My Primavera Sound 2015 #LiveAccessPS15

Un año más… y gracias a Heineken tuve mi cita anual con el Primavera Sound. Para mi… el mejor festival de música nacional y de hecho, según la edición inglesa de la revista Time Out, «el mejor festival del mundo».

Aunque parezca mentira… durante todo el fin de semana han pasado cerca de 175.000 personas (con un incremento de público extranjero, siendo Inglaterra, Italia, Francia y Alemania algunos de los países con más representación)!!! Todo un éxito para esta edición de aniversario. Y es que 15 años son muchos… y eso se nota principalmente en la organización, ya que después de varios años de ensayo-error, parece que han dado con la fórmula para manejar grandes multitudes con todo lo que eso conlleva.

Al menos para mi, de nuevo el PS no decepcionó y hubieron conciertos alucinantes para el recuerdo…

  • Viernes, 21:10 h: Escenario Primavera. Damien Rice sale al escenario solo, con su bonita voz, su guitarra y sus canciones frágiles pero rotundas, que parecen acunarte. Suena «The Blower’s Daughter»… y soy feliz.

Cuando quedan 10 minutos para que acabe, decidimos ir al escenario ATP para ver a Belle&Sebastian. Está a tope, pero conseguimos mezclarnos entre la muchedumbre y dejarnos llevar con su pop nostálgico y melancólico. Este es un concierto especial por partida doble: Denny, el hijo de Stuart Murdoch, cumplía dos años y además era la primera vez que asistía a un concierto de su padre. Su actuación fue intachable y el set muy variado, en el que repasaron parte de lo mejor de su carrera y temas recientes como «Nobody’s Empire» o «The Party Line». Con «The Boy With The Arab Strap» Stuart se bajó al foso para sacar a gente a bailar en el escenario. ¡A lo loco! Y, como no, tocaron una de mis favoritas y todo un clásico «Get Me Away From Here, I’m Dying». Un concierto redondo!

A continuación fuimos a ver a The Church. Se solapaba con Ride, pero ya sabéis… había que elegir. Los míticos australianos estuvieron enormes, tras treinta y cinco años en activo y un nuevo álbum. Los de Sidney se metieron al público en el bolsillo desde el minuto uno con temazos como «Block», «Reptile» o «Under The Milky Way». Me contaron que Ride también estuvieron increíbles, pero es que mientras no seamos omnipresentes… vamos a tener que conformarnos con ver un único concierto a la vez jajajaja

De ahí nos fuimos a bailar a la carpa Bowers&Wilkins Sound System con Sunny Graves y Veronica Vasicka. A diferencia del año pasado la carpa-iglú no estaba cerrada del todo y resultó menos claustrofóbica. Cuando nos quisimos dar cuenta ya quedaba poco para Alt-J – para nosotros el concierto más esperado de la noche y prácticamente de todo el festival -. Buscamos una buena ubicación y nos rendimos ante el magnífico primer concierto que ofrecían en Barcelona. Fue apoteósico. Sonaron todas las canciones que esperábamos. Es decir, lo mejorcito de sus dos álbumes: desde «Taro», «Tesellate», «Something good», «Breeezeblocks» o «Hunger of the Pine» hasta «Fitzpleasure».

Después de este buen sabor de boca, la verdad es que aunque seguíamos con ganas de más teníamos claro que lo siguiente iba a ser insuperable. Nos dirigimos a ver a Ratatat al escenario Rayban y ¡nos encantó! No se dejaron ni un hit… y la verdad fue un directo sin fisuras, con el que disfrutamos mucho.

  • Sábado, 20:30 h: Escenario Rayban. Me encuentro a Nacho y me dice que ellos van a ver The Bohicas al Adidas Originals, pero Eva y yo, junto con Alex y Lorena, decidimos ir al Rayban y ver la actuación de Tori Amos, que nunca antes había tocado en España tras una carrera de más de cuarto de siglo. La verdad es que la estadounidense no decepcionó con su sugerente y emotiva voz.

Tras encontrarme con Alfons, Ana y Raúl, quienes optaron por ver el partido entre el Barça y el Atlético de Bilbao, nosotros nos dirigimos a ver a Foxygen. Yo no los conocía, a pesar de que había oído maravillas de ellos. Vemos una parte del loquísimo concierto y nos vamos al escenario Heineken para ver a mis adorados Interpol. El trío de Nueva York es una apuesta segura y consiguen catapultarnos a lo más alto con grandes canciones como «Angels», «Stella Was a Diver and She Was Always Down»«Evil»«Everything is wrong» o «Pionner». Una auténtica maravilla. Voz impecable, guitarras eléctricas hipnóticas e incluso un breve apagón…

El siguiente plato fuerte de la noche son The Strokes, y la suerte es que actúan en el escenario de enfrente. Aún así, cuando llegamos no cabe ni un alfiler… Nos quedamos en el lateral derecho hasta que aparece Julian Casablancas más gordo que nunca y con el pelo negro con dos franjas rojas. Irreconocible. Empezaron fuertes con «Machu Pichu» y luego dieron rienda suelta a su arsenal de hits: «Reptilia», «Last Nite» o «You Only Live Once». He escuchado críticas con respecto a la pose de Casablancas, su voz y tal, pero la verdad es que a mi me gustaron.

Tras esta actuación nuestros piececitos empezaban a flojear, pero no podíamos irnos sin ver a Caribou. Así que aunque antes nos pasamos a ver a Shellac y a Thee Oh Sees, apostamos por comer algo y desfallecer un momento en la explanada de «césped» ubicada delante del escenario ATP.

Y tras descansar un poco nos lanzamos a nuestro último concierto. La formación compuesta por Dan Snaith, Pick A Piper y los suyos culminaron una de las mejores actuaciones del festival con un directo embriagador, en el que no faltaron «Our Love», «Odessa», «Can’t Do Without You» o el brutal «Sun». Un happy ending en toda regla :)

Sin más, solo puedo concluir este post dándole las gracias a Heineken por la experiencia (las vistas desde el Balcony eran insuperables) y a Eva por ser la perfecta anfitriona y haberlo vivido conmigo. Ha sido un fin de semana inolvidable, con bonitos encuentros, conciertos míticos, grandes bailes y risas sin fin.


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