«El chicle de Nina Simone», la primera novela de Warren Ellis

Mi primer encuentro con Warren Ellis fue en Brighton, durante el tiempo que viví en esta preciosa ciudad. Una noche random y entre semana, mientras estábamos tomando algo en un bar, nos avisó el dueño casi susurrando, y nos indicó que, en la parte de arriba, Warren Ellis iba a tocar para unos pocos. Así, de repente, sin tapujos. Solo el susurro emocionado del dueño del bar…

Dicho y hecho. Subimos y nos encontramos con unas cuantas alfombras estilo persa desgastadas y 3 músicos preparados para tocar. El líder era Warren Ellis y, sin que apenas pudiésemos darnos cuenta, empezaron a tocar. Canela en rama.

Aquel encuentro casual hizo que quisiese saber más sobre este compositor, productor y músico multinstrumentista, a quien conocía principalmente por su trabajo con mi admirado Nick Cave, tanto en la banda The Bad Seeds como en Grinderman. Y es que además de la maravilla que hace con Cave, Ellis es un superdotado y, entre las mil cosas que ha llevado a cabo, está la banda sonora de varias películas, como «La propuesta», «La carretera»,«El asesinato de Jessie James por el cobarde Robert Ford», «Mustang» y «Comanchería», que además han sido galardonadas con múltiples premios. Por si esto fuera poco, es violinista de formación clásica, y desde 1994 también forma parte del trío de rock experimental Dirty Three, y ahora acaba de publicar su primer libro: «El chicle de Nina Simone».

Hace 20 años, Nick Cave organizó un festival en Londres, en el que actuó Nina Simone. Warren Ellis también participó con The Bad Seeds y al frente de The Dirty Three. De esa noche se llevó este particular trofeo que atesora desde entonces.

El chicle de Nina Simone

Cuando alguien está iluminado como Warren Ellis significa que, además de ser muy prolífico, haga lo que haga lo va a bordar. Y es que leerle ha sido un placer.

«El chicle de Nina Simone» narra una historia real de un verdadero fan como es Ellis de la grandiosa Nina Simone. Una historia donde un trozo de chicle que tiene más de veinte años es el centro de la trama. Y es que tal y como él mismo recuerda… Nina Simone mascaba ese chicle, de manera frágil pero furibunda, al salir a escena en el Festival Meltdown de Londres, en 1999. Se lo quitó de la boca y lo colocó en el Steinway. Cuando acabó este increíble concierto, no pudo hacer otra cosa que ir a por él. De hecho, lo rescató junto a la toalla donde ella lo había dejado. Un gesto muy de seguidor fanático de la «High Priestess of Soul» y que decidió guardar hasta el día de hoy, sin ser capaz de tocarlo…

En «El chicle de Nina Simone» Ellis documenta el proceso que sigue una reliquia custodiada con celo hasta llegar a ser expuesta en público, en la exposición que hizo Nick Cave en Copenhague.

Nick: ¿Te acuerdas del concierto de Nina Simone?

Warren: Sí.

Nick: La hostia, fue bueno, ¿verdad?

Warren: Joder, lo más… Y mira que he estado en conciertos, pero aquel fue uno de los mejores que he visto en mi vida.

Nick: ¿Te acuerdas, antes de empezar a tocar, que se quitó un chicle de la boca?

Warren: Mmhm.

Nick: Ella va, se sienta ahí, se quita el chicle y lo pega bajo el piano.

Warren: Sí, en el piano, sí.

Nick: Y, pam, ¡a aporrear las teclas!.

Warren: Yo tengo ese chicle, lo tengo en…

Nick: ¿Qué? ¿Lo cogiste?

Warren ha convertido ese recuerdo, sustraído del piano de su ídolo, en un momento de enajenación, en un verdadero objeto religioso.” Nick Cave

La memoria como detonante del reencuentro con uno mismo

Además de ese curioso objeto masticable… alrededor del mismo gravitan otros muchos objetos como maletas y maletines llenos de recuerdos; una inesperada colección de contrapesos de llantas; una cinta de casete de la cantante griega Arleta y la canica de mármol que la propia Arleta le dio a Warren Ellis muchos años más tarde, cuando se conocieron; uno de sus primeros violines, lleno de inscripciones talladas a navaja; varios bustos de Beethoven, etc… Todos ellos figuran en el libro como auténticos tesoros de su memoria, y a través de los mismos logra construir una fascinante autobiografía.

Editado por Alpha Decay, «El chicle de Nina Simone» se devora y se siente. Porque la sensibilidad de Ellis queda patente también en su recién estrenado papel de escritor, en el que su particular modo de narrar esa historia va más allá de su melomanía.

(*) Foto portada: Joel Ryan · Foto interior: Darren Gerrish.


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