Ocelot Chocolate: orgánicos, sostenibles, riquísimos y muy creativos

Ocelot Chocolate es una pequeña empresa, con sede en Edimburgo (Escocia) creada y dirigida por Matt e Ish.

Sitio: www.ocelotchocolate.com

Su historia es muy curiosa. Hace nueve años, dos semanas después de casarse, empezaron a hacer chocolate en la cocina de su apartamento. Sí, sí, lo envolvían en celofán y luego lo vendían en mercados de agricultores locales.

Tras aquella experiencia, y ocho años después, crearon su propia micro fábrica de chocolates y crearon su pequeño pero increíble equipo, gracias al cual pueden enviar sus chocolates orgánicos a todo el mundo. Y es que con tesón, visión y trabajo bien hecho, se pueden materializar proyectos que parecían improbables en nuestra cabeza.

Si no los habéis probado, tenéis que hacerlo. Solo usan aquello productos orgánicos que consideran más éticos, ya que su objetivo es reflejar esta premisa en sus prácticas comerciales de todas las formas posibles. Por ejemplo, su packaging está fabricado en el Reino Unido con papel certificado FSC, y la película interior es 100% compostable y pueden usarse como abono orgánico en el hogar y en aplicaciones industriales.

El diseño de su packaging nos chifla y son ellos quienes lleva a cabo las ilustraciones y los diseños. Vamos, que todo queda en casa y el talento les sale por los poros. Ish estudió ilustración y a Matt siempre le ha apasionado el arte y el diseño gráfico, así que decidieron hacerlo ellos mismos.

Volviendo al producto, lo que ellos reivindican es su obsesión por el buen chocolate, ya que para ellos no puede (y no debe) compararse con una barra de chocolate normal. De ahí que nos aconsejen disfrutar de su chocolate con todos los sentidos y siguiendo esta ceremonia: en primer lugar, debemos asegurarnos que nuestra boca (y el cuerpo) estén calientes, ya que «el chocolate se desperdicia en una boca fría», a continuación tenemos que llevarnos un trozo a la boca y dejar que se derrita lentamente en nuestra lengua… y por último: nos aconsejan que cerremos los ojos y nos recreemos en sus matices. Mmmm…

(*) Fotos: Ocelot Chocolate.

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