El Peninsular, un hotel-vergel de época en Barcelona

Hace unos meses descubrimos este hotel de época en el centro de Barcelona. Se llama Hotel Peninsular y tiene más de 150 años. De hecho, fue inaugurado en 1876, y está ubicado en la calle Sant Pau, 34, en un edificio singular del barrio del Raval.

El hotel ha pasado por diferentes fases y propietarios: En el siglo XVIII fue el antiguo convento de la orden de los frailes agustinos (1730); en 1868 fue el restaurante Great Inn Peninsular con Prudenci Bros como chef.

En 1875 fue inaugurado como Hotel Peninsular, con cinco socios italianos y dirigido por Francisco Totti de la empresa Silvestre i Cª, y se convirtió en un establecimiento hotelero de lujo de mucho éxito; en 1912 fue propiedad de los Señores Regàs, Badó y Maulini.

Y en la década de los sesenta el hotel fue comprado por la familia Herrero-Catalán, que en los años noventa hizo una profunda remodelación muy respetuosa para dotar a las instalaciones de los mejores servicios y realzar los elementos Modernistas de su arquitectura.

Actualmente, el Hotel Peninsular está regentado por la tercera generación de la familia Herrero-Catalán, quien ha dotado a este lugar de un cálido ambiente familiar.

Un patio interior sin parangón

La joya de la corona de este establecimiento hotelero es su pintoresco patio interior de tres plantas y de estética modernista, que se trata de un auténtico vergel.

Además, y por si esto fuera poco, cuenta con un hermoso suelo hidráulico, que le aporta una peculiar personalidad y un atractivo inigualable.

“El edificio de este hotel alberga uno de los patios más bonitos y singulares de Barcelona.”

Un hotel familiar, con una de las mejores notas concedidas por sus huéspedes en la relación calidad-precio

Como os indicábamos, por suerte el Hotel Peninsular sigue «vivito y coleando» y hoy en día sigue gozando de buena salud como hotel familiar, con una de las mejores notas concedidas por sus huéspedes en la relación calidad-precio.

Sin más, comentaros que sus habitaciones y el resto de sus instalaciones son sencillas, pero resultan más que suficientes si lo que estáis buscando es un alojamiento en el centro, donde descansar, con buen servicio, con mucha historia y con un encanto de otra época.

¡Larga vida a estos hoteles con encanto!

(*) Fotos: Ely Sánchez.


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