Vasilis Marmatakis: el artífice visual de los carteles de Yorgos Lanthimos
Minimal, inquietante y profundamente conceptual: así son los carteles de Yorgos Lanthimos, que no solo promocionan sus películas, sino que construyen atmósfera, alimentan el desconcierto y abren puertas a universos paralelos. Detrás de esa magia visual está Vasilis Marmatakis, diseñador gráfico y artista visual formado en Londres y afincado en Atenas, quien ha sido el compañero creativo de Lanthimos desde «Dogtooth», en 2009.


Durante una nueva y estimulante edición del festival de diseño y creatividad Paradís 2025, hablamos con él sobre cómo fusiona cine, tipografía y emoción en carteles que no solo cuentan historias, sino que crean mundos.
Un encuentro en la publicidad que se convirtió en alianza
El vínculo entre Marmatakis y Yorgos Lanthimos no nació directamente de una afinidad creativa, sino de una amistad compartida. «Colaboramos inicialmente porque ambos éramos amigos cercanos de Efthimis Filippou, el guionista», aclara Marmatakis.
Aunque más tarde se consolidó una relación profesional sólida, subraya que Lanthimos también ha trabajado con otros diseñadores gráficos a lo largo de su carrera: «No soy el único con quien ha colaborado tras «Dogtooth», apunta con humildad.

El cartel original de 2009 (el que aparece abajo, ya que el de arriba es una reinterpretación posterior) marcó el inicio de un lenguaje visual inconfundible. Tres líneas limpias sobre fondo blanco no explicaban la trama, pero sí sugerían la distorsión y la percepción fragmentada de la familia protagonista. Una puerta críptica que resonó con tanta fuerza que incluso esas líneas reaparecen como elemento visual dentro de la propia película.

No puedes contar toda la historia solo con una imagen…
Marmatakis afirma que «no puedes contar toda la historia de una película con una imagen», pero sí generar tensión y anticipación. Sus carteles son metáforas visuales: en «Poor Things», por ejemplo, explora «adultez, libertad, opresión, sexualidad, renacimiento, feminidad, masculinidad y poder». No muestran el argumento, transmiten emotividad.

Libertad creativa sin límites ni imposiciones
Cada vez que se enfrenta a un nuevo encargo de Lanthimos, Vasilis recibe el guion, acceso a todos los archivos fotográficos y la posibilidad de visitar el rodaje, todo sin recibir directrices gráficas.
Asimismo, lejos de idealizar la relación creativa, Marmatakis reconoce que trabajar con Lanthimos implica diálogo, prueba y contraste: «Yorgos es un creador que siempre está cuestionando, aprobando… pero también rechazando». Aunque suele presentar entre ocho y diez propuestas por proyecto, el proceso no se basa en una confianza ciega, sino en una colaboración exigente y abierta, en la que cada idea se pone a prueba. Que Lanthimos defienda personalmente algunas de sus propuestas ante distribuidores y productores no es algo frecuente en la industria, pero sí un gesto que demuestra respeto por la visión del diseñador.

En lo que respecta a la parte técnica, Vasilis comienza de forma analógica: crea collages en papel, los digitaliza y luego los imprime en tamaño 70×100 cm, utilizando distintos tipos de papel para presentarlos con la mayor fidelidad posible. Este proceso le permite experimentar con texturas, contrastes y transparencias, jugando con la materialidad de la obra más allá de la mera imagen digital. Así, cada pieza adquiere una dimensión física única que refuerza su carácter artesanal y contemporáneo al mismo tiempo.
Para «Poor Things», por ejemplo, presentó 12 propuestas: una búsqueda libre, intuitiva, de posibilidades visuales.
La evolución de su estilo
Dogtooth (2009): un cartel minimalista y enigmático, construido a partir de tres líneas negras sobre fondo blanco. Puro concepto. No intenta describir la película, sino provocar una vibración visual que anticipa su tono incómodo y desconcertante.
El diseño fue creado por el estudio MNP, formado por Vasilis Marmatakis y Katerina Papanagiotou. Las mismas líneas aparecen en la película como eco de esa mirada fragmentada. «Desde el principio, entendimos que el cartel no debía contar nada. Solo sugerir», recuerda.

Alps (2011): collage satírico y desconcertante que muestra el Everest disfrazado de Alpes. Una imagen absurda, cargada de ironía, que juega con la identidad falsa —tema central del filme— y con la idea de sustitución.
«Es el Everest pretendiendo ser los Alpes», nos dice, en perfecta sintonía con la lógica emocional de la película. Lanthimos lo describió como «oscuro y satírico», una síntesis perfecta de su tono.
The Lobster (2015): uno de sus carteles más célebres y crípticos. En una versión no utilizada, Colin Farrell aparece abrazando a una figura invisible: «es el hombre enamorado del acto de enamorarse», explica. El diseño evoca soledad, deseo, pérdida —sin mostrar nada de forma literal. Como la película, flota entre el absurdo y lo profundamente humano.

The Killing of a Sacred Deer (2017): una imagen clínica, casi quirúrgica: Farrell de pie, rígido, frente a dos camas hospitalarias vacías. Tensión suspendida en el aire. La simetría, el blanco dominante y la frialdad visual refuerzan la atmósfera del film, dejando que el espectador intuya la amenaza antes de comprenderla.

The Favourite (2019): barroco y teatral, como la propia película. Emma Stone y Rachel Weisz manipulan el busto de Olivia Colman decorándolo con perlas, en una composición que sugiere poder, control y violencia contenida.
La tipografía —una serif histórica y espaciada— y el uso del blanco y negro acentúan la ambigüedad entre sofisticación y brutalidad.

Poor Things (2023): su propuesta más libre y emocional. Marmatakis crea un universo visual en el que el cabello de Bella Baxter se convierte en pinceladas donde habitan los rostros de Ruffalo, Dafoe y Youssef. «
No sabía cómo abordarla al principio», confiesa. «Pero una vez dentro del mundo de la película, todo empezó a tomar forma».
El cartel no representa, sino que late: una explosión emocional que disecciona la mente de su protagonista con textura, color y cuerpo.
Kind of Kindness (2024): una propuesta visual más abstracta y fragmentada, en línea con la estructura episódica de la película. Marmatakis explora la repetición y la ruptura de patrones visuales como reflejo del guion, creando un cartel que no busca unidad sino resonancia emocional. «No quería representar los personajes, sino el estado mental que atraviesan», nos explica.
El resultado es una imagen inquietante, deliberadamente desconectada, donde cada elemento parece sugerir —más que decir—, reforzando la idea de que el cartel no ilustra, sino que perturba suavemente.

Esta estrategia convierte al espectador en cómplice activo: más que reconocer una narrativa clara, debe enfrentarse a fragmentos que evocan extrañeza, obsesión y cierta incomodidad latente. Así, el cartel trasciende la función promocional para situarse en un territorio más cercano al arte conceptual, donde la atmósfera es más importante que la historia.
Espacio negativo y tipografía como protagonistas
Marmatakis crea tensión visual a través del espacio vacío, sabiendo que a veces distribuidores insisten en llenarlo con críticas o logos. «El espacio vacío es algo que no gusta, jajaja, pero creo que es necesario».
“El espacio vacío es algo que no gusta, jajaja, pero creo que es necesario.”
Y también crea fuentes únicas para cada película: en «Poor Things» diseñó una tipografía extra delgada y alargada; en «The Favourite» usó Village, una serif de principios del XX, calada y con espacio inusual entre letras.
Materia y presentación: la experiencia sensorial
Asimismo, para Marmatakis, el formato importa tanto como la idea. Por ello, imprime sus propuestas en gran formato y sobre papeles texturizados. «Para ‘Poor Things’, uno de los pósters lo imprimí en papel espejo… Para mí es importante mostrar la idea en grande y en diferentes texturas. Es una experiencia».

Influencias y pasión temprana
Sus raíces están en el diseño musical: portadas de discos, cine, arte contemporáneo, minimalismo y dadaísmo. Marmatakis organiza sus ideas en carpetas de referencia para tenerlas listas al iniciar un nuevo proyecto. «Cuanto más trabajas, más ideas emergen».
Más allá de Lanthimos: creatividad expandida
Además de diseñar para la próxima película de Lanthimos, Marmatakis trabaja en identidades visuales (para un arquitecto), un proyecto musical con Kim Deal (Pixies), otro para el gran Dimitris Papaioannou… Su creatividad fluye más allá del cine.

Una alianza que trasciende lo visual
Como habréis podido ver, la simbiosis entre Marmatakis y Lanthimos es mucho más que estética: es narrativa, emocional, simbólica.
El cine despierta el diseño, y el diseño, a su vez, amplifica el cine. Lejos de resumir la historia, sus carteles construyen atmósferas, generan preguntas, abren puertas hacia lo intangible. Con composiciones inesperadas, silencios visuales y una sensibilidad tipográfica milimétrica, cada pieza actúa como un eco del universo interior de cada película.
Una obra gráfica que no acompaña al cine: lo habita.
¡Enhorabuena, maestro!
(*) Imágenes proporcionadas por Vasilis Marmatakis. Imágenes del festival Paradis de We Wonder Studio.
