Arcosanti: una ciudad utópica en el desierto de Arizona

En la década de los años sesenta, el arquitecto, diseñador, artista, artesano y filósofo italiano Paolo Soleri – también discípulo de Frank Lloyd Wright – y su esposa Colly comenzaron a construir en Mayer, un poblado del Condado Yavapai, ubicado en el desierto de Arizona, la ciudad más sostenible del mundo…, en la que los habitantes – una comunidad de artistas y profesionales – pudieran contar con tecnologías verdes con las que iluminar la casa, cocinar o, incluso, desplazarse por las calles.

Aquel proyecto conocido también como un laboratorio urbano se llamó Arcosanti, y lamentablemente, al poco tiempo, esta «gran idea» se convirtió en una utopía. Y es que llevarlo a cabo era realmente costoso, y requería financiación. Durante un tiempo la fueron consiguiendo, pero llegó un día en el que el grifo se cerró…

En la actualidad, solo un 5% del total del proyecto que había sido planificado inicialmente se ha construido, y desde hace casi 30 años no se ha levantado una nueva edificación en la zona. A día de hoy solo viven unos 80 trabajadores, que cobran el sueldo mínimo por trabajar en la Fundación Cosanti, que es a su vez la encargada de mantener la ciudad en funcionamiento.

El principal ingreso son las internacionalmente reconocidas campanas, llamadas «Soleri Windbells».

Fabricamos alrededor de 300 campanas de bronce y arcilla al mes, que representa el 62% de los ingresos que mantienen el proyecto arquitectónico.

Las visitas – tienen un promedio de 60.000 visitantes por año – con fines turísticos – incluso podemos encontrar apartamentos disponibles para alquilar por días en plataformas online como Airbnb -, y los seminarios, talleres, conferencias que se imparten en esta maravilla de lugar, también son una buena fuente de ingresos, ya que atraen a cientos de estudiantes de todo el mundo . El festival de música, arte, arquitectura, naturaleza, salud y comunidad FORM, que se celebra en mayo y durante 3  días, es otro de sus grandes reclamos. En 2019 actuó Florence + The Machine.

Jeff Stein, copresidente de la Fundación Cosanti y quien conoció a Soleri en 1975, decidió seguir los pasos del visionario arquitecto, que falleció en 2013, y es una de las personas que en la actualidad preserva su legado. En estos momentos, Arcosanti ofrece varios edificios de uso mixto y espacios públicos, en los que los participantes de un taller intensivo de cinco semanas viven y trabajan. El taller de Arcosanti – un anfiteatro en forma de campana, que implicó 32 toneladas de barro y arcilla – enseña a sus participantes los principios de la Arcología mientras se vuelcan en la construcción de diversas obras en la localidad.

Está claro que Arcosanti es una utopía y el escenario perfecto para rodar una peli futurista, sobretodo por el tipo de construcciones, que parecen naves espaciales perfectamente orgánicas y habitables. Pero a su vez, demuestra que sería posible una «nueva» ciudad mejor para todos las que las habitamos, construida sobre los valores de la responsabilidad medioambiental, y teniendo en cuenta alternativas sostenibles a la dispersión urbana.

Una ciudad debe funcionar como un sistema vivo. La arcología, arquitectura y ecología como un proceso integral, es capaz de demostrar una respuesta positiva a los muchos problemas de la civilización: población, polución, energía, desgaste de recursos naturales, escasez de comida y calidad de vida urbanas.

(*) Foto portada: John Burcham para The New York Times. Fotos: Singularq.

(**) Video: Vice.


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