Casa Agulló: otra forma de habitar el Mediterráneo

En el casco antiguo de Altea, entre calles empedradas y casas encaladas, el arquitecto Benni Allan ha recuperado una antigua vivienda familiar para convertirla en un refugio contemporáneo. Casa Agulló es un proyecto personal. También una declaración de principios sobre arquitectura, memoria, materiales y una forma de vivir con menos.

Allan nació y creció en España, en una familia de origen inglés. Más tarde se trasladó a Londres para estudiar en la Bartlett School of Architecture de UCL y allí desarrolló una trayectoria profesional vinculada a la arquitectura, el diseño y la fabricación. Hoy dirige EBBA, el estudio londinense de arquitectura y diseño que fundó en 2016.

Regresar a Altea para trabajar en Casa Agulló significó intervenir en un territorio que conocía desde la infancia. De ahí que la respuesta no fuese transformar la casa por completo, sino entender lo que ya existía y decidir qué merecía permanecer.

Una casa que conserva sus huellas

La reforma, terminada en 2022, parte de una vivienda tradicional distribuida verticalmente en tres plantas. EBBA conservó numerosos elementos originales e introdujo nuevas piezas con un lenguaje preciso y deliberadamente contenido.

La historia de la casa sigue presente. Especialmente en la última planta, donde se encontraba el antiguo taller de su propietario, dedicado a construir maquetas de barcos. El espacio se abrió para aprovechar las vistas y conectarlo con la gran terraza exterior, pero el suelo original de hormigón permanece prácticamente intacto. Incluso conserva las manchas de pintura acumuladas durante años de trabajo.

Esa idea del taller reaparece también en la cocina. Diseñada como una gran mesa de trabajo, funciona simultáneamente como superficie para cocinar, preparar, reunirse y trabajar. El gesto resume buena parte de la filosofía de Allan: los espacios no necesitan estar excesivamente determinados para funcionar, y una misma pieza puede asumir distintas funciones. La arquitectura puede dejar margen a quien la habita.

Materiales que proceden de cerca

Uno de los aspectos más interesantes de Casa Agulló en Altea está en aquello que no resulta inmediatamente visible. El proyecto fue desarrollado teniendo muy presente su impacto medioambiental y los materiales utilizados proceden de un radio inferior a 100 kilómetros de la vivienda.

La decisión introduce una lógica de proximidad que conecta el proyecto con su territorio de una manera tangible. No se trata únicamente de conservar una fachada, utilizar determinados acabados o reproducir una estética mediterránea, también tiene en cuenta la procedencia de los materiales, puesto que forman parte de la propia arquitectura.

EBBA trabaja habitualmente desde esa atención a las condiciones materiales y al contexto. En Casa Agulló, esa filosofía encuentra un terreno especialmente fértil. Allan conoce el clima, la luz, los materiales y la manera en que tradicionalmente se han construido las viviendas de esta parte del Mediterráneo. Por ello, la intervención incorpora soluciones contemporáneas sin eliminar ese conocimiento acumulado.

Vivir con menos

También existe una decisión personal detrás de la aparente sencillez de los interiores. Benni Allan defiende una manera de vivir con menos objetos y esa posición se traslada a la casa.

Los espacios están despejados, los materiales tienen presencia, los muebles son pocos y están cuidadosamente elegidos, y la arquitectura no funciona como fondo neutro para una sucesión de objetos decorativos, ya que tiene suficiente carácter como para no necesitarlos.

Hay piedra, madera, hormigón y superficies continuas. Una paleta contenida que permite que la textura y las irregularidades de los materiales formen parte de la experiencia cotidiana.

La luz mediterránea hace el resto. Entra en habitaciones que mantienen una escala doméstica y termina llegando a una planta superior mucho más abierta. Allí, la relación con el exterior se vuelve protagonista.

Una casa organizada en tres niveles

Casa Agulló cuenta con tres dormitorios y actualmente está abierta a huéspedes. Su distribución sigue la estructura vertical característica de muchas viviendas del casco antiguo de Altea.

En la planta baja se encuentran uno de los dormitorios con baño privado, el comedor de entrada y la cocina. Al fondo aparece un pequeño patio que introduce luz y aire en el interior.

La primera planta alberga dos dormitorios dobles y un baño compartido. Este último se concibe como un pequeño espacio de retiro. Los pavimentos de piedra toman como referencia las calles empedradas de Altea y trasladan al interior una textura asociada al paisaje urbano que rodea la vivienda.

La transformación más significativa sucede arriba. El antiguo taller de maquetas se convierte en la sala de estar. EBBA abre el espacio hacia las vistas y establece una conexión directa con la terraza. La planta que antes estaba vinculada al trabajo manual pasa a ser el principal espacio colectivo de la casa.

El cambio de uso no exige borrar el anterior. Y esa convivencia entre diferentes momentos es uno de los mayores aciertos del proyecto.

Altea sin clichés

Trabajar en un enclave mediterráneo tan reconocible plantea un riesgo evidente. Altea posee un imaginario visual muy poderoso: casas blancas, calles estrechas, piedra, mar y vegetación. Una arquitectura que ha sido reinterpretada innumerables veces por hoteles, restaurantes y viviendas vacacionales.

Sin embargo, Casa Agulló evita convertir esos códigos en decoración. La conexión con el lugar aparece a través de decisiones concretas. Como por ejemplo, en los materiales locales, en la conservación de elementos existentes, en la textura del suelo, en la relación entre interior y exterior, en la manera de aprovechar la luz o en una terraza desde la que la geografía vuelve a hacerse presente.

Es una aproximación coherente con el trabajo de EBBA, cuya arquitectura parte de las condiciones específicas de cada proyecto para desarrollar respuestas funcionales y cuidadosamente construidas.

El estudio trabaja a distintas escalas: arquitectura, interiores, pabellones, instalaciones y objetos. Entre sus clientes y colaboradores figuran instituciones como el V&A Museum, la Royal Academy of Arts y la Venice Architecture Biennale, además de firmas como Adidas, Selfridges, ASOS o Cubitts. Su trabajo ha recibido un reconocimiento creciente en Reino Unido y Allan fue distinguido como Young Architect of the Year (2021).

Arquitectura, memoria y continuidad

Casa Agulló permite entender esa práctica desde una escala íntima. Principalmente, porque no es únicamente una rehabilitación residencial. Para Allan supone volver al lugar en el que creció y aplicar allí muchas de las ideas que han ido definiendo su trabajo. Por este motivo, el conocimiento del contexto deja de ser una herramienta profesional abstracta para convertirse también en memoria personal.

Eso explica la importancia de conservar las huellas del antiguo taller, la elección de materiales cercanos, la voluntad de intervenir únicamente donde resulta necesario, y también la decisión de mantener los interiores deliberadamente sencillos.

La arquitectura contemporánea aparece aquí como una nueva capa dentro de una historia que ya había comenzado mucho antes.

Casa Agulló sigue siendo reconocible como una vivienda de Altea, y al mismo tiempo, habla de una sensibilidad actual hacia los recursos, la procedencia de los materiales y la necesidad de reconsiderar cuánto necesitamos realmente para vivir bien. Y esa combinación de memoria, contención y precisión convierte este pequeño proyecto personal de Benni Allan en una de las mejores maneras de entender el trabajo de EBBA.

(*) Fotos: Salva López.

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