Floating Apartment: 65 m² sobre París

PS Studio reúne dos antiguas viviendas en un apartamento donde un muro de carga organiza la distribución y la carpintería a medida permite compartir espacio, guardar y descansar sin multiplicar las habitaciones.

En una quinta planta de la rue Pierre Dupont, junto al canal Saint-Martin, Floating Apartment toma su nombre de la sensación de quedar suspendido sobre París. La reforma, firmada por PS Studio, el estudio de Pierre Savajol, ocupa 65 m² en el distrito 10 y se abre a una vista despejada del cielo. Su interés, sin embargo, está tanto en esa relación con el exterior como en la manera de resolver el interior: dos antiguas viviendas pasan a formar una sola casa, organizada a partir de los elementos que permanecen.

La intervención, fechada en abril de 2025, cuenta con un presupuesto declarado de 110.000 euros sin impuestos. El proyecto concentra buena parte de su esfuerzo en la distribución y en un mobiliario diseñado para funciones concretas, desde una biblioteca que aprovecha la presencia de antiguos conductos de chimenea hasta una bancada donde cabe tumbarse. La sensación de amplitud se construye mediante decisiones que afectan al uso cotidiano, además de a la imagen de las estancias.

Un muro de carga para ordenar la casa

El punto de partida es un muro de carga interior en el que subsisten antiguos conductos de chimenea. Esta pieza organiza la nueva planta y establece una separación entre los ámbitos privados y de servicio y la gran estancia compartida. A un lado se concentran el baño, el aseo independiente, los armarios de entrada y el vestidor; al otro se desarrolla la zona de día, con casi 40 m².

Dedicar una superficie semejante al espacio común dentro de una vivienda de 65 m² expresa una prioridad clara: permitir que cocinar, trabajar y descansar formen parte de una misma habitación. La decisión obliga a pensar con precisión dónde se guarda cada cosa y cómo se relacionan las actividades, porque la amplitud de una estancia abierta depende también de lo que ocurre en sus bordes.

El muro ofrece una referencia estable para esa organización. En una reforma que une dos viviendas, su presencia ayuda a dar coherencia al conjunto y permite leer la nueva distribución sin borrar todos los rastros de la anterior. La arquitectura existente participa así en la forma de habitar el apartamento.

Casi 40 m² para compartir la luz

La orientación este-oeste de la zona de día permite recibir luz desde ambos extremos, con variaciones a lo largo de la jornada. Salón, cocina y espacio de trabajo comparten esa condición, de manera que las actividades domésticas se sitúan dentro de un mismo ámbito luminoso. Las vistas despejadas hacia el cielo acompañan la continuidad interior y explican el nombre elegido para el proyecto.

Esta distribución plantea una cuestión relevante para cualquier reforma de dimensiones contenidas: qué usos necesitan realmente una habitación propia y cuáles pueden convivir. Aquí, la zona de trabajo se incorpora al espacio común, mientras el dormitorio mantiene su independencia. El resultado responde a una determinada manera de vivir, en la que se concede más superficie a las actividades compartidas.

La carpintería a medida tiene un papel decisivo para hacer viable esa elección. Cuando varias funciones coinciden en una estancia, los muebles deben resolver tanto su uso inmediato como su relación con el resto de la casa. En Floating Apartment, almacenar y despejar espacio forman parte del mismo trabajo de diseño.

Las chimeneas encuentran otro uso

En otro de los muros del salón, la presencia de los antiguos conductos de chimenea se incorpora a una biblioteca de más de cuatro metros de longitud. El proyecto utiliza ese frente para estructurar la habitación y convertir una preexistencia constructiva en parte del equipamiento doméstico.

Junto a esta intervención aparece un banco suspendido de fresno claro barnizado, que se prolonga en una banqueta profunda. Sus dimensiones permiten alternar usos: sentarse a conversar, leer, echar una siesta o acomodarse para una proyección improvisada. La pieza introduce una forma de descanso menos dependiente de disponer varios asientos separados y aprovecha la continuidad de la carpintería.

El conjunto integra abundante almacenamiento oculto en los huecos disponibles de su estructura. Esa capacidad resulta especialmente importante en una casa donde buena parte de la vida sucede en una única estancia: libros, objetos y enseres necesitan un lugar para que la superficie libre pueda seguir utilizándose.

Lo interesante de esta solución es la correspondencia entre forma y función. La longitud de la biblioteca da orden al salón, la profundidad de la banqueta permite descansar y los espacios cerrados absorben aquello que no necesita quedar a la vista. Cada decisión tiene consecuencias sobre la manera de ocupar la habitación.

El azul define las zonas íntimas

Una paleta de azules profundos y mates recorre el apartamento y adquiere especial presencia en la entrada, el dormitorio y el baño. El recibidor se concibe como un ámbito gráfico de transición desde el que se accede a las dos estancias privadas. El color establece una relación entre ellas y da entidad a un espacio de paso.

Esta elección permite pensar el recibidor como parte de la experiencia de la casa, con una atmósfera propia aunque su función principal sea distribuir. El azul prolonga esa continuidad hacia el dormitorio, donde un cabecero pintado se acompaña de dos apliques de Charlotte Perriand. La composición reúne un recurso sencillo, la pintura, con unas luminarias que aportan una referencia concreta a la historia del diseño.

El proyecto reserva así parte de su intensidad cromática a las zonas más recogidas. Frente a la apertura de la estancia común, estos espacios ofrecen una escala más íntima, vinculada al descanso y a las rutinas personales.

Un baño que deja pasar la luz

La relación entre baño y dormitorio se trabaja también a través de la iluminación natural, que llega desde la ventana del primero y se prolonga hacia el segundo. La luz participa en la conexión entre ambas estancias y amplía el alcance de una abertura exterior.

La ducha, de grandes dimensiones, combina baldosas Winckelmans y piezas de vidrio con detalles de acero inoxidable, material que reaparece en el lavabo. La mezcla introduce distintas respuestas a la luz y al tacto dentro de una superficie acotada, manteniendo una gama de materiales reconocible.

El baño muestra hasta qué punto una estancia de servicio puede contribuir a la calidad del conjunto. Su ventana beneficia a un espacio contiguo y sus acabados enlazan con la atención al detalle presente en el resto de la reforma.

Una cocina integrada en la vida diaria

En la cocina, la isla central combina fresno claro y cerámica, prolongando la presencia de la madera y su relación con las superficies minerales. El material establece un vínculo con la carpintería del salón y ayuda a integrar el equipamiento de cocina en la habitación compartida.

Sobre el fregadero, un armario diseñado a medida oculta una cafetera mediante una solución escamoteable. Es un detalle pequeño, pero significativo en una estancia abierta: permite decidir cuándo un aparato participa del espacio visible y cuándo queda recogido.

Floating Apartment ofrece una lectura precisa de lo que puede aportar una reforma integral de 65 m². El muro conservado organiza, la biblioteca aprovecha los antiguos conductos y el banco reúne descanso y almacenamiento, mientras la luz relaciona zonas con distintos grados de intimidad. La casa gana posibilidades al ajustar sus piezas a la vida que deben alojar, con suficiente espacio común para que esa vida pueda cambiar de actividad sin cambiar constantemente de habitación.

(*) Fotos: Jean-Baptiste Thiriet.

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