Mindfulness: «Hacer menos, sentir más»

Con la que está cayendo, tenemos que armarnos de las herramientas y recursos más valiosos para encontrar la calma en estos tiempos tan difíciles que nos está tocando vivir… En nuestro caso concreto, la práctica de yoga y meditación nos está ayudando mucho, así como el Mindfulness, que es de lo que os vamos a hablar en este post.

Para que os hagáis una idea, el mindfulness se trata de una mezcla de «Back to the basics» + «Slow life» y lo cierto es que se ha convertido para muchos en la panacea del siglo XXI. Su origen proviene del budhismo, su máxima es muy sencilla: «hacer menos, sentir más» y su fin consiste en tener consciencia plena de todo aquello que realizamos. ¿Parece fácil, verdad? Pues aunque no encierre más secreto que lo que os acabamos de explicar… ser capaces de poner el freno para centrarnos en una sola cosa y disfrutar de ella sin tener miles de pensamientos en la cabeza… no es moco de pavo.

Durante todos estos años, hemos creado un mundo consumista y ambicioso, en el que sólo sobrevive el mejor y en el que, desde pequeños hemos sido entrenados para esforzarnos por conseguir el éxito y una serie de cosas, que se supone nos harán más felices. Pero… ¿es eso cierto? Si todo pasa tan rápido y no somos conscientes de lo que está sucediendo, ¿cómo vamos a ser capaces de disfrutar de todo aquello que hemos logrado? Resulta contradictorio…

Estudios clínicos aseguran que la práctica de la consciencia plena ayuda a «curar» muchas enfermedades, en su mayoría provocadas por depresiones y cuadros de ansiedad. Estamos muy presionados por esta sociedad del «bienestar» tan competitiva, en la que el número de parados crece por momentos, en la que el alto número de divorcios se considera normal, en la que el fracaso escolar es una realidad, en la que las envidias y la lucha por acumular y poseer bienes materiales parece no sorprendernos, en la que nos sentimos constantemente frustrados, etc…  Además, nos pasamos la vida corriendo, haciendo cosas sin parar para más tarde seguir haciendo más cosas y así, sin darnos cuenta, entramos en un bucle tóxico y el tiempo se nos pasa volando.

Por este motivo, Jon Kabat-Zinn, profesor emérito de medicina, decidió crear la Clínica para Reducción del Estrés en la escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Y hasta el momento, los resultados obtenidos han sido sorprendentemente buenos. Quienes la practican aseguran vivir más tranquilos, sin necesidades artificiales, sin estrés y sobre todo, han aprendido a centrarse en lo realmente importante: los placeres básicos. Han aprendido a no pasarse la vida deseando lo que no tienen y han optado por pararse y empezar a dar pasos en pro de su felicidad desde la consciencia y no motivados por las prisas.

Evidentemente, no se trata de cambiar todo nuestro proyecto de vida ni de crear una utopía. Solamente tenemos que destinar parte de nuestro tiempo a disfrutar de las pequeñas cosas, a comprobar si el camino elegido hasta el momento es el que queremos, a reflexionar sobre nuestros verdaderos sueños, a sentir si realmente somos felices y si podemos hacer algo para cambiarlo o por el contrario seguir en esa línea. Es bastante simple y complejo a la vez, pero creemos que vale la pena intentarlo. Ahora tenemos la oportunidad de hacer más introspección que nunca, y es un buen momento para interiorirzar esta práctica tan saludable para cuerpo y mente.

¡Ánimo a todos! #yomequedoencasa

(*) Foto portada de nicollazzi xiong en Pexels.


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