Las invasiones bárbaras y el sentido de la vida

Esta semana vimos «Las invasiones bárbaras», una película de Denys Arcand de 2003, que cuenta con 2 premios Oscars, uno a la Mejor Película Extranjera, y que narra una emotiva historia cargada de humor, ternura, reflexión y humanismo, donde el sentido de la vida se nos revela de una manera fulminante.

Su protagonista es Rémy, un hombre de unos cincuenta y algo, profesor de Universidad, mujeriego por naturaleza, divorciado, y que está hospitalizado en Montreal porque está gravemente enfermo. Debido a esta situación, uno de sus hijos, Sébastien, que vive en Londres, decide volver a casa tras haberse pasado bastante tiempo sin hablar con su padre, y pasar los últimos días con él, para apoyarle moralmente y ayudar a su madre.

Todos sabemos que la muerte es un tema incómodo, doloroso y por eso lo evitamos porque nos conecta con la tristeza, con el drama, con la pérdida, con el desasosiego… En definitiva, hace que nos sintamos mal. Sin embargo, el modo en el que el director canadiense aborda el tema y la relación del resto de personajes con la enfermedad y el posible adiós es maravilloso. No busca la lágrima fácil sino que va más allá, centrándose en el sentido de la vida.

El punto de partida es crudo, pero todo el desarrollo de la trama, a pesar de los posibles estragos, es esperanzador y optimista.

No queremos adelantaros mucho más, porque lo mejor es que la veáis y si ya la visteis en su día pero no os acordáis demasiado, os recomendamos que la volváis a ver de nuevo. Encierra muchas lecciones vitales que siempre es bueno tener presente.


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