Las Chicas: un libro inspirado en Charles Manson y su manada

Ayer mismo acabé de leerme ‘Las Chicas’, el primer y gran libro de la novel Emma Cline, que cuenta como acérrimos fans a grandes como Jennifer Egan, Richard Ford o Lena Dunham.

Como podréis comprobar, la narrativa de esta escritora californiana de tan solo 28 años es directa, rotunda, de gran calado y desprovista de florituras. Un estilo muy acertado para abordar el famoso caso de la matanza perpetrada por Charlas Manson y su manada de chicas, desde un punto de vista libre y no 100% real, donde analiza con gran acierto el papel de las adolescentes en la vida.

Aquí los crímenes son lo menos importante. La historia que subyace es la de afrontar esos cambios hormonales, esa irrupción del deseo, las inseguridades y la necesidad de atención de la pubertad, especialmente la femenina. Sus obsesiones, sus miedos, la admiración que despiertan las otras chicas y como éstas se presentan ante el mundo.

En su caso, la protagonista se llama Evie Boyd, una chica de 14 años, hija de una pareja separada, que vive con su madre, y que como la gran mayoría de adolescentes anda disgustada con el mundo y con ella misma. Sin embargo, toda esa maraña gris aderezada de apatía y ausencia de autoestima consigue un halo de luz, cuando se topa casualmente con un grupo de chicas jóvenes de aspecto hippy, cuya actitud despreocupada, divertida, inconformista y radical la seducen irremediablemente, sobre todo de la que parece ser la líder, Suzanne. A partir de ese momento Evie sufre una transformación tanto psicológica como física, a medida que se aproxima a ese mundo antagónico a la vida que hasta entonces ella había conocido.

La novela es curiosa porque juega con dos tiempos. Es decir, cuando en 1969 conoció a las chicas, y cuando, Evie es ya una mujer madura y tras el catastrófico suceso trata de vivir y pasar desapercibida en una casa prestada por unos amigos. Un ejercicio narrativo que ayuda a comprender cómo llegó a introducirse hasta la yugular en una secta tan ajena a ella, pero tan terriblemente atractiva para una chica que como ella no tenía absolutamente nada. Lo cierto es que te hace pensar sobre la fragilidad de la adolescencia, sobre lo vulnerables y maleables que somos y sobre la facilidad de poder caer en situaciones tan destructivas pero aparentemente fascinantes, en una primera instancia.

Asimismo, la autora trata de hacer un análisis sobre el origen de las cosas en todo momento. Le interesa el porqué. De ahí que retrate muy bien a esas chicas, quienes tienen un perfil común: jóvenes, bellas, la mayoría procedentes de familias desestructuradas, y abducidas por el carisma cuestionable de Russell (el alter ego de Charles Manson), quien actúa como gurú espiritual y líder de la comuna. Un lugar lleno de basura, niños desnutridos y asalvajados, almas perdidas sin oficio ni beneficio cuyo día a día consiste en robar, drogarse, y responder en todo momento a las directrices de Russell, al que rinden pleitesía, pero donde Evie, la protagonista, se siente querida e importante.

Sin más, y sin querer desvelaros mucho más de ‘Las Chicas’, os recomiendo que lo leáis. Es de esos libros que se consumen rápidamente y que puedes estar leyéndotelo en los lugares más insospechados porque enganchan sobremanera. Además, y a pesar de que la historia es conocida por todos, la autora introduce matices y detalles sobre los personajes que hacen que incluso llegues a empatizar con ellos. ¡Bravo Emma Cline! Si ésta ha sido tu primera novela… la siguiente promete.


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