La cuarta temporada de la serie Fargo producida por Noah Hawley es una maravilla

La mítica peli de los Coen es sublime, pero es que la laureada serie producida por Noah Hawley no le hace sombra. Sobre todo la cuarta temporada, que es nuestra favorita.

Tres años después de la tercera entrega de la serie, vuelve Fargo en todo su esplendor. Y no solo lo hace viajando a otra época y a otra geografía sino a través de una historia de gánster protagonizada por Chris RockJason Schwartzman. En esta ocasión estamos en Kansas City, Misuri, 1950. Y la narración se centra en una historia real en la que dos mafias, los Fadda, italianos, y los Cannon, afroamericanos, viven en una supuesta tregua, que se mantiene gracias al intercambio de los hijos pequeños de cada familia, con la promesa de criarlos como propios y la intención de que sean el freno frente a posibles reyertas.

Las otras dos piezas esenciales para comprender este puzzle repleto de venganza, sangre, tretas y traición son Ethelrida Pearl Smutny, una estudiante inteligente, curiosa y estoica, hija de los gerentes de una funeraria, que servirá de detonador en esta historia, que cuesta creer que verdaderamente tuviese lugar en la vida real, tal y como asegura el aviso inicial de cada episodio. Y la enfermera villana Oraetta Mayflower, cuya interpretación por parte de Jessie Buckley es impresionante.

Lo cierto es tanto los protagonistas principales como los secundarios son imbatibles. Sus diálogos son «muy coenianos» y sus interpretaciones son excelentes. De hecho, para nosotros, y sin desmerecer a los actores de las anteriores temporadas, nos parece que el reparto de la cuarta es el mejor.

Por supuesto, cuando la veáis – si es que no lo habéis hecho todavía (está disponible en Movistar +) – descubriréis como además de la historia en sí, Hawley aborda asuntos que desgraciadamente siguen vigentes como son el racismo o el machismo. Y a través de una dirección de fotografía impecable, así como una banda sonora que no solo contribuye a mejor cada escena sino que las enaltece, construye toda una trama rocambolesca, desafiante y muy intrigante, compuesta por personajes muy bien construidos, muy complejos en su mayoría, llenos de pliegues y de doble moral, que permite empaticemos con muchos de ellos, independientemente de si son «buenos» o «malos».

Sin más, os recomendamos que la veías y, por supuesto, saquéis vuestras propias conclusiones.

Nota: si sois de los que buscáis «Fargo» 100% – en todos los sentidos posibles – esta no va a ser vuestra temporada favorita. Sin embargo, si estáis abiertos a ver una historia con clara esencia «fargoniana», aunque con una estética y una narración que van por otros derroteros, esta temporada os va a parecer excepcional.  Porque puede que la cuarta temporada sea la menos «Fargo» de todas, pero para nosotros en lugar de poder considerarse un fallo, nos parece hasta un cumplido.


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