Lanzarote es un stendhalazo constante…

Es curioso que hasta este año nunca tuviésemos en mente visitar Lanzarote. Y no por nada en concreto, sino porque siempre barajábamos otros lugares fuera de España, sin ser conscientes que nos aguardaba esta maravilla de paraíso.

Lanzarote es una de las Islas Canarias y forma parte de la provincia de Las Palmas. Su capital es Arrecife, y es conocida por su clima cálido todo el año, sus playas y sobre todo, por su paisaje volcánico, que hace que sientas que estás en Marte. Desde1993, Lanzarote está considerada como Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

El nombre de la isla procede del marino genovés Lanceloto Malocello, quien la visitó en el siglo XIV. Cuenta con una superficie de 845,94 km² y es la cuarta isla más extensa del archipiélago.

 

Aunque la isla no es muy grande, nosotros os recomendamos que si podéis vayáis una semana para poder disfrutar de todos sus rincones sin prisas. Esta isla te invita al slow life más absoluto, a desacelerar, a conectar como nunca con la naturaleza y a recrearnos en los placeres mundanos.

Donde alojarse:

Nosotros lo tuvimos claro: el lugar para vivir la mejor experiencia de esta isla es en Buenavista Lanzarote Country Suites. Un lugar mágico que consta de cinco apartamentos de diseño, integrados en el paisaje, La Geria, rodeado de tierra volcánica, vides circulares, y donde la calma y el bienestar son sus principales valores añadidos. Gonzalo y Mayca, sus propietarios, abogan por un turismo sostenible y ecológico, vinculado a su pasión por el arte.

La ruta de César Manrique:

César Manrique nació en Arrecife, la capital de Lanzarote, en 1919. Pero fue en los años sesenta, después de vivir una temporada en Nueva York, cuando decidió regresar a su ciudad natal para empezar a participar en distintos proyectos paisajísticos, en los que inmediatamente dejó patente su impronta, con la que abogaba por la comunión irremediable entre arte y naturaleza.

«Para mí, era el lugar más bello de la tierra. Y me di cuenta de que, si ellos eran capaces de verlo a través de mis ojos, entonces pensarían igual que yo.» César Manrique

Por aquella época, surgió el boom del desarrollo masivo del sector turístico en España, algo que rápidamente alertó a Manrique. De ahí que inmediatamente decidiese iniciar una lucha para evitar un crimen ecológico que pusiese en peligro los ecosistemas y la gran riqueza natural de la isla. Así que, para intentar preservar su adorada tierra, se promulgó como un gran activista y lideró numerosas protestas contra la construcción indiscriminada de enormes complejos turísticos. Asimismo, en ese período también se dedicó a crear, con el beneplácito de los que gobernaban el aquel momento, una gran cantidad de maravillas, que por suerte podemos seguir disfrutando.

Como podréis comprobar, la obra artística de César Manrique es muy amplia y de gran reconocimiento internacional, pero son sus intervenciones sobre el territorio las que ocupan un lugar más destacado. En todos ellas Manrique busca un diálogo extremadamente respetuoso y de integración con el medio natural:

Jardín de Cactus: Este cactárium está totalmente integrado en el paisaje de la isla y reúne más de 1.400 especies de cactus de todo el mundo. Desde el molino de viento se puede tomar una panorámica del jardín, construido en forma de anfiteatro. Un must.

Jameos del agua: Fue el primer Centro de Arte, Cultura y Turismo creado por César Manrique y uno de los ejemplos más claros de armonía entre arte y naturaleza. El artista aprovechó parte del interior del túnel volcánico para crear un auditorio natural de extraordinaria belleza. Junto a él, hay un jardín de palmeras con un precioso lago artificial y el museo de la «Casa de los Volcanes», que esta considerado como uno de los centros de investigación más importantes del mundo.

Cueva de los verdes: Justo al otro lado de la carretera en la que se encuentra los Jameos del agua, se encuentra esta gruta de aura mitológica, cargada de leyenda y llena de características paisajísticas de extraordinaria belleza y singularidad. Formada a raíz de la actividad eruptiva del Volcán de la Corona, es una de las maravillas más  sorprendentes que esconden las entrañas de Lanzarote. De hecho, fue utilizada como escondite de la población frente a los ataques e invasiones de los piratas procedentes del norte de África durante los siglos XVI y XVII, y en el XIX se convirtió en visita obligada para viajeros, eruditos y científicos europeos fascinados por esta singular formación volcánica que, paradójicamente, debe su nombre al apellido de una familia que guardaba su ganado en los alrededores. Pero fue en la década de los 60 cuando el Cabildo de Lanzarote recurrió al artista majorero Jesús Soto, colaborador de César Manrique, para la adecuación de este santuario natural de origen volcánico.

Mirador del río: Situado a 400 metros de altitud en el Risco de Famara, el Mirador del Río es una las creaciones arquitectónicas más representativas de César Manrique. Una obra de arte que se mimetiza perfectamente con la roca volcánica del entorno y que se encuentra sobre la cima de un imponente acantilado desde el cual se contempla la isla de La Graciosa, un micro paraíso del que os hablaremos a continuación. Los ventanales de este mirador fueron concebidos por el artista para lograr una visión panorámica.

Museo Lagomar: La Casa-Museo Lagomar de Lanzarote es un lugar único. Fue concebida por César Manrique, aunque diseñada por Jesús Soto, y está ubicada en un risco del volcán de Nazaret, construido en un enclave impresionante entre rocas, cuevas y túneles, que en su día fue la casa del popular actor egipcio Omar Sharif* (protagonista de películas como Doctor Zhivago o Lawrence de Arabia). Actualmente, Lagomar alberga un museo, un restaurante y un bar.

«Crear con absoluta libertad, sin miedos y sin recetas, conforta el alma y abre un camino a la alegría de vivir.» César Manrique

El Taro de Tahíche-Fundación César Manrique: En este caso reconvirtió un conjunto de burbujas volcánicas en su propia vivienda, la cual habitó durante año y en la que a su vez se alojaron muchas personalidades de la época. Hoy en día alberga la Fundación que lleva su nombre. Un lugar de ensueño decorado con obras de arte del artista y de su colección privada.

Actualmente y debido a la pandemia permanece cerrado.

Parajes de ensueño:

El Golfo y el Charco de los Clicos: El Golfo es un anfiteatro abierto al océano que se formó a raíz de las erupciones de 1730. La laguna que ocupa el fondo del semicírculo surgió debido a la inundación del cráter y recibe el nombre de Laguna de los Clicos o «El Lago Verde». Su color verde se debe a las algas que habitan en su superficie. El mar pasa por medio del cráter formando una hermosa playa negra que contrasta con el verde del Lago, comunicándose con éste por medio subterráneo. Este lago ha sido declarado Reserva Natural, por lo que el baño está prohibido. Sin embargo, sí que es posible bañarse en la playa de arena negra de al lado, que es nuestra favorita. A pocos metros se halla el pueblo de El Golfo, donde hay varios restaurantes frente al mar como Casa Rafa.

Las Salinas del Janubio: La representación de la antigua actividad económica de la isla: la recogida de sal. Al lado de estas salinas está la preciosa playa del Janubio de guijarros negros.

Los hervideros: Son uno de los atractivos naturales de Lanzarote y de los que más impresionan, gracias a los esculpidos en las rocas por la acción del mar y la erosión del viento.

Montaña Bermeja: Enfrente de Montaña Bermeja se encuentra su playa de arena negra, alma volcánica y aspecto de otro planeta, desde donde se contemplan unos atardecer espectaculares. No suele recomendarse para bañarse porque suele haber oleaje agitado.

Arrecife: Es la capital de Lanzarote. Lo que más nos gustó a nosotros fue el Charco de San Ginés. El mar entra en este barrio creando una estampa de barcos pesqueros y fachadas blancas al fondo que te hipnotizan. Es imposible no sacar una foto bonita de este lugar. Y durante el atardecer es para enmudecer… En esta especie de laguna hay unos cuantos restaurantes donde se come muy bien como la Tasca La raspa o el Naia, y sobre todo lugareños  que charlan o pasean por sus inmediaciones.

Haría: En este municipio se encuentra la mayor parte de la flora autóctona y es conocido por el sobrenombre del Valle de las Mil Palmeras y porque allí se encuentra la que fuera la última residencia de César Manrique. El artista encontró en Haría la tranquilidad y la conexión con la naturaleza.

Telamón: El Temple Hall, llamado en su última época Telamón, fue un buque mercante escocés de 139 metros de largo, 18 metros de ancho y 8.003 toneladas que naufragó frente a las costas de Lanzarote en 1981, y que hoy en día sigue varado en la Bahía entre Punta Grande y Punta Chica, junto al dique de abrigo del Puerto de Arrecife. Un espectáculo digno de admirar, que sigue siendo una atracción turística para curiosos como nosotros de este tipo de tesoros.

Hay gente que va nadando hasta el barco y accede a él, pero no es nada recomendable. De hecho, está prohibido.

Punta mujeres: Este coqueto pueblo costero cuenta con unas piscinas naturales muy agradables, y dependiendo de la época y del día, están poco concurridas. Es un buen sitio para pasear, disfrutar del ambiente local, comer en alguno de sus restaurantes como el Bar Palenke o el Sol y Luna.

Teguise: Teguise fue capital de la isla de Lanzarote desde la primera mitad del siglo XV hasta 1852. Y forma parte de los 94 pueblos más bonitos de España. Y corazón. Este pueblo de paredes blancas y callejuelas empedradas nos robó el corazón. Tiene un encanto especial y, de hecho, para nosotros es el más bonito de la isla. Entre todos sus parabienes cuenta con una oferta gastronómica muy interesante donde destaca el restaurante Hespérides 2.0, que se encuentra ubicado en una antigua casona lanzaroteña, donde preparan platos de cocina italiana con ingredientes locales, y la Cantina, que es más informal, pero donde se come muy bien en un espacio muy agradable.

Los charcones: Las piscinas naturales de Los Charcones son uno de los tesoros más secretos de la isla. No es nada fácil llegar a ellos, ya que la señalización no es evidente y resulta bastante confusa. Google Maps te marca un sitio, al que legas y hay un letrero en una reja que te indica que el camino para llegar a ellos es en la siguiente salida a la izquierda. Una vez lo encuentras, deberéis conducir con sumo cuidado por un pedregal de aupa, y después de un buen rato encontraréis coches aparcados. Es ahí donde deberéis deteneros y optar por andar hasta llegar a este lugar de ensueño. Cuesta encontrarlos, pero vale mucho la pena.

Playas imperdibles:

Las playas en Lanzarote son increíbles y muy diferentes. Si estáis buscando playas de arena blanca os recomendamos: playa Papagayo y todas las que componen playa blanca, así como Famara y Caleta de Famara o las de la isla La Graciosa.

Una de nuestras favoritas son la playa del Janubio, la playa de la Cantería, el Caletón blanco y playa Bermeja, aunque como podréis comprobar, hay muchas más que seguro que os encandilarán.

La ruta de los volcanes:

Parque Nacional del Timanfaya: Ocupa un área de 51 km² con más de 300 volcanes. Un paisaje único y espectacular comparable con la superficie lunar, y que ha servido de escenario para grandes producciones cinematográficas como la conocida «Furia de Titanes» del año 2010. La ausencia de vegetación, la rugosidad de las formas y la variedad de colores rojos, pardos, ocres, negros y naranjas también recuerdan a Marte.

Solo se puede visitar en bus, pero os lo recomendamos porque es una manera segura y muy interesante para enteraros de todo lo relacionado con las montañas de fuego. Tras ese paseo hay dos exhibiciones gratuitas al aire libre. Después de visitar el restaurante El Diablo diseñado por César Manrique, os recomendamos que hagáis a pie la ruta de los volcanes. Por supuesto, si se trata de un día con temperaturas suaves y si lleváis con vosotros calzado cómodo y agua.

Volcán del cuervo, Caldera Blanca y Volcán de La Corona

Estas excursiones son muy recomendables. Sobre todo porque transitaréis literalmente entre volcanes y eso es algo fascinante y de una belleza extrema.

Let’s get lost en La Geria:

La Geria también es la mayor superficie de cultivo de vid de Lanzarote, y se localiza en el suroeste de la isla, en el municipio de Yaiza. Se trata de un paraje natural protegido que ocupa una superficie de 5.255,5 hectáreas y que bordea el Parque Nacional de Timanfaya.

Su paisaje es muy singular debido a la forma semicircular de los viñedos de malvasía a través de pequeños muros de piedra para poder protegerlos del viento, y también a sus terrenos volcánicos, procedentes de la erupción de Timanfaya entre 1730-1736, que bañan todo este escenario.

Hay muchas bodegas, tanto grandes como pequeñas, y os las iréis encontrando en el camino. Las más significativas son Bodegas La Geria, El Grifo y Rubicón, aunque nosotros estuvimos en una más humilde pero con grandes vinos que se llama la Bodeguita del Tablero.

Isla La Graciosa:

La Graciosa es una isla que pertenece a la provincia de Las Palmas y forma parte del archipiélago Chinijo. Aquí las calles están sin asfaltar y ahí reside parte de su encanto.

Para acceder a ella deberéis coger un Ferry en Puerto de Órzola. En tan solo 30 minutos estaréis en Caleta de Sebo. Si sois de marearos, es preferible que os toméis algo, y si los vaivenes de las olas no os van mucho, tratad de no mirar a las ventanas porque hay momentos que os parecerá estar dentro del Dragón Khan. ¡Avisados quedáis! jejeje

Una vez allí, y si solo vais a pasar el día, nuestra recomendación es que alquiléis un coche 4×4 con conductor que por 20 € os llevará a la cala más lejana y la más bonita, la de Montañana Amarilla. y luego desde allí os podéis mover andando al resto y quedar en otro punto de recogida con el conductor. También podéis alquilar una bici de montaña, pero como el terreno es solo de arena, si no estáis habituados puede ser un poco engorroso. Aún así, recorrer la isla en bici tiene su aquel.

Las otras dos playas que nos encantaron fueron La Francesa y La Cocina. La verdad es que son todas de arena blanca y de película. La de las Conchas también es muy bonita pero está en el Norte de la isla, y nosotros esta vez nos quedamos en el Sur.

Dónde comer en Lanzarote:

En El Golfo: Casa Rafa.
En Uga: Bodega Uga.
En Playa Blanca: Coentro.
Salinas del Janubio: Restaurante Mirador las Salinas del Janubio
El Roque: El Barquillo (el sótano).
Arrecife: Tasca La Raspa y Naia.
Playa Honda: Nakai.
Caleta de Famara: El Risco.
Haría: La casita de la playa.
Punta Mujeres: Bar Palenke.
En Teguise: La Cantina y Hespérides 2.0.

Best souvenirs:

La Ahumadería de huga: Aquí elaboran el mejor salmón ahumado que os podáis echar a la boca, y es que este lugar está considerado como la cuna de uno de los mejores salmones ahumados del mundo. Esta familia compra salmones escoceses y noruegos de calidad, que llegan eviscerados y congelados, por aquello del anisakis y los protocolos sanitarios, y que una vez descongelados y limpios, se revisten durante 24 horas con un traje de sal de las cercanas playas de Janubio, en Yaiza, y tras otras 36 horas, a sólo 10º C, los salmones ya están listo. ¡Una delicia! No venden online y despachan previa reserva.

Eguzkine Cerámica: Las vajillas más bonitas del mundo también están en Lanzarote. La artífice es Eguzkine Zerain. Esta alavesa, que lleva ya dos décadas en Lanzarote, se dedica a un tipo de cerámica artesanal pero muy artística, que ha enamorado a medio mundo. Próximamente os hablaremos de ella con más detalle. En Teseguite tiene su tienda-taller y podéis encontrarla a ella y haceros con alguna de sus piezas únicas.

Lanzarote y la NASA:

Lanzarote se ha convertido en varias ocasiones en terreno de pruebas para misiones espaciales. Astronautas, científicos, ingenieros y expertos en otros campos han elegido el yermo paisaje de la isla para conocer un poco más el de Marte o de la Luna. La geografía de la isla es una buena réplica de ambos, un lugar perfecto para estudiar la interacción entre los procesos volcánicos y el agua. Su enorme extensión de terreno virgen y sin comunicaciones, es ideal para poner el práctica protocolos de exploración para futuras misiones a la Luna.

(*) Foto de portada: Ely Sánchez. Resto de fotografías: Ely Sánchez y Cecilia Camacho (CC/studio).


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