My Mexican Bretzel, la ópera prima de Núria Giménez Lorang

My Mexican Bretzel de Núria Giménez es un diario íntimo de una mujer de clase acomodada ilustrado por las filmaciones caseras de sus abuelos. Un falso documental – aunque parte de lo que aparece y se cuenta es real – que combina fragmentos del diario de Vivian Barrett con imágenes filmadas entre los años 40 y los años 60 del siglo pasado.

Esta película se trata del trabajo debut de Núria Giménez, el cual ganó el premio a la Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Dirección en el Festival de Gijón y se estrenó internacionalmente en el Festival de Rotterdam, donde ganó el Premio Found Footage.

«La mentira es solo otra forma de contar la verdad. Debajo de todos los fragmentos subyace un mismo flujo. Lo esencial ni se dice ni se ve. Se busca, pero nos encuentra. ¿Qué es la realidad sino una reconstrucción continua e infinita?» Paravadin Kanvar Kharjappali

La idea de la película surgió hace nueve año, cuando su directora se encontró con algunas películas caseras hechas por sus abuelos, Ilse G. Ringier y Frank A. Lorang. Aquel descubrimiento pasó a ser el centro de todo y el detonador para llevar a cabo una película. Y es que todo aquel increíble material no podía quedarse en una caja. Como podréis comprobar, la cinta muestra imágenes reales de esa pareja, donde ella se mueve grácilmente como si se tratase de la mismísima Ingrid Bergman; y donde ambos viajan por todo el mundo, de reúnen con amigos, hacen excursiones, etc… En definitiva: viven la vida.

La idiosincrasia de este film, además de estar basado en imágenes reales, es que su autora escribió un diario protagonizado por un personaje imaginario, Vivian Barret, una millonaria introspectiva que se pregunta el sentido de la vida tras la Segunda Guerra Mundial mientras cuenta la suya valiéndose, también, de fragmentos de un libro rojo de un gurú indio (Paravadin Kanvar Kharjappali) y la relación con su marido, cuya mirada sobre el mundo la influyen a ella sobremanera. Y a partir de ahí hizo match con el material seleccionado, que obtuvo de los 50 carretes de película de 16 mm de sus antepasados. Una gran idea ¿no os parece?

Los diferentes textos se adaptan perfectamente a las imágenes que vemos en pantalla, lo que genera un efecto poderosamente hipnótico. Algo que se incrementa exponencialmente con los silencios, que también son protagonistas de este ejercicio audiovisual debutante, pero brillante.

«My Mexican Bretzel aborda un fenómeno bastante recurrente: la necesidad que sentimos de aferrarnos a ciertas mentiras para escapar del lado insoportable de la existencia humana.»

Esta maravilla ya está disponible en Filmin y llegará a las salas de cine el próximo 6 de noviembre de la mano de la distribuidora Avalon.


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