{"id":107040,"date":"2026-10-17T06:41:11","date_gmt":"2026-10-17T06:41:11","guid":{"rendered":"https:\/\/ccmagazine.es\/?p=107040"},"modified":"2026-10-17T06:41:11","modified_gmt":"2026-10-17T06:41:11","slug":"backrooms-y-el-miedo-a-lo-familiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/backrooms-y-el-miedo-a-lo-familiar\/","title":{"rendered":"Backrooms y el miedo a lo familiar"},"content":{"rendered":"<p>Hay lugares que parecen esperar algo incluso cuando est\u00e1n vac\u00edos. Un pasillo de oficinas despu\u00e9s de la jornada laboral, una sala de espera sin pacientes, una tienda donde las luces permanecen encendidas cuando ya se han marchado los empleados. Reconocemos sus materiales, intuimos para qu\u00e9 sirven y confiamos en que alguna puerta nos devolver\u00e1 a la calle. <strong>Backrooms<\/strong>, la pel\u00edcula de <em>Kane Parsons<\/em>, convierte esa confianza en una fuente de inquietud. Nos ha encantado por su capacidad para hacer que unos interiores aparentemente anodinos despierten una curiosidad que pronto resulta dif\u00edcil separar del miedo.<\/p>\n<p>Protagonizada por <em>Chiwetel Ejiofor<\/em> y <em>Renate Reinsve<\/em>, con guion de <em>Will Soodik<\/em>, la pel\u00edcula lleva al largometraje el universo que Parsons desarroll\u00f3 en <em>YouTube<\/em> bajo el nombre de <em>Kane Pixels<\/em>. Su punto de partida es sencillo: una abertura en el s\u00f3tano de una tienda de muebles conduce a una sucesi\u00f3n de habitaciones que parece no terminar nunca. Lo que surge de ah\u00ed invita a pensar en el espacio, la soledad y nuestra necesidad de encontrar sentido incluso donde quiz\u00e1 no lo haya.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-107066 size-full\" src=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Backrooms_cartel-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"1728\" height=\"2560\" srcset=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Backrooms_cartel-scaled.jpg 1728w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Backrooms_cartel-203x300.jpg 203w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Backrooms_cartel-287x425.jpg 287w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Backrooms_cartel-768x1138.jpg 768w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Backrooms_cartel-1037x1536.jpg 1037w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Backrooms_cartel-1382x2048.jpg 1382w\" sizes=\"auto, (max-width: 1728px) 100vw, 1728px\" \/><\/p>\n<h6>De qu\u00e9 trata Backrooms<\/h6>\n<p><em>Clark<\/em>, interpretado por <em>Ejiofor<\/em>, regenta un negocio de muebles y atraviesa un momento de insatisfacci\u00f3n personal. Cuando descubre el acceso a ese mundo de habitaciones y pasillos, su reacci\u00f3n incluye algo m\u00e1s que temor: tambi\u00e9n siente fascinaci\u00f3n. La posibilidad de explorar un territorio ajeno a las reglas conocidas empieza a ocupar un lugar cada vez mayor en su vida. <em>Mary<\/em>, su terapeuta, interpretada por <em>Reinsve<\/em>, terminar\u00e1 implic\u00e1ndose en esa b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Ese deseo de regresar al lugar peligroso resulta especialmente interesante. Podemos comprender el impulso de huir de una amenaza; cuesta m\u00e1s aceptar que alguien encuentre en ella una promesa. <em>Clark<\/em> permite introducir esa ambivalencia: \u00bfqu\u00e9 tiene que ocurrir en nuestra vida para que un espacio deshumanizado parezca ofrecer una oportunidad?<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed, la pel\u00edcula abre una lectura sobre el escapismo. Un descubrimiento extraordinario puede convertirse en la justificaci\u00f3n para abandonar problemas que siguen esperando fuera. El laberinto ofrece movimiento, nuevas habitaciones y la impresi\u00f3n de estar avanzando. Otra cosa es que ese desplazamiento conduzca a alguna parte.<\/p>\n<h6>El origen de Backrooms en internet<\/h6>\n<p>Antes de la pel\u00edcula y de la serie de <em>Parsons<\/em> existi\u00f3 una fotograf\u00eda. En 2019, una imagen de un interior amarillento circul\u00f3 en <em>4chan<\/em>, un foro de internet basado en la publicaci\u00f3n de im\u00e1genes y comentarios, generalmente an\u00f3nimos, acompa\u00f1ada de un breve texto que imaginaba la posibilidad de salirse accidentalmente de la realidad. La idea utilizaba el concepto de <em>noclip<\/em>, procedente de los videojuegos, para describir el paso a trav\u00e9s de una superficie que deber\u00eda ser s\u00f3lida. Al otro lado aguardaban las <em>backrooms<\/em>.<\/p>\n<p>El concepto fue creciendo mediante aportaciones de usuarios, relatos e interpretaciones. <em>Parsons<\/em> desarroll\u00f3 su propia versi\u00f3n audiovisual y public\u00f3 en 2022 <em>The Backrooms (Found Footage)<\/em>, el cortometraje que dio impulso a su serie. El formato de grabaci\u00f3n encontrada convert\u00eda el recorrido en un supuesto registro de algo que hab\u00eda ocurrido, con una c\u00e1mara incapaz de ofrecer una visi\u00f3n completa del peligro.<\/p>\n<p>Hay algo estimulante en ese origen colectivo. Una imagen con muy poca informaci\u00f3n dej\u00f3 suficiente espacio para que miles de personas imaginaran lo que faltaba. Su potencia resid\u00eda en una pregunta abierta. El salto al cine plantea precisamente ese reto: construir personajes y una historia sin agotar el misterio que hizo que tantos quisieran asomarse.<\/p>\n<h6>Una arquitectura que deja de orientarnos<\/h6>\n<p>Para quienes nos interesamos por el dise\u00f1o y la arquitectura, <em>Backrooms<\/em> ofrece una experiencia particularmente sugerente. Los espacios cotidianos nos ense\u00f1an a movernos sin que apenas lo advirtamos. Una recepci\u00f3n indica d\u00f3nde preguntar; una ventana permite situarnos; un cambio de pavimento anuncia que entramos en otra zona. Habitamos interpretando se\u00f1ales.<\/p>\n<p>El universo de la pel\u00edcula altera esa lectura. Las habitaciones conservan un aspecto funcional, pero resulta dif\u00edcil entender qu\u00e9 funci\u00f3n cumplen. La repetici\u00f3n promete una l\u00f3gica que nunca terminamos de dominar. Podemos reconocer cada elemento por separado y seguir sin comprender el conjunto.<\/p>\n<p>Ah\u00ed reside buena parte del llamado terror liminal: en espacios asociados al tr\u00e1nsito, la espera o el paso entre situaciones, cuya familiaridad se vuelve inc\u00f3moda cuando desaparece el contexto que los hac\u00eda comprensibles. Un corredor vac\u00edo puede resultar perfectamente normal durante unos segundos. Si contin\u00faa indefinidamente, la misma imagen adquiere otro significado.<\/p>\n<p>El amarillo, la moqueta y los techos suspendidos pertenecen a un repertorio visual alejado de lo excepcional. Esa banalidad permite imaginar que el acceso podr\u00eda encontrarse en cualquier edificio. Lo perturbador se instala en lo reconocible, en la sospecha de que detr\u00e1s de una pared corriente haya algo que nuestra experiencia del mundo no sabe explicar.<\/p>\n<h6>Construir f\u00edsicamente un lugar imposible<\/h6>\n<p>Uno de los detalles m\u00e1s interesantes del rodaje es el esfuerzo por dar consistencia material a un universo vinculado a la creaci\u00f3n digital. El dise\u00f1ador de producci\u00f3n <em>Danny Vermette<\/em> y su equipo construyeron decorados en cuatro plat\u00f3s, incorporando plataformas y desniveles para que los int\u00e9rpretes pudieran relacionarse f\u00edsicamente con el entorno.<\/p>\n<p>Seg\u00fan explic\u00f3 Vermette a <em>The Credits<\/em>, reproducir el aspecto de la imagen original exigi\u00f3 estudiar c\u00f3mo interactuaban el papel pintado, la moqueta, los falsos techos y los distintos tonos de piel ante la c\u00e1mara. Incluso se\u00f1al\u00f3 que el caracter\u00edstico amarillo de aquella fotograf\u00eda proced\u00eda de un problema de balance de blancos: el espacio real probablemente era beige.<\/p>\n<p>Es un detalle revelador. Un error fotogr\u00e1fico termin\u00f3 proporcionando la identidad visual de todo un imaginario. La pel\u00edcula trabaja sobre esa percepci\u00f3n heredada, haciendo tangible un lugar que muchos espectadores conoc\u00edan a trav\u00e9s de una pantalla. Las superficies importan porque el miedo tambi\u00e9n necesita peso, textura y distancia.<\/p>\n<h6>El sonido de un espacio vac\u00edo<\/h6>\n<p>La dimensi\u00f3n sonora merece tanta atenci\u00f3n como los decorados. El zumbido de las luces, la respiraci\u00f3n y los ruidos cuya procedencia no resulta evidente hacen que el espacio contin\u00fae m\u00e1s all\u00e1 de lo que vemos. Escuchar se convierte en otra manera de intentar orientarse.<\/p>\n<p>El dise\u00f1ador de sonido <em>Eugenio Battaglia<\/em> explic\u00f3 que las secuencias de metraje encontrado exig\u00edan respetar una limitaci\u00f3n concreta: todo deb\u00eda parecer captado por el micr\u00f3fono de la c\u00e1mara. Introducir sonidos demasiado independientes de ese punto de escucha habr\u00eda roto la ilusi\u00f3n. La saturaci\u00f3n, las interrupciones y las irregularidades del audio contribu\u00edan a mantenerla.<\/p>\n<p>Esa decisi\u00f3n resulta eficaz porque convierte una supuesta deficiencia t\u00e9cnica en informaci\u00f3n dram\u00e1tica. Cuando el registro falla, tambi\u00e9n perdemos una herramienta para comprender lo que sucede. La c\u00e1mara y el micr\u00f3fono parecen acompa\u00f1arnos, aunque ninguno garantiza que podamos anticiparnos a lo que viene.<\/p>\n<h6>La soledad dentro del laberinto<\/h6>\n<p>La presencia de <em>Clark<\/em> y <em>Mary<\/em> permite trasladar la atenci\u00f3n desde el enigma espacial hacia una relaci\u00f3n humana. \u00c9l llega al descubrimiento desde el malestar; ella, desde una profesi\u00f3n basada en escuchar e interpretar. La situaci\u00f3n coloca esas posiciones ante algo que excede los marcos habituales de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una lectura posible es que <em>Backrooms<\/em> habla de nuestra facilidad para confundir aislamiento y autonom\u00eda. Disponer de un lugar sin interferencias puede parecer liberador, hasta que desaparecen tambi\u00e9n las referencias que nos permiten contrastar lo que pensamos. Estar solos no nos vuelve necesariamente m\u00e1s libres.<\/p>\n<p>Tampoco hace falta convertir cada habitaci\u00f3n en un s\u00edmbolo psicol\u00f3gico. El espacio conserva su fuerza cuando aceptamos que puede tener una existencia ajena a los personajes. Precisamente esa indiferencia inquieta: queremos que el entorno responda a nuestras necesidades, y el laberinto contin\u00faa sin dar se\u00f1ales de que nuestra presencia importe.<\/p>\n<h6>D\u00f3nde ver Backrooms y por qu\u00e9 acercarse a ella<\/h6>\n<p><em>Backrooms<\/em> est\u00e1 disponible en <em>Filmin<\/em>, cuya edici\u00f3n incluye despu\u00e9s de los cr\u00e9ditos el cortometraje <em>Liquidaci\u00f3n total<\/em>. Conviene mantener la reproducci\u00f3n para descubrir esa prolongaci\u00f3n de su universo.<\/p>\n<p>Nuestra recomendaci\u00f3n tiene que ver con la capacidad de su premisa para cambiar la manera de mirar algo cotidiano. La pel\u00edcula re\u00fane una imaginaci\u00f3n espacial muy reconocible y preguntas que siguen funcionando fuera de la pantalla: por qu\u00e9 ciertos interiores nos incomodan, cu\u00e1nto dependemos de las se\u00f1ales que nos rodean y qu\u00e9 buscamos cuando deseamos desaparecer durante un rato.<\/p>\n<p data-pm-slice=\"1 1 []\">La atracci\u00f3n y el rechazo conviven durante todo el recorrido: queremos encontrar una salida, pero tambi\u00e9n saber qu\u00e9 hay despu\u00e9s del siguiente giro. <em>Backrooms<\/em> consigue mantener esa tensi\u00f3n y prolongarla m\u00e1s all\u00e1 de la pantalla. Al terminar, un pasillo vac\u00edo o una puerta entreabierta pueden despertar una sospecha que antes no estaba ah\u00ed.<\/p>\n<p data-pm-slice=\"1 1 []\">Muy recomendable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay lugares que parecen esperar algo incluso cuando est\u00e1n vac\u00edos. 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