{"id":103690,"date":"2026-07-11T16:25:36","date_gmt":"2026-07-11T16:25:36","guid":{"rendered":"https:\/\/ccmagazine.es\/?p=103690"},"modified":"2026-07-11T16:25:36","modified_gmt":"2026-07-11T16:25:36","slug":"ophelias-got-talent-florentina-holzinger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/","title":{"rendered":"Ophelia&#8217;s Got Talent: la revoluci\u00f3n esc\u00e9nica de Florentina Holzinger"},"content":{"rendered":"<p>Hay una pregunta que sobrevuela cualquier conversaci\u00f3n sobre arte contempor\u00e1neo y que, probablemente, nunca ha tenido una respuesta sencilla: \u00bfdebe el arte tranquilizarnos o incomodarnos? Durante a\u00f1os hemos asumido que una obra cumpl\u00eda su funci\u00f3n cuando consegu\u00eda emocionarnos, entretenernos o, en el mejor de los casos, despertar nuestra admiraci\u00f3n. Sin embargo, algunas de las propuestas m\u00e1s relevantes de nuestro tiempo parecen perseguir un objetivo diferente. No buscan que el espectador salga del teatro con todas las respuestas, sino con preguntas nuevas. Son obras que nos obligan a revisar certezas, a cuestionar prejuicios y a mirar de otra manera aquello que cre\u00edamos conocer.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-103712 size-full\" src=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Florentina-Holzinger_2026_Photography-by-Katia-Wik.jpeg\" alt=\"\" width=\"1101\" height=\"1650\" srcset=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Florentina-Holzinger_2026_Photography-by-Katia-Wik.jpeg 1101w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Florentina-Holzinger_2026_Photography-by-Katia-Wik-200x300.jpeg 200w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Florentina-Holzinger_2026_Photography-by-Katia-Wik-284x425.jpeg 284w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Florentina-Holzinger_2026_Photography-by-Katia-Wik-768x1151.jpeg 768w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Florentina-Holzinger_2026_Photography-by-Katia-Wik-1025x1536.jpeg 1025w\" sizes=\"auto, (max-width: 1101px) 100vw, 1101px\" \/><\/p>\n<p>Esa capacidad para alterar nuestra percepci\u00f3n resulta especialmente valiosa en un momento en el que gran parte de la cultura parece dise\u00f1ada para confirmar nuestras propias ideas. Los algoritmos nos muestran aquello que saben que nos gustar\u00e1, las redes sociales refuerzan constantemente nuestras preferencias y buena parte del entretenimiento se construye para no generar demasiada fricci\u00f3n. En ese contexto, encontrarse con una artista que entiende el escenario como un lugar desde el que abrir conversaciones inc\u00f3modas se convierte casi en un acto de resistencia.<\/p>\n<p>Pocas creadoras representan mejor esa forma de entender el arte que <a href=\"https:\/\/neonlobster.org\/florentina-holzinger\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Florentina Holzinger<\/strong><\/a>. La core\u00f3grafa y performer austr\u00edaca lleva a\u00f1os construyendo una trayectoria dif\u00edcil de encasillar, donde la danza, el teatro, la performance, la \u00f3pera y el circo conviven en un mismo lenguaje esc\u00e9nico. Sus espect\u00e1culos desaf\u00edan cualquier clasificaci\u00f3n convencional y utilizan el cuerpo como un territorio desde el que explorar cuestiones relacionadas con el poder, la identidad, la violencia, el deseo o la capacidad de transformaci\u00f3n. No es casualidad que sus obras hayan sido reconocidas con algunos de los premios m\u00e1s importantes de las artes esc\u00e9nicas europeas y seleccionadas de manera consecutiva por el prestigioso <em>Theatertreffen<\/em> de Berl\u00edn. Tampoco que se haya convertido en una de las voces m\u00e1s influyentes de una generaci\u00f3n de artistas que entiende el escenario como un espacio para pensar el presente.<\/p>\n<h6>El cuerpo como un territorio pol\u00edtico<\/h6>\n<p>Su llegada al <em>Festival Grec<\/em> de Barcelona, precisamente en el a\u00f1o en que el certamen celebra su cincuenta aniversario, no pod\u00eda ser m\u00e1s oportuna. A lo largo de cinco d\u00e9cadas, el <em>Grec<\/em> ha apostado por acercar al p\u00fablico algunas de las propuestas m\u00e1s innovadoras del panorama internacional y pocas dialogan tan bien con ese esp\u00edritu como <em>Ophelia&#8217;s Got Talent<\/em>. M\u00e1s que un espect\u00e1culo, la obra funciona como una experiencia f\u00edsica y emocional donde conviven referencias mitol\u00f3gicas, m\u00fasica en directo, acrobacias, danza, humor, im\u00e1genes de una enorme belleza visual y otras que obligan al espectador a salir de cualquier zona de confort.<\/p>\n<p>El punto de partida es tan sugerente como simb\u00f3lico. <em>Holzinger<\/em> recupera la figura de <em>Ofelia<\/em>, uno de los personajes femeninos m\u00e1s representados de la historia del arte occidental. Desde la pintura prerrafaelita hasta el cine o la fotograf\u00eda, su imagen ha permanecido ligada durante siglos al agua, a la locura y a una muerte convertida casi en ideal est\u00e9tico.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-103714 size-full\" src=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger6.jpg\" alt=\"\" width=\"1100\" height=\"1650\" srcset=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger6.jpg 1100w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger6-200x300.jpg 200w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger6-283x425.jpg 283w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger6-768x1152.jpg 768w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger6-1024x1536.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p>La creadora austr\u00edaca toma ese imaginario para darle completamente la vuelta. Su <em>Ofelia<\/em> ya no permanece inm\u00f3vil flotando sobre un r\u00edo ni existe \u00fanicamente como objeto de contemplaci\u00f3n. Se mueve, canta, se enfrenta al riesgo, desaf\u00eda los l\u00edmites f\u00edsicos de su propio cuerpo y comparte escenario con sirenas, ninfas, ondinas y otras figuras femeninas vinculadas hist\u00f3ricamente al agua.<\/p>\n<p>Todas ellas conforman una especie de comunidad donde los antiguos mitos dialogan con cuestiones profundamente contempor\u00e1neas, desde la crisis clim\u00e1tica hasta la necesidad de imaginar nuevas formas de adaptaci\u00f3n y supervivencia.<\/p>\n<p>El agua atraviesa toda la obra como una presencia constante. Simboliza el origen de la vida, pero tambi\u00e9n la posibilidad de desaparecer; representa la transformaci\u00f3n, la memoria y la capacidad de cambiar de forma para sobrevivir. No es una met\u00e1fora especialmente dif\u00edcil de reconocer en un momento hist\u00f3rico marcado por la incertidumbre, las crisis ambientales y la sensaci\u00f3n de que el futuro exigir\u00e1 reinventarnos de maneras que todav\u00eda no alcanzamos a comprender. <em>Holzinger<\/em> no plantea respuestas cerradas. Prefiere construir un universo de im\u00e1genes donde cada espectador encuentra sus propias conexiones.<\/p>\n<h6>El cuerpo como un territorio pol\u00edtico<\/h6>\n<p>Resulta tentador describir <em>Ophelia&#8217;s Got Talent<\/em> como una obra provocadora. De hecho, buena parte de las cr\u00edticas se han detenido precisamente en aquellas escenas que muestran desnudos, sangre o acciones f\u00edsicamente extremas. Sin embargo, quedarse en esa lectura supone perder de vista aquello que hace verdaderamente interesante el trabajo de <em>Florentina Holzinger<\/em>. La provocaci\u00f3n nunca parece ser el objetivo. Es, en todo caso, una consecuencia de una propuesta que utiliza el cuerpo para hablar de cuestiones mucho m\u00e1s profundas.<\/p>\n<p>Durante buena parte de la representaci\u00f3n tuve la sensaci\u00f3n de que la obra giraba alrededor de una pregunta muy concreta: \u00bfqui\u00e9n decide c\u00f3mo debe ser un cuerpo? La respuesta aparece constantemente sobre el escenario, aunque nunca se formule de manera expl\u00edcita.<\/p>\n<p>Durante siglos, el cuerpo femenino ha sido observado, juzgado, corregido y representado desde miradas ajenas. La historia del arte est\u00e1 llena de mujeres convertidas en musas, s\u00edmbolos o alegor\u00edas, pero rara vez en sujetos capaces de definir su propia imagen. <em>Holzinger<\/em> rompe con esa tradici\u00f3n apropi\u00e1ndose del cuerpo desde un lugar radicalmente distinto. Sus int\u00e9rpretes no est\u00e1n all\u00ed para ser contempladas. Est\u00e1n all\u00ed para actuar, desafiar, transformar y, sobre todo, ocupar el espacio con una libertad poco habitual en la escena contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-103716 size-full\" src=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger4.jpg\" alt=\"\" width=\"1100\" height=\"1650\" srcset=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger4.jpg 1100w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger4-200x300.jpg 200w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger4-283x425.jpg 283w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger4-768x1152.jpg 768w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger4-1024x1536.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<h6>El cuerpo tambi\u00e9n tiene memoria<\/h6>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Existe una tendencia casi inevitable cuando se habla de <em>Florentina Holzinger<\/em>. Las conversaciones terminan girando alrededor de aquello que resulta m\u00e1s evidente: los cuerpos desnudos, la sangre, el riesgo f\u00edsico o las escenas que desaf\u00edan los l\u00edmites de lo que tradicionalmente entendemos por una representaci\u00f3n teatral. Son im\u00e1genes dif\u00edciles de olvidar y, precisamente por eso, acaparan buena parte de la atenci\u00f3n. Sin embargo, quedarse ah\u00ed supone pasar por alto lo verdaderamente importante.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En <em>Ophelia&#8217;s Got Talent<\/em>, el cuerpo nunca aparece como un recurso destinado a escandalizar al espectador. Es el lugar desde el que se articula todo el discurso de la obra. Un cuerpo que no responde a los c\u00e1nones de perfecci\u00f3n con los que convivimos diariamente, que no busca resultar agradable ni tranquilizador y que tampoco pretende convertirse en s\u00edmbolo de nada. Es, simplemente, un cuerpo atravesado por la experiencia, la memoria y el tiempo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Uno de los momentos m\u00e1s inesperados de la representaci\u00f3n ayuda a comprender esa idea. En mitad de la obra, <em>Florentina Holzinger<\/em> abandona durante unos minutos el lenguaje simb\u00f3lico para hablar de s\u00ed misma. Recuerda c\u00f3mo, siendo adolescente, sufri\u00f3 anorexia y lleg\u00f3 a beber cantidades desmesuradas de agua antes de las revisiones m\u00e9dicas para ocultar la p\u00e9rdida de peso y evitar que descubrieran la gravedad de la enfermedad. La confesi\u00f3n apenas ocupa unos instantes, pero modifica la manera de leer todo lo que ha ocurrido hasta ese momento.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">De repente, las acrobacias dejan de ser \u00fanicamente una demostraci\u00f3n de destreza f\u00edsica, el dolor deja de entenderse como un recurso esc\u00e9nico y el cuerpo deja de funcionar como una met\u00e1fora abstracta. Todo adquiere una dimensi\u00f3n profundamente personal.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\"><em>Holzinger<\/em> no habla desde la distancia ni convierte el escenario en un espacio para teorizar sobre el cuerpo femenino. Habla desde la experiencia de alguien que conoce hasta qu\u00e9 punto un cuerpo puede convertirse en un territorio de control, de sufrimiento y, finalmente, de reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese matiz resulta esencial porque explica por qu\u00e9 su trabajo nunca cae en la provocaci\u00f3n gratuita. Existe una enorme diferencia entre utilizar el esc\u00e1ndalo para captar la atenci\u00f3n y utilizar determinadas im\u00e1genes porque forman parte de una reflexi\u00f3n art\u00edstica coherente.<\/p>\n<p>En el caso de <em>Holzinger<\/em>, cada escena responde a una necesidad narrativa. Incluso aquellas que generan mayor incomodidad parecen preguntarnos por qu\u00e9 determinadas representaciones contin\u00faan resultando inaceptables mientras convivimos con absoluta normalidad con otras formas de violencia mucho m\u00e1s invisibles.<\/p>\n<p>Es una cuesti\u00f3n que atraviesa toda la historia del arte. Durante siglos hemos aceptado la representaci\u00f3n de cuerpos femeninos idealizados, convertidos en objetos de deseo o de contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-103720 size-full\" src=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger7.jpg\" alt=\"\" width=\"1201\" height=\"1601\" srcset=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger7.jpg 1201w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger7-225x300.jpg 225w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger7-319x425.jpg 319w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger7-768x1024.jpg 768w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger7-1152x1536.jpg 1152w\" sizes=\"auto, (max-width: 1201px) 100vw, 1201px\" \/><\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En cambio, seguimos reaccionando con incomodidad cuando esos mismos cuerpos aparecen desde un lugar de autonom\u00eda, de fuerza o de vulnerabilidad real. <em>Holzinger<\/em> subvierte ese imaginario apropi\u00e1ndose de \u00e9l y devolviendo el cuerpo al escenario desde una perspectiva completamente distinta. Sus int\u00e9rpretes no representan una idea de mujer. Representan mujeres capaces de ocupar el espacio sin pedir permiso, incluso cuando esa presencia cuestiona nuestras propias expectativas como espectadores.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Quiz\u00e1 sea esa una de las razones por las que <em>Ophelia&#8217;s Got Talent<\/em> trasciende el \u00e1mbito de las artes esc\u00e9nicas. La obra habla del cuerpo, pero tambi\u00e9n de la manera en que construimos nuestra identidad, de las presiones sociales que determinan c\u00f3mo debemos mostrarnos y de la extraordinaria capacidad del ser humano para adaptarse a circunstancias extremas. El agua, presente de principio a fin, deja de ser \u00fanicamente un elemento escenogr\u00e1fico para convertirse en una met\u00e1fora de esa transformaci\u00f3n constante. Todo fluye, cambia y se resignifica.<\/p>\n<h6>Por qu\u00e9 seguimos necesitando artistas como Florentina Holzinger<\/h6>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Durante los \u00faltimos a\u00f1os se ha hablado mucho de la necesidad de que la cultura sea accesible, cercana y capaz de llegar a p\u00fablicos cada vez m\u00e1s amplios. Es un objetivo leg\u00edtimo. Sin embargo, esa aspiraci\u00f3n no deber\u00eda hacernos olvidar otra funci\u00f3n igualmente importante: la de generar pensamiento.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">No todas las obras tienen la obligaci\u00f3n de resultar c\u00f3modas. Tampoco todas necesitan gustar por igual. Algunas encuentran su sentido precisamente en la incomodidad que provocan, porque obligan al espectador a revisar aquello que daba por sentado. <em>Florentina Holzinger<\/em> pertenece a esa categor\u00eda de artistas. No ofrece respuestas sencillas ni construye discursos cerrados. Prefiere abrir grietas por las que cada persona pueda formular sus propias preguntas.<\/p>\n<p>Que el <em>Festival Grec<\/em> haya incluido una propuesta como <em>Ophelia&#8217;s Got Talent<\/em> en la edici\u00f3n de su cincuenta aniversario resulta especialmente significativo. M\u00e1s all\u00e1 del prestigio internacional de su autora, la obra recuerda cu\u00e1l deber\u00eda seguir siendo una de las funciones esenciales de cualquier gran cita cultural: ofrecer espacio a aquellas voces que ampl\u00edan los l\u00edmites de lo que entendemos por creaci\u00f3n contempor\u00e1nea y que nos invitan a mirar el mundo desde lugares inesperados.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-103718 size-full\" src=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger6.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1600\" srcset=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger6.jpg 1200w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger6-225x300.jpg 225w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger6-319x425.jpg 319w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger6-768x1024.jpg 768w, https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/OGT_Nicole_Marianna_wytyczak-FlorentinaHolzinger6-1152x1536.jpg 1152w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">No hace falta compartir todas las decisiones de <em>Florentina Holzinger<\/em> para reconocer la importancia de su trabajo. Basta con aceptar que el arte todav\u00eda puede ser un lugar donde las certezas se vuelven inc\u00f3modas y las preguntas encuentran m\u00e1s espacio que las respuestas.<\/p>\n<p><strong>(*)<\/strong> Fotos proporcionadas por Neon Lobster. Foto portada, foto horizontal fija 1 y 2, slider y foto vertical 2: Bahar Kaygusuz; retrato de Florentina Holzinger: Katia Wik; fotos verticales 3, 4 y 5: Nicole Marianna Wytyczak.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una pregunta que sobrevuela cualquier conversaci\u00f3n sobre arte contempor\u00e1neo y que, probablemente, nunca ha tenido una respuesta sencilla: \u00bfdebe el arte tranquilizarnos o incomodarnos? Durante a\u00f1os hemos asumido que una obra cumpl\u00eda su funci\u00f3n cuando consegu\u00eda emocionarnos, entretenernos o, en el mejor de los casos, despertar nuestra admiraci\u00f3n. Sin embargo, algunas de las propuestas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":103707,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5886,18,5884,5885,5335,5411,19],"tags":[],"class_list":["post-103690","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-inspiration","category-inspiracion","category-art","category-artistas","category-ciudades","category-barcelona","category-culture"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Florentina Holzinger: cuando el arte deja de pedir permiso<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Con Ophelia&#039;s Got Talent, Florentina Holzinger convierte el cuerpo en un espacio de resistencia y transformaci\u00f3n en el Grec de Barcelona.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:title\" content=\"Florentina Holzinger: cuando el arte deja de pedir permiso\" \/>\n<meta name=\"twitter:description\" content=\"Con Ophelia&#039;s Got Talent, Florentina Holzinger convierte el cuerpo en un espacio de resistencia y transformaci\u00f3n en el Grec de Barcelona.\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@cecilecollage\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@cecilecollage\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Cecilia Camacho\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"10 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/\",\"url\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/\",\"name\":\"Florentina Holzinger: cuando el arte deja de pedir permiso\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg\",\"datePublished\":\"2026-07-11T16:25:36+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#\/schema\/person\/52a8bfc6898cc8937794edb7e040be91\"},\"description\":\"Con Ophelia's Got Talent, Florentina Holzinger convierte el cuerpo en un espacio de resistencia y transformaci\u00f3n en el Grec de Barcelona.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg\",\"width\":1650,\"height\":1100},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Ophelia&#8217;s Got Talent: la revoluci\u00f3n esc\u00e9nica de Florentina Holzinger\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/\",\"name\":\"CC\/magazine\",\"description\":\"Independent online magazine of lifestyle, design, cities and innovation\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#\/schema\/person\/52a8bfc6898cc8937794edb7e040be91\",\"name\":\"Cecilia Camacho\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e580c7637b737a8ac4e4b6c32ea669fc423e6a5b616923ba41a93138e673c93d?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e580c7637b737a8ac4e4b6c32ea669fc423e6a5b616923ba41a93138e673c93d?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Cecilia Camacho\"},\"sameAs\":[\"http:\/\/ccmagazine.es\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Florentina Holzinger: cuando el arte deja de pedir permiso","description":"Con Ophelia's Got Talent, Florentina Holzinger convierte el cuerpo en un espacio de resistencia y transformaci\u00f3n en el Grec de Barcelona.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/","twitter_card":"summary_large_image","twitter_title":"Florentina Holzinger: cuando el arte deja de pedir permiso","twitter_description":"Con Ophelia's Got Talent, Florentina Holzinger convierte el cuerpo en un espacio de resistencia y transformaci\u00f3n en el Grec de Barcelona.","twitter_image":"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg","twitter_creator":"@cecilecollage","twitter_site":"@cecilecollage","twitter_misc":{"Escrito por":"Cecilia Camacho","Tiempo de lectura":"10 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/","url":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/","name":"Florentina Holzinger: cuando el arte deja de pedir permiso","isPartOf":{"@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg","datePublished":"2026-07-11T16:25:36+00:00","author":{"@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#\/schema\/person\/52a8bfc6898cc8937794edb7e040be91"},"description":"Con Ophelia's Got Talent, Florentina Holzinger convierte el cuerpo en un espacio de resistencia y transformaci\u00f3n en el Grec de Barcelona.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#primaryimage","url":"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg","contentUrl":"https:\/\/ccmagazine.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ophelias-Got-Talent_\u00a9-Bahar-Kaygusuz_Florentina-Holzinger3.jpg","width":1650,"height":1100},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/ophelias-got-talent-florentina-holzinger\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Ophelia&#8217;s Got Talent: la revoluci\u00f3n esc\u00e9nica de Florentina Holzinger"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#website","url":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/","name":"CC\/magazine","description":"Independent online magazine of lifestyle, design, cities and innovation","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#\/schema\/person\/52a8bfc6898cc8937794edb7e040be91","name":"Cecilia Camacho","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e580c7637b737a8ac4e4b6c32ea669fc423e6a5b616923ba41a93138e673c93d?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e580c7637b737a8ac4e4b6c32ea669fc423e6a5b616923ba41a93138e673c93d?s=96&d=mm&r=g","caption":"Cecilia Camacho"},"sameAs":["http:\/\/ccmagazine.es"]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/103690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=103690"}],"version-history":[{"count":21,"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/103690\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":103900,"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/103690\/revisions\/103900"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/103707"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=103690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=103690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ccmagazine.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=103690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}