Los mejores Speakeasy de Nueva York: sshhht…

Como ya sabréis, durante la época de la Ley Seca, conocida también como período de la prohibición (1920-1932), proliferaron los establecimientos – conocidos como Speakeasy – en los que se vendían bebidas alcohólicas de manera ilegal.

Su curioso término proviene de la forma en la que los clientes pedían una copa sin levantar sospechas. Es decir, en voz baja (en inglés, «speak easy»)  para evitar reprimendas por parte de los oficiales gubernamentales.

Estos lugares selectos y secretos, principalmente destacaban por su clandestinidad y porque en ellos corría alcohol a raudales. No tenían cartel en la calle para no ser reconocidos fácilmente y para acceder a ellos tenías que saberte la contraseña. 

En la actualidad siguen existiendo estos lugares clandestinos y aunque ya no existe la emoción y el peligro de ser detenido por la policía mantienen la idiosincrasia de antaño: están ocultos y para entrar es imprescindible conocer la clave.

Aquí os dejo algunos de los mejores Speakeasy de la ciudad de los rascacielos. Desde un bar al que se accede a través de una cabina de teléfono a una oficina de un ex magnate con altísimas vidrieras y una enorme chimenea que hace las veces de pub subrepticio, en los que celebrar la cultura underground de la década de los años veinte. Vale la pena descubrirlos…

  • Aphoteque (9 Doyers St, +1 212 406 0400, apothekenyc.com. De lunes a sábado 18:30 a 2 am, domingos de 8 p.m a 02 a.m) Es un antiguo ex fumadero de opio de Chinatown. Aquí se recomienda pedir un «Pain Killer», que es como un Mezcal Maya estival, o un «Euphoric Enhancer», similar al ron Opium Uplifter. Tienen más de 250 cócteles especiales (la mayoría entre 14 a 16 $) e incluso absenta casera, a partir de una receta de hace más de 200 años de antigüedad, cuyo  secreto reside en el jugo de caña fermentado. Los lunes, martes y domingos tienen música en directo y los miércoles, conocidos como «los miércoles prohibidos» cuentan con una banda de jazz. Se requiere una contraseña para entrar.
  • The Raines Law Room (48 W 17th St , raineslawroom.com. De lunes a jueves 5 p.m  a 02 a.m, viernes de 5 p.m a 03 a.m, Terraza de 8 p.m a 01 a.m) En el distrito del edificio Flatiron hay una puerta negra que da acceso a unas escaleras subterráneas y por las que se entra a este bar secreto. Su nombre proviene del nombre de una ley del Estado de Nueva York de 1896 que prohibía la venta de alcohol los domingos… excepto en los hoteles. Aquí podréis pediros un «Mamie Taylor» (14 $), una mezcla de whisky clásico, mientras tomáis asiento en el «tren» y tirar de la cadena de tracción para que los camareros vengan a tomaros nota. Una experiencia imprescindible.
  • The Richardson (451 Graham Ave, Brooklyn, +1 718 389 0839. Abierto todos los días de 12 p.m a 4 a.m) En 1920, la 18 ª Enmienda, teóricamente, convirtió a Nueva York en una «ciudad seca», a pesar de que las autoridades hicieron la vista gorda en ciertos establecimientos de bebidas. Aquí viviréis una experiencia «back to the past» en toda regla. Sus cócteles tienen un precio razonable (de 9 a 11$) y sus aperitivos están muy ricos (huevos «devilled» por 5 $ o un plato al que llaman «el del bebedor de cerveza» a base de pretzels, pepinillos y queso cheddar por 8 $).
  • Angel’s Share (8 Stuyvesant St,+1 212 777 5415. De domingo a miércoles de 6 p.m a 1.30 a.m, jueves de 6 p.m a 2 a.m, viernes y sábados de 6 p.m a 2.30 a.m) Para llegar a este auténtico speakeasy japonés es necesario buscar el restaurante japonés «Village Yokocho», subir al segundo piso, girar a la izquierda y buscar una puerta de madera. Aquí suena música jazz y sus cócteles de whisky Suntory (entre 15 y 16 $) están muy buenos. Aunque la bebida estrella es el cóctel de lichi con wasabi. Este bar es muy tranquilo y agradable y es perfecto para ir con alguien te gusta. No se aceptan grupos de más de 4 personas juntas. Se recomienda ir temprano y evitar los fines de semana.
  • Please don’t tell (113 St. Marks Place – East Village) Uno de los clásicos. Para poder encontrarlo hay que buscar una salchicha gigante, que dice «cómeme» (en inglés, «eat me»). Una vez estéis dentro del «Crif Dogs», cuya especialidad son los hot dogs, hay que seguir caminando hasta encontrar un teléfono antiguo. Tendréis que marcar el número 1 para que os dejen entrar y una vez dentro descubriréis un elegante bar decorado con sillones de cuero, paredes de ladrillo visto y animales disecados colgados en las paredes. Aquí es recomendable pedir el «Old Fashioned» elaborado con una infusión de bacon o el «Momofuku», una bebida alcohólica que lleva leche de cereales.
  • Death + company (433 E 6th St, +1 212 388 0882, de domingo a jueves de 6 p.m. a 01 a.m., viernes y sábados 6 p.m. a 02 a.m) Imprescindible. Si bien tiene una reputación de estar siempre demasiado lleno, si váis prontito, a eso de las siete de la tarde, lo tendréis más fácil. Aquí podréis probar increíbles cócteles de la mano del barman Jason Littrell como los «Javaneses Daiquiri» (14 $), que aunque llevan suficiente ron como para satisfacer a un corsario, al ser aderezados con hojas frescas de curry lo convierten en una bebida perfecta para saborear. El servicio y la atención son excelentes, a pesar de que el bar siempre está llenísimo. No aceptan reservas.
  • Hotel Delmano (82 Berry St, Brooklyn, +1 718 387 1945. De lunes a jueves de 17:00 a 1.30 a.m, viernes de 17:00 a 2.30 am, sábados de 14:00 a 2.30 a.m y domingos de 14:00 a 1.30 am) Está ubicado en Williamsburg y destaca por sus techos altos y sus grandes ventanas y su ambiente con claras reminiscencias a los años veinte. Cuenta con una barra de mármol, en la que preparan cócteles que oscilan entre 9 y 14 $. El Delmano es también un club social, donde podréis degustar ostras o una tabla de quesos.
  • Bathtub gin (132 Ninth Ave.. +1 646 559 1671. Miércoles a domingo de 6 p.m a 02 a.m, de jueves a sábado 6 p.m a 04 a.m) La pared del fondo de la «Stone Street Coffee Company» esconde una puerta medio escondida por la que se accede a este bar clandestino. En medio del Bathtub hay una preciosa bañera de cobre sobre la que te invitan a saltar como si se tratase de una hoguera de San Juan. No olvidéis tomaros un «Martínez» (14 $), ya que es agradable pero con personalidad. Un must.

 

(*) Foto de Vlad Alexandru Popa en Pexels.


 BACK


 BACK TO TOP


Deja un comentario