El desapego
Imaginamos que muchos de vosotros conoceréis al famoso psicólogo argentino Walter Riso. Pues bien, hace unos días estuvimos leyendo un artículo suyo sobre la dependencia emocional y sus estragos, y lo cierto es que nos pareció muy interesante.
En él abogaba por el desapego como fórmula para sentirnos más libres y más seguros. De hecho, todo el texto hacía referencia al fuerte vínculo mental (de pertenencia) que sentimos por las cosas (llámense trabajo, dinero, objetos materiales…) y por algunas personas (pareja, amigos, padres…) y de las nefastas consecuencias que se derivan cuando las perdemos sin estar preparados. Sobre todo cuando sentimos que sin ellas/os estamos completamente perdidos y no somos nada.
Por ello, sentenciaba su disertación con una máxima que compartimos: «Hay que saber perder». ¡Sí, sí! Aunque resulte duro leerlo y escucharlo, es la pura realidad. Y no sabemos si a vosotros os han educado teniendo en cuenta esta premisa, pero a nosotros no nos han educado para enfrentarnos a las pérdidas, de cualquier índole. Sino más bien todo lo contrario. Y eso provoca, que algunas veces creamos que es imposible vivir sin ciertas cosas/personas.
Por este motivo y para tratar de comprender esta situación Riso decía que la clave está en diferenciar entre las necesidades básicas y las que no lo son. Es decir, está claro que todos necesitamos comer, beber y dormir, pero también es evidente que hay necesidades secundarias de las cuales podríamos prescindir sin que nuestra supervivencia emocional se viese afectada. y ahí es donde está el quid de la cuestión.
“El desapego es un cambio de filosofía que nos lleva al reencuentro con nosotros mismos para ser más libres y felices.”
Sin más, el terapeuta gaucho concluía su exhortación asegurando que 1. Tenemos que Aprender a renunciar, ya que cuando estamos dispuestos a la pérdida, nos sentimos menos frustrados, y 2. Aprender a estar solos, a valorar la soledad, sin tenerle miedo, ya que a mayor soledad, siempre que no sea desolación, mayor es el crecimiento interior.
(*) Foto: Paula Schmidt en Pexels.