Celso y Manolo: la reinvención de las tapas castizas
Dirección: C/ Libertad, 1 (Madrid)
Horario: Todos los días de 13 a 17 y de 19:30 a 2 h.
De 20 a 25 € por persona.
Madrid está repleta de restaurantes, tanto recién estrenados como de los de toda la vida, y aunque a nosotros nos encanta descubrir y probar nuevas propuestas gastronómicas, tenemos un top ten de favoritos, donde Celso y Manolo ocupa un lugar preferente.

Celso y Manolo tiene un rollo cañí renovado y está ubicado en el barrio de Chueca. El nombre del local no es casualidad, sino un homenaje a los antiguos dueños, Celso y Manolo, un par de hermanos asturianos que vinieron a Madrid en los años 70 y abrieron el restaurante Argüelles (no por el barrio, sino por el apellido de ambos), en la calle Libertad, número 1.
Por ello, tras su jubilación decidieron traspasarle el negocio a Carlos Zamora (Grupo Deluz&Cía y propietario de La Carmencita), quien le ha dado un toque único, aunque manteniendo la barra, el suelo de terrazo y dos de los platos insignia del desaparecido Argüelles: la tortilla paisana y la fabada.
A pesar de que se trata de una tasca, Celso y Manolo va más allá y se ha coronado como un lugar imprescindible para tomar el aperitivo acompañado de un buen vermut del Montsant en un espacio con mucho estilo y lleno de elementos de diseño, carteles antiguos y apliques del estudio Apparatus, una barra de mármol multicolor espectacular (¡de los años 50!) y taburetes de madera y cuero.

De su amplia carta – tamaño XXL, y que algunos clientes se llevan para enmarcar ¡ojo al dato! – destacaríamos las rabas de Santander y las de alcachofas, las conservas naturales, el tártar de ternera al vodka Siderit Lacte (un vodka de Torrelavega Town, plata en los San Francisco Spirit Awards), sus increíbles aceitunas, la ensaladilla rusa en sus diferentes versiones, su arroz con verduras… y por supuesto: ¡sus tomates!
El chuletón de tomate es una locura, pero también sus otras preparaciones. Mmm… ¡Rico, rico! Para más inri, otro de sus fuertes es el servicio, muy atento y agradable. Vamos, que por algo será, que siempre esté concurrido por locales, turistas foodies y amantes del buen comer. ¡Un must!
(*) Fotos by Pablo Zamora.
