasillo privado cubierto por una original puerta de hierro forjado. Este espacio está diseñado como si fuera un interior, con suelo y escaleras de concreto ligeramente pulido de color gris cálido, y paredes blancas dibujadas con luz natural para crear un espacio tranquilo para reflexionar e inspirarse. A lo largo de todo el pasillo hay una plantación repleta de vegetación verde tropical y japonesa, y es aquí donde se encuentra el Skye Coffee Corner, donde disfrutar de un riquísimo café de especialidad.

En la planta baja hay varios espacios de trabajo y áreas de descanso comunes, que están divididos mediante cortinas de malla translúcidas del techo al suelo, y que están inspiradas en los tonos de las paredes desgastadas. Lo mejor es que permiten la privacidad y a la vez crean una sensación de calidez y comodidad en el interior, permitiendo que entre la luz en el espacio.

El mobiliario es una mezcla de piezas cuidadosamente seleccionadas y/o diseñadas a medida por Skye y Jordi, junto con una amplia colección complementaria proporcionada por Vitra España, que se integró al proyecto en 2019. La iluminación también es muy importante y por ello cuentan con una selección de lámparas de diseño, que destacan por su simplicidad práctica y por su estética.

El acceso al sótano desde la planta baja se realiza a través de una nueva y moderna escalera minimalista de peldaños de madera de fresno y una estructura de acero blanco. Al igual que la planta baja, el sótano es una combinación de espacios de trabajo y áreas de descanso divididas con divisores de vidrio.

La verdad es que Montoya es una auténtica maravilla. Un lugar donde inspirarte y donde desarrollar grandes ideas.

(*) Fotos: Salva López @salvalopez


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