Entrevista a Isabel Coixet

Admiramos a Isabel Coixet tanto por su personalidad como por su obra – desde sus films hasta sus escritos – desde hace muchos años. Su mirada, su sensibilidad y su forma de narrar y de mostrar las emociones y la vida nos atrapa sobremanera. Y es que tanto si empatizáis o no con su estilo, lo que queda claro es que ella no deja indiferente a nadie, a no ser que esté catatónico. Porque Coixet es de las que se moja y de las que se arriesga aunque eso suponga mostrar sus propias vulnerabilidades. Es de las que se recrea en los detalles, por pequeños o insignificantes que puedan parecer, y también de las que sabe rodearse de talento y sacarle más brillo si cabe. Sus amigos la catalogan de generosa, divertida, muy sensible, extremadamente inteligente y fiel.

Como muchos ya sabéis, la carrera de esta prolífica escritora, guionista y cineasta catalana es muy vasta – cuenta con 25 títulos entre películas, series, documentales y cortos – y podríamos dedicar un artículo exclusivamente para ello. Sin embargo, estamos aquí para mostraros la entrevista que le hicimos hace apenas unas semanas, con motivo del estreno de su última película Nieva en Benidorm. Pasen y lean. Isabel Coixet es genio y figura.

¿Qué querías ser de pequeña?

“De pequeña quería ser telefonista, monja misionera de África y Directora de Cine.”

Decía Sartre que “Solo nos convertimos en lo que somos a partir del rechazo total y profundo de aquello que los otros han hecho de nosotros”. ¿En qué momento vital te encuentras en estos momentos?

En el que la mirada del otro o su rechazo o aprobación me importan un pepino.

¿Cuándo y cómo descubriste el cine y cuál fue el detonador que se activó para que decidieses dedicarte al cine profesionalmente?

“Descubrí el cine siendo muy pequeña, porque mi abuela era taquillera del Cine Texas en el barrio de Gràcia.”

Yo siempre decía que quería hacer lo que veía en las películas, porque me fascinaba, pero siempre tuve claro que quería estar detrás.

Y también hubo una película a la que me llevaron a ver mis padres y que no entendí nada, y que fue «Isadora» con Vanessa Redgrave, pero que lo cierto fue que me impresionó mucho esa película, mucho.

Acabas de estrenar ‘Nieva en Benidorm’ tras varios aplazamientos por la pandemia. ¿Cómo te sientes tras un estreno?

Es como cuando llevas al niño a la guardería, que lo ves entrar allí y que ves que en parte es «independiente», pero que todavía tienes un vínculo muy fuerte. Con un estreno es parecido. Es una sensación muy rara, como de haber acabado algo de lo que todavía no puedo desprenderme ni desvincularme.

¿Qué fue lo que te atrajo de Benidorm? ¿descubrir que Silvia Plath vivó grandes momentos de felicidad en esta ciudad?

“Lo que más me atrajo de Benidorm fue la fascinación que llegué a sentir por esta ciudad, a pesar de todos mis prejuicios iniciales.”

No sé como estarán las cosas ahora, pero todas las veces que estuve allí, vi a la gente genuinamente feliz. Sin embargo, cuando vamos por la calle y vemos gente mayor, normalmente vemos que con su rictus muestran preocupación, pero allí no. No es algo que veas en Benidorm. Y yo me fijo mucho en el rictus de la gente.

Y con respecto a Silvia Plath… Cuando yo me leí sus diarios y vi que hablaba de Benidorm y que había estado allí, no podía dar crédito. Sería el último sitio del mundo, en el que te podrías imaginar encontrártela. Evidentemente, el Benidorm en el que ella estuvo no tiene nada que ver con el de ahora…

Asimismo, ahora, van a publicarse unas nuevas memorias sobre ella, que yo ya he leído y que son maravillosas, sobre todo porque de alguna manera reivindican su papel como persona vital, alejándolo de lo que casi todo el mundo conoce sobre ella, que es su final.

“Silvia Plath no era esta especie de mujer obsesionada porque su marido le ponía los cuernos… sino que era mucho más que eso.”

Este libro va a contribuir a mostrarlo, tal y como yo he tratado de plasmar en mi película, donde ella aparece feliz en Benidorm.

A su vez, Silvia Plath en la película, también refleja ese otro modo en el que podrían haberse hecho las cosas en esta ciudad bajo otros criterios. La presencia de la Muralla Roja de Bofill también va en esa línea. Ayudan a cuestionar o al menos a plantearse cómo hubiese sido este lugar con un poco de imaginación, creatividad y buen gusto.

La película es una oda a la calma, al aquí y al ahora, al dejarse sorprender sin más plan que sobrevivir al presente. ¿Cómo surgió el argumento de la misma?

Yo empecé con la idea de hacer un documental, pero no solo sobre Benidorm sino sobre como en los últimos 20 años, la costa mediterránea había cambiado… Un documental donde estaban implicados técnicos medioambientales, urbanistas…

Así que me dirigí allí a rodar unos planos para ilustrar el proyecto que quería hacer, y… una vez allí – nunca antes había estado en Benidorm – descubrí un mundo muy bizarro, muy tierno, muy sorprendente… que me encantó. Creo que es un lugar con tantas paradojas y tantas contradicciones que te atrae sobremanera. De hecho, cuando estábamos rodando, en ese momento habían 4 rodajes más, y sinceramente yo creo que van a haber muchos más, porque este lugar es fascinante en muchos sentidos.

No conocía a Sarita Choudhury, la actriz protagonista y está sublime. ¿Por qué decidiste volver a trabajar con ella?

Trabajé con ella en Learning to drive junto a Ben Kingsley y me encantó. En aquella película hacía de mujer sumisa. Sin embargo, cuando salíamos por ahí y entrábamos en restaurantes, todo el mundo quedaba atrapado por la energía que Sarita desprende. Tiene un magnetismo increíble, y creo que el cine lo ha empleado poco. Por ello, pensé que era el momento de explotarlo.

Volviendo a Silvia Plath, en “Nieva en Benidorm” destacas una frase suya crucial en la película y fuera de ella: “si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás”. ¿Te aplicas el cuento o eres de las que se ve superada por las expectativas?

Yo no me aplico para nada el cuento, y yo creo que ella tampoco se lo aplicaba (risas). No me gusta ir desconfiando por la vida, aunque está claro que con los años se te afina el olfato…

“La realidad es que yo me tiro a la piscina. Y me doy batacazos. Pero soy de las que piensa que sin expectativas no se puede vivir. La vida es muy corta.”

Escribes el guión, eliges localizaciones, diriges y estás tras la cámara… ¿cómo concibes una película? ¿sueles trabajar en equipo o prefieres la soledad para crear?

A la hora de escribir prefiero la soledad. En mi caso es necesario para saber qué quiero hacer, y dejar que la historia crezca en mí, aunque luego la comparta y tome otros derroteros. Pero de entrada debe haber un momento de soledad a la hora de escribir un guión, que yo creo que es importante.

¿Cómo has vivido este año? ¿de qué manera te ha afectado?

Yo tuve un principio de año maravilloso, porque estaba rodando una película. Aquello fue a finales de enero, y hasta 10 días antes del confinamiento estuvimos rodando. Y claro, allí fui muy feliz, y luego fue como la niebla. Algo que menciono mucho este año y que describe muy bien este momento.

Actualmente es muy difícil tener una idea más o menos clara de dónde estamos, de porque ha pasado lo que pasado, de cómo deberíamos reaccionar. Yo creo que todos, Gobierno incluido, vamos dando palos de ciego, sin saber muy bien qué hacer, qué pensar, qué sentir, de qué desconfiar. Yo lo vivo como una especie de niebla mental permanente, y no puedo decir que lo haya vivido bien.

Tu libro “No te va a querer todo el mundo” nos ha fascinado. Principalmente porque es un gusto leerte y compartir gustos y opiniones. ¿Cómo surgió este libro? ¿por qué un recopilatorio de artículos?

Me han pedido muchas veces escribir una novela, pero no es algo que esté en mis planes. Así que cuando apareció la editorial con esta propuesta, que se trataba de publicar los textos que yo había escrito para medios, pues me encajó. Pero escribir un libro para publicarlo, de momento no lo veo.

“Los artículos te dan la libertad de hablar de lo que sea, de las cosas que me pasan, de situaciones que he oído o vivido en el Mercadona, encuentros con gente fantástica…”

Su título me parece un buen recordatorio vital y mantra perfecto para la vida. ¿Por qué decidiste titularlo así? Y ¿tienes previsto escribir otro?

Puede ser, porque he seguido publicando artículos, pero no es algo en lo que piense ahora.

Con respecto al título… sí, se trata de un aprendizaje. Es algo que me dijo por primera vez alguien a quien yo admiraba muchísimo, y que tuve la fortuna de pasar bastante tiempo con ella. Se trata de Jeanne Moreau. Un buen día, en una conversación, me dijo que una de las cosas que más costaba aprender era la idea de que hay personas a las que no les vas a gustar ni les vas a caer bien, hagas lo que hagas. Y esa es la verdad. Es un aprendizaje difícil, pero se hace.

Evidentemente, vivimos en un momento en el que hay mucha gente que tiene mucho tiempo libre y se dedica a criticar o a meterse con quien sea, casi como un acto de placer. Y claro, a veces leo cosas sobre mí que me sorprenden, a pesar de que ahora reconozco que todo eso me afecta muchísimo menos. En otros momentos en mi vida, este tipo de críticas/comentarios negativos me afectaban mucho y se me encogía el corazón. Pero ahora no, ahora pienso que todo el mundo necesita tener un hobbie, aunque sea el odio, la inquina… No te va a querer todo el mundo.

“Cuando te acusan de ser una pija y estas cosas, me río. Porque vengo de una familia de clase baja, y todo lo que tengo lo que conseguido con mi esfuerzo. Nadie me ha regalado nada.”

¿Qué ha significado recibir el Premio Nacional de cine? ¿Qué importancia tienen para ti los premios?

Fue una sorpresa fantástica, que sinceramente ni lo esperaba ni se me había ocurrido que me lo podrían dar. Me dio la oportunidad de dar un discurso, donde dije una serie de cosas que me parece importante recordar.

Los premios son una buena guinda de un pastel. Aunque para mí el pastel es el premio, y eso es la película. Así que si te dan un premio por ella, pues fantástico, pero haberla hecho, ya lo es. Sobre todo, creo que los premios son geniales cuando ayudan a la película, porque vivimos en un momento en el que es muy difícil que las cosas lleguen.

“Me ha gustado vivir un estreno en tiempos de pandemia. Hay menos espectadores, pero los que van al cine, lo hacen con una pasión y unas ganas de dejarse transportar inalterables.”

¿Tienes alguna predilección especial por alguna de tus películas?

Tengo una predilección por: «Cosas que nunca te dije» porque fue una película en la que nadie creía., y fue como un esfuerzo de Sísifo. Realmente fue un proceso muy bonito, muy indie, muy de un momento determinado, en el que se veían películas de Jim Jarmush, una serie de cineastas empezaban y era un buen caldo de cultivo para hacer cosas como esta.

“Para mí las películas ya no son la película terminada sino el proceso, el rodaje…”

En los últimos tiempos, has alzado la voz sin tapujos ante el desafío separatista de Cataluña. ¿Te sigue perjudicando mostrar tus opiniones abiertamente?

Digamos que no ayuda. A veces me siento un poco outsider. Pero me parece importante que quede claro que hay gente que opinamos diferente. Somos unas cuantas voces disidentes, y yo digo lo que pienso y lo que siento. De todos modos, yo creo que todo el mundo está muy cansado.

Has dicho que tu timidez es social y que no soportas las reuniones con más de cinco personas, los escenarios o las conferencias. ¿Qué ocurre cuando estás de promoción? Este momento te ha venido genial para eso, ¿verdad?

Para algunas cosas me ha venido bien (risas). Pero bueno, también soy muy hormiga soldado, y se hay que ir se va. Y si hay que ir a presentar una película o un coloquio accedo siempre sin problemas. Es mi deber. Todo lo que este en mi mano y que vaya a favor de la película lo haré. Lo tengo claro.

“Lo de la timidez es algo que no se cura nunca. Lo que pasa es que en mi caso el sentido del deber está por encima de mi condición.”

¿Te ha perjudicado ser mujer en tu profesión? ¿y fuera de ella?

Sí. Yo creo que todas podemos decir lo mismo. Aún así siento que hay que cosas que están claramente mejorando. En mi caso, creo que debería haber protestado antes por muchas cosas y no haberme callado. Pero también pienso que en el momento en el que yo empecé a trabajar… Me acuerdo que (esto es algo que yo había enterrado), cuando yo trabajaba en una agencia de publicidad, en el departamento creativo, donde éramos todos muy jóvenes y yo era la única chica – el resto de mujeres eran todas secretarias -, un día descubrí que mis compañeros ganaban el doble, a pesar de que teníamos el mismo cargo. Recuerdo que no se lo dije a nadie, y que no reuní el valor para decirlo… pero me puse a buscar otro trabajo, sabiendo, por fin, los sueldo que se pagaban. Y bueno, me pregunto, que hubiese pasado si me hubiese enfrentado.

¿Cómo te llevas con los cineastas masculinos?

Tengo que decir que me llevo muy bien con mis colegas chicas. Siempre hay muy buen rollo, independientemente de lo que hagamos o vayamos a hacer. Hay mucha solidaridad real.

Con mis colegas masculinos también. Tengo amigos cineastas a los que adoro.

¿Te identificas con el con el concepto de “mujer empoderada”?

Con el concepto sí, pero la palabra me horroriza. Porque es una palabra que quizás en inglés tenga más fuerza, pero al haber sido traducida suena raro. No sé. Pero yo le tengo mucha manía a muchas palabras. Yo quiero estar más empoderada y que me den más poder.

Si pudieras hacer Ctrl+Z ¿qué eliminarías de tu vida? ¿y qué añadirías?

“Eliminaría de mi vida todas las horas que me he pasado sufriendo por gilipolleces y por gente que no se lo merecía.”

Y engordar (risas). Y añadiría tener el poder de comer sin engordar y tener más sentido del humor. Lo tengo, pero me gustaría tener más si cabe. En realidad, añadiría más de todas las cosas buenas. Y sobre todo, añadiría poder hacer todas las películas que tengo en mente y que no tendré tiempo de llevar a cabo.

¿Qué papel ocupa la publicidad en tu vida?

Bueno, hace mucho que no hago publicidad, Fue una etapa de mi vida y ya está.

En un anuncio de Ikea te ríes de ti misma diciendo que rechazaste una película que ganó varios Oscar. ¿Cómo viviste ese momento?

Tengo un agente en América que me envía muchísimos guiones, propuestas… Y aunque el guión de Million Dollar Baby me gustaba mucho, no veía a Sandra Bullock en el papel protagonista. Y lo tuve claro, porque sabía que si hubiese aceptado, en el rodaje hubiese sido peor, porque la manera en la que ella veía la película era mucho más dulce y edulcorada de lo que yo veía en el guión e iba a ser una lucha constante. Luego vino Clint Eastwood, que es un director con muchísimo prestigio y la echó a ella y se quedó el guión y eligió a otra protagonista. De todos modos, con esa misma productora luego hice Elegy y ellos realmente apreciaron mi sinceridad.

Personas o personajes de todos los tiempos a los que admiras…

“Admiro mucho a Tim Robbins. Es una persona con un talento inmenso, que ha sabido apartarse del juego de Hollywood, porque no le interesa. Es profundamente feliz.”

Además, hace sus cosas, tiene su grupo de teatro, de cuando en cuando hace algo para ganar dinero, pero me gusta mucho su trayectoria y honestidad. Es un tipo estupendo y te ríes mucho con él. Me gusta mucho Agnès Varda, por su coherencia, curiosidad y avidez por la vida. Ella es muy estimulante. En realidad la lista sería muy larga, porque hay mucha gente a la que admiro.

Otro de los regalos de tu libro son tus recomendaciones. Has sido muy generosa. ¿Añadirías algunas recientes que te hayan gustado especialmente?

Muchísimas. Desde restaurantes hasta libros… He leído tres libros de tres autoras muy diferentes que me han gustado mucho. He leído un libro de una autora japonesa, Yoko Ogawa, y que se llama The Memory Police. Es la mejor distopía que he leído en mucho tiempo. Es una novela que va sobre una sociedad donde van desapareciendo los objetos y las palabras. Es muy interesante. De hecho, hay una película, y alguien ya ha comprado los derechos y no soy yo. Y Un amor de Sara Mesa, que me ha gustado mucho. Que es una novela donde muchas mujeres pueden verse. Y he leído el manuscrito de un libro de relatos de una amiga que se llama Laura Ferrero, que se llama La gente no existe. Y son relatos maravillosos. Va a salir en enero.

¿Qué va a ser lo próximo?

No lo sé, no tengo ni idea. He pensado que lo pensaré en enero. Ahora no lo puedo pensar.

Destino que te gustaría visitar cuando sea posible…

Uno de los viajes que quiero hacer es volver a Japón. Y cuando abran bares y restaurantes me gustaría volver a París.

Un sueño

Pues un sueño absurdo que no se producirá y en el que a veces pienso es que pusieran en el agua de los grifos un poco de éxtasis, que a nadie le diese un colapso ni nada, pero para que todos nos relajásemos mucho. Y que todo este miedo y crispación se acabara de una vez, porque es un cañazo total y no sirve para nada. Sería algo así como replicar esos instantes antes de una operación, cuando te ponen propofol, y lo ves todo maravilloso…

(*) Fotos de Isabel Coixet y de Nieva en Benidorm by Zoe Coixet.

(**) Reseña del libro «No te va a querer todo el mundo».


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