Servilletas: el libro que convierte los bares de España en patrimonio gráfico

El fotógrafo Felipe Hernández reúne 600 servilletas de bares y restaurantes de toda España en un archivo visual que reivindica la memoria popular, el diseño vernacular y la cultura del bar como parte esencial del patrimonio contemporáneo.

Hay objetos que pasan desapercibidos precisamente porque siempre han estado ahí. Elementos cotidianos tan integrados en nuestra rutina que rara vez nos detenemos a observarlos.

Las servilletas de papel de los bares forman parte de esa categoría invisible del paisaje español: aparecen junto al café de media mañana, sostienen una croqueta en una barra de zinc o acompañan una cerveza fría en cualquier terraza del país. Se usan, se arrugan y desaparecen. Y, sin embargo, pocas piezas cuentan tanto sobre la identidad colectiva española como ellas.

Esa es la premisa de «Servilletas», el nuevo libro del fotógrafo madrileño Felipe Hernández editado por Ojos de Buey. Una publicación singular que recopila 600 servilletas originales recogidas durante más de diez años en bares, tabernas, restaurantes y cafeterías de toda España.

Lo que podría parecer una colección excéntrica termina revelándose como un extraordinario archivo gráfico y emocional sobre la cultura popular contemporánea. Porque este libro habla sobre todo de memoria.

“Servilletas es un extraordinario archivo gráfico y emocional sobre la cultura popular contemporánea.”

El archivo inesperado de los bares españoles

En España, el bar es mucho más que un negocio hostelero. Es una extensión de la vida cotidiana, un espacio social y emocional donde ocurren conversaciones, celebraciones, encuentros y despedidas.

Pocos países poseen una relación tan íntima con la cultura del bar como la española, y precisamente por eso las servilletas adquieren aquí una dimensión casi antropológica.

Cada una de las piezas reunidas por Hernández funciona como un pequeño retrato de lugar. Hay logos barrocos y tipografías imposibles, escudos heráldicos, gambas dibujadas a mano, copas de vino, toros, mariscos, nombres en cursiva dorada y diseños que parecen detenidos en otra década.

Algunos remiten a una estética ochentera; otros sobreviven intactos desde los años noventa o incluso antes. Muchos contienen errores visuales que hoy serían impensables en cualquier manual de identidad corporativa contemporánea. Y precisamente ahí reside gran parte de su valor.

Lejos de las tendencias limpias y homogéneas que dominan actualmente el diseño gráfico global, las servilletas españolas conservan una espontaneidad difícil de replicar.

Son piezas creadas muchas veces por imprentas locales, diseñadores anónimos o proveedores de hostelería que trabajaban desde parámetros alejados de la sofisticación conceptual del branding contemporáneo. No buscaban convertirse en iconos. Solo necesitaban existir, y sin pretenderlo, acabaron construyendo un lenguaje visual propio.

Patrimonio efímero

Uno de los grandes aciertos de «Servilletas» es reivindicar estas piezas como patrimonio cultural. Un patrimonio humilde, popular y desechable, sí, pero profundamente ligado a la identidad visual española.

La historia del diseño suele concentrarse en grandes nombres, estudios reconocidos o campañas emblemáticas.

Sin embargo, existe otra historia paralela formada por miles de objetos cotidianos que han modelado la percepción estética de generaciones enteras sin recibir apenas atención académica o institucional. Las servilletas pertenecen a ese universo.

Lo interesante es que nacieron con vocación efímera. Fueron concebidas para ensuciarse y desaparecer en cuestión de minutos. Nadie pensó que debían conservarse. Precisamente por eso el gesto de Felipe Hernández adquiere tanto sentido: rescatar aquello que nunca fue considerado digno de archivo.

En cierto modo, «Servilletas» funciona como una cápsula de memoria colectiva. Muchas de las identidades visuales que aparecen en sus páginas probablemente ya no existan. Algunos bares habrán cerrado; otros habrán renovado su imagen gráfica en favor de diseños más neutros y contemporáneos.

El libro captura un momento cultural que empieza lentamente a desaparecer. Y lo hace sin nostalgia impostada.

Diseño vernacular y estética popular

Durante los últimos años, el diseño vernacular ha comenzado a despertar un interés creciente dentro de disciplinas como la fotografía, la arquitectura o el diseño gráfico.

Frente a la uniformidad visual impuesta por la globalización digital, cada vez resulta más valioso aquello que conserva imperfecciones, identidad local y cierta autenticidad espontánea. Las servilletas españolas condensan precisamente esa riqueza visual.

Hay algo profundamente libre en sus composiciones: combinaciones cromáticas improbables, logotipos desproporcionados, ilustraciones ingenuas y soluciones gráficas alejadas de cualquier corrección académica.

Son piezas que no responden a tendencias internacionales ni a estrategias de marca cuidadosamente calculadas. Existen desde una lógica funcional y popular.

Por eso el libro de Hernández resulta tan fascinante visualmente. Página tras página, el lector atraviesa una especie de atlas gráfico alternativo de España. Un recorrido por la iconografía de barrios, ciudades y generaciones enteras contado a través de objetos mínimos.

Ojos de Buey y la intrahistoria española

La elección de Ojos de Buey como editorial para este proyecto parece completamente natural. La editorial independiente lleva tiempo construyendo un catálogo centrado en la cultura visual española y en aquello que Miguel de Unamuno definía como «intrahistoria»: las pequeñas narraciones cotidianas que terminan configurando la identidad colectiva de un país.

A través de archivos gráficos, fotografías y materiales vernaculares, Ojos de Buey recupera elementos aparentemente menores para situarlos en un nuevo contexto editorial y cultural. En ese sentido, «Servilletas» encaja perfectamente dentro de su línea conceptual.

El libro no intenta monumentalizar artificialmente estos objetos, sino que más bien propone mirarlos de otra manera. Detenerse en ellos y entender que también hablan de nosotros.

Un libro pensado como objeto

Más allá de su contenido, «Servilletas» también destaca como objeto editorial. La publicación, de 608 páginas y formato compacto, apuesta por una encuadernación cosida con lomo visto que refuerza esa sensación de archivo físico y colección acumulativa.

La introducción de Almudena Ávalos aporta además contexto y profundidad al proyecto, mientras que el apoyo de Cervezas Alhambra conecta naturalmente con la dimensión cultural y gastronómica de la publicación.

Porque «Servilletas» también pertenece al territorio emocional de los bares españoles: el aperitivo, la sobremesa, la barra llena, el café rápido, las manchas de vino y las conversaciones interminables.

“Durante los últimos años, el diseño vernacular ha comenzado a despertar un interés creciente.”

Lo cotidiano también merece ser conservado

Vivimos rodeados de imágenes diseñadas para durar apenas unos segundos. Consumimos visualmente a una velocidad vertiginosa y rara vez pensamos en aquello que desaparecerá sin dejar rastro. Quizá por eso proyectos como el de Felipe Hernández resultan tan pertinentes hoy.

(*) Fotografías proporcionadas por la editorial Ojos de Buey.

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