La zona de interés: Glazer retrata magistralmente el mal que no se ve

Jonathan Glazer lo ha vuelto a hacer. Y es que el director de la obra maestra «Under the skin» ha creado un extraordinario film, que vimos este sábado 27 de enero, día que se conmemora la liberación del campo de exterminio de Auschwitz por parte del Ejército Rojo, y cuya historia es una libre e inteligente adaptación de la brillante novela del escritor británico Martin Amis.

La historia

«La zona de interés» narra la vida de una familia nazi que ha sido trasladada al campo de concentración de Auschwitz, con la misión de que el patriarca de la familia, el comandante de las SS Rudolf Höss (Christian Friedel), se encargue de optimizar el proceso de exterminio de los judíos, algo que se le dará muy bien y por lo que será promocionado.

Lo interesante de esta historia es que no es una más sobre el horror del Holocausto, sino que ésta se centra en los verdugos y no en las víctimas, una perspectiva única que resulta más terrorífica si cabe.

Al tratarse de una adaptación, Glazer se ha tomado la licencia de poner el foco donde él ha considerado más interesante para sumergirnos en una trama donde los principales protagonistas son el comandante y su mujer, interpretada por la la fabulosa actriz alemana Sandra Hüller, protagonista a su vez de «Anatomía de una caída».

Es importante destacar que en la novela el comandante tiene un perfil alejado del de la película, ya que en lugar de ser un hombre alcohólico y colérico, en este caso nos muestra a un tipo aparentemente sereno, sin una personalidad muy clara, críptico, atento con su familia y ante todo muy obsesionado con la misión que le han encomendado.

“Es una película hecha a partir de un profundo sentido de enfado. (…) No quería que la gente tuviera la distancia segura con el pasado y se fuera sin sentirse perturbada por lo que ve.” Glazer

The beginning

La película arranca con la pantalla en negro y con un sonido difícil de tipificar, pero que evoca tragedia. Se mantiene así durante casi 5 angustiosos minutos para luego dar pie a un paisaje bucólico, donde vemos a la familia Höss yaciendo en un bellísimo bosque. Nada parece presagiar que ese paraíso se encuentra a escasos metros del infierno…

“Glazer retrata la cotidianidad del mal con impudencia, estupefacción y belleza.”

El otro lado

El horror es horror lo miremos por donde lo miremos, pero el punto de vista es clave para ahondar en algunos aspectos en los que muchos de nosotros no habíamos caído o profundizado.

En este caso, se trata de la vida de uno de los máximos responsables que ejecutaron las aterradoras e inhumanas órdenes del Führer en Auschwitz, y que junto a su familia era uno de los que vivía en una casa que colindaba con el campo donde torturaban, asesinaban, gaseaban e incineraban los cuerpos de los judíos.

A cambio, la familia Höss mejoró su posición, de trabajadora a burguesa, a costa del exterminio de personas. De ahí que convencidos de la necesidad de la masacre y obedeciendo órdenes como autómatas considerasen que una mejora de clase, entre otras cosas, justificaba todos esos actos.

“Lo obsceno de esta historia es ver cómo todos los miembros de la familia se muestran inalterables ante los sonidos y nunca hablan sobre lo que está pasando al otro lado…”

En cualquier caso, si nos detenemos en los detalles, veremos como hay señales que nos indican que esa calma es más fingida de lo que parece. Por ejemplo, la bebé está constantemente llorando, y como duerme con la cuidadora judía – quien mata su tristeza y amargura con alcohol – y ésta tiene prohibido cogerla, eso hace que se incremente su ansiedad al no ser acunada. La presencia de Dilla, el perro, también es inquietante, ya que parece estar más alterado de lo normal y lloriquea cuando no le dejan estar con ellos. Y uno de los hijos pequeños – la pareja tiene 5 – se le ve mostrando cierta conciencia al escuchar una de las atroces conversaciones que tienen los soldados alemanes al otro lado del muro con un prisionero…

La maldad y la cara B de la normalidad

Algo que al menos a nosotros nos ha impactado es ver cómo Glazer nos adentra con gran detalle en la casa de «los malos». Y como para ello hace uso con maestría de múltiples planos – buena parte de la película se rodó con cámaras ocultas. De esta manera, los actores no sabían qué se estaba rodando de su actuación -, que nos permiten sumergirnos en la cotidianidad de una familia que vive una vida de ensueño, tranquila y sin sobresaltos, pero cuyo padre es el mandamás de uno de los mayores horrores que ha conocido la humanidad en toda su historia.

La verdad es que resulta incomprensible y tremebundo ver a una «familia idílica» que actúa con absoluta normalidad en su día a día, mientras se oyen disparos y gritos desesperados provocados por las torturas o se vislumbra el humo procedente de los hornos crematorios…

Como podréis comprobar, es imposible sentir ni un ápice de compasión por el desalmado matrimonio Höss, pero sí  por sus hijos, quienes no tienen la culpa de haber sido concebidos por el comandante del campo de concentración y exterminio de Auschwitz y por su mezquina mujer, carente de empatía y llena de ambición. Solo hace falta ver cómo trata a las criadas y cuales son sus prioridades cuando a su marido le ascienden.

La chica de las manzanas

Mientras el film va avanzando, aparece un personaje ajeno a la familia, una niña a la que vemos en blanco y negro, debido a que fue filmada por una cámara térmica utilizada por los militares polacos, y que en plena noche se escabulle de su casa en bicicleta para esconder manzanas en las excavaciones a los que acudirán al día siguiente los prisioneros.

“Los actos de la chica de las manzanas nos reconcilia con la raza humana, y que actúa como un halo de luz y esperanza.”

Esta niña, llamada Alexandria, existió, y cuando tan sólo tenía 12 años se unió a la resistencia para ayudar a los reclusos.

Otra de las curiosidades es que ella sobrevivió a la guerra y que esta película fue rodada en su casa. Falleció poco después de que Glazer hablase con ella.

Lo que no se ve

Como os avanzábamos, en «La zona de interés» la tragedia no se puede ver. Y eso no significa que no esté pasando.

La estremecedora banda sonora ha corrido a cargo de Mica Levi, quien consigue aterrarnos sin necesidad de imágenes. Porque a pesar de no ver en ningún momento la fatalidad que tuvo lugar tras los muros de la casa de los Höss, sí que la sentimos y sobre todo la oímos de manera constante, algo que resulta escalofriante.

Un film inspirado en hechos reales: Rudolf Höss y su familia

Rudolf Höss conocido también como «el animal de Auschwitz» fue uno de los principales artífices del Holocausto. Como responsable del campo de concentración de Auschwitz fue el responsable de la muerte de tres millones de personas.

“Rudolf Höss fue el responsable de la muerte de tres millones de personas en el campo de concentración de Auschwitz.”

Höss era un nazi convencido, que demostró no solo total obediencia a las órdenes de Heinrich Himmler, el funcionario principal y de alto rango a cargo de concebir y supervisar la implementación de la denominada solución final: el plan nazi para asesinar a los judíos de Europa, sino que fue el creador de la iniciativa que aumentaba las capacidades de exterminio de Auschwitz, en particular mediante el uso del Zyklon B, en un conjunto de cámaras de gas.

De 1940 a 1943, vivió en Auschwitz, con su familia, y según declaró Gustave Gilbert, psicólogo estadounidense mejor conocido por sus escritos que contenían observaciones de líderes nazis de alto rango durante los juicios de Núremberg, después de contarle a su esposa la naturaleza exacta de sus actividades, desapareció el sexo entre ellos.

Después de la liberación del campo de Bergen-Belsen y el interrogatorio de los supervivientes, los servicios de inteligencia militar británicos buscaron a su familia, a la cual localizaron y sometieron a vigilancia. Hedwig Höss fue arrestada el 8 de marzo de 1946 y amenazada con ser deportada a Siberia con sus hijos, así que para evitarlo reveló que su marido vivía en una granja cerca de Flensburgo. Éste fue capturado el 11 de marzo de 1946, siendo duramente golpeado en su arresto por soldados liderados por el germanojudío Hanns Alexander. Höss fue llevado a la ciudad de Heide donde nuevamente fue sometido a malos tratos y se le impidió dormir tres días.

Testificó en los juicios de Núremberg, y luego fue juzgado por el Tribunal Nacional Supremo de Polonia del 11 de marzo al 2 de abril de 1947. Finalmente, fue condenado a muerte y fue ejecutado en la horca el 16 de abril de 1947 en el mismo escenario de sus crímenes, Auschwitz.

Moraleja

Más allá de la realidad, lo que pretende Glazer con este film es representar el dolor de una manera inusitada, con la que nos invita a reflexionar sobre nuestra humanidad, y sobre nuestra historia y sus consecuencias, trazando líneas entre pasado y presente, como hace magistralmente en el desenlace. Food for thought.

Nosotros fuimos a verla al Cine Yelmo Ideal porque es un cine 100% VO y porque tienen disponibles todas las películas nominadas a los Oscars. Os recomendamos muchísimo que vayáis a verla.

(*) Las imágenes son fotogramas de la película.


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