El paraíso se llama The Residence Zanzibar

Hay lugares en los que perderte es casi una obligación. Lugares donde todo fluye y la naturaleza se convierte en tu confidente. Lugares donde está todo preparado para que te dejes llevar, fluyas como nunca y conectes con lo importante: contigo mismo. Lugares que a pesar de estar a muchísimos kilómetros de casa, hacen que sientas que estás en tu verdadero hogar. Lugares con nombre propio como es The Residence Zanzíbar, y donde durante una semana sentimos que estábamos en el paraíso.

Pero empecemos por el principio…

Zanzíbar es un archipiélago de Tanzania frente a la costa de África Oriental. En su isla principal, Unguja, familiarmente llamada Zanzíbar, se encuentra la Ciudad de piedra (Stone town), un centro comercial histórico con influencia suajili e islámica. Sus carreteras serpenteantes muestran minaretes, portales tallados y monumentos del siglo XIX, como la Casa de las Maravillas, un antiguo palacio del sultán. Aquí fue donde curiosamente nació el cantante Freddie Mercury. Esta isla forma junto a las de Pemba y Mafia las llamadas Islas de las Especias. Y es que su principal industria la conforman la plantación de nuez moscada, la canela, el cardamomo, el clavo y la pimienta. De ahí que llegase a cautivar a que logró cautivar, a finales del siglo XVII, a los sultanes omaníes, a los comerciantes persas, a los navegantes que surcaban el Índico en busca de un remoto exotismo.

Plan de viaje:

Nosotros volamos con Emirates y la verdad es que fue genial. Solo tuvimos una escala en Dubai y luego llegamos directos a esta isla bonita.

Es importante que os advirtamos que el aeropuerto de Zanzíbar es peculiar. Es decir, no está muy bien acondicionado, y a pesar de la cantidad de hoteles de lujo que hay en la isla, el aeropuerto está en las antípodas de reflejar esto. Os lo decimos, para que no os de bajón cuando lleguéis a él. Hay que tomárselo con calma.

Vacunas:

Antes de organizar el viaje tendréis que vacunaros de:

  1. Hepatitis A: os pondrá una dosis ahora y luego, al cabo de 6/12 meses, deberéis poneros la segunda dosis. Se pide cine en el Centro de Vacunación Internacional o en el servicio de Medicina del Viajero y Vacunación Internacional de vuestra Mútua.
  2. Fiebre tifoidea: esta vacuna puede ser oral o inyectable.

(*) La de la fiebre amarilla no es obligatoria, pero si vais a Tanzania sí.

También es recomendable protegerse frente a otros vectores que transmiten enfermedades como Dengue, Chikungunya o Zika con repelentes para la piel basados en DEET (mínimo, 40%).

De todos modos, recordad llevaros también un botiquín básico con analgésicos, antihistamínicos, laxantes, antidiarréicos, antiinflamatorios, protectores estomacales, tiritas, crema solar… Y ¡no comer fruta o verduras peladas y beber siempre agua embotellada!

Para más información, visitad la web del Ministerio de Sanidad.

Seguro:

Es imprescindible que contratéis un seguro. Nosotros lo hicimos con Irati, pero hay muchas opciones.

Visado:

Para entrar en Zanzíbar hay que tener el pasaporte en vigor con al menos seis meses de validez desde la fecha de entrada y un visado que puede tramitarse en los principales aeropuertos y fronteras terrestres. Se realiza en esta web y cuesta: 50$. También podéis hacerlo en el mismo aeropuerto, pero os aconsejamos hacerlo previamente via Internet.

Moneda:

La moneda de Zanzíbar es el chelín tanzano (TSZ), aunque la moneda más aceptada es el dólar. Eso sí, ten en cuenta que los dólares deben ser posteriores al 2006 para que los acepten.

Las tarjetas de crédito más aceptadas son Visa y MasterCard.

Es recomendable que llevéis billetes pequeños para las propinas.

Electricidad:

La corriente eléctrica es de 220-250V/50Hz y los enchufes son de tres clavijas. Por ello, no olvidéis llevar un adaptador universal.

Clima:

Nosotros fuimos en septiembre, y la verdad es que el tiempo fue buenísimo. Calor pero no extremo y en general temperaturas más suaves que en pleno verano. En Zanzíbar reina el clima ecuatorial. De marzo a mayo es época de lluvias y la menos masificada ya que algunos hoteles cierran. De julio a septiembre es la temporada alta.

Otras recomendaciones:

Con respecto a la seguridad, la verdad es que Zanzíbar es un lugar tranquilo. Sí que es cierto que veréis mucha pobreza que contrasta con el lujo de los hoteles que inundan sus playas, y que en cuanto detecten que sois turistas saldrán de debajo de las piedras guías, niños vendiendo conchas o lugareños pidiendo dinero. Asimismo, la situación política en Zanzíbar es considerablemente estable, a pesar de algunas protestas ocasionales.

No obstante, recordad extremar las precauciones y evitar lugares aislados, mostrar objetos de valor, contratar guías no oficiales sin referencias, moveros por la isla andando de noche…

Qué ver y qué hacer:

Zanzíbar es para vivirla con calma. No es de esos lugares en los que te vuelves loco por la cantidad de cosas que hay que ver, sino que aquí y tal y como dicen ellos… el «Pole Pole» (poquito a poco) es la norma de la casa, así como el «Hakuna Matata» (vive y sé feliz). Poquito a poco, saboreando y disfrutando de sus playas, sus atardeceres, su deliciosa comida y su increíble silencio.

Aún así, estos son algunos lugares que realmente vale la pena visitar:

  • Visitar Stone town con un guía local oficial, sin perderse el mercado, las callejuelas serpenteantes del barrio antiguo (declarado Patrimonio de la Humanidad); la Casa de las Maravillas, que fue el primer edificio en contar con electricidad y ascensor en la isla y sus puertas pasan por ser las mayores de África oriental; la casa donde nació Freddy Mercury; el fuerte viejo, construido en 1699 por los omaníes antes de su expulsión, y que ahora es la sede del festival internacional de cine; el antiguo dispensario del siglo XIX construido por un mercante indio; y disfrutar de sus preciosas puertas de madera tallada, que dependiendo de su forma indicaban la posición social del dueño de la casa.
  • Navegar a bordo de un dhow por la bahía de Menai, y enloquecer con los islotes desiertos, los arrecifes de coral y bancos de arena. Ah! y avistar delfines. En esta bahía es donde hay más probabilidad de poder verlos.
  •  Practicar snorkel o submarinismo en el atolón de Mnemba.
  • Ver cómo los pescadores reparan sus redes y como las pescadoras recogen algas con sus coloridos trajes.
  • Bañarse en alguna de sus paradisíacas playas: Nungwi, Kendwa, Paje, Kiwengwa, Pongwe, Bwenjuu…
  • Alucinar con los atardeceres desde cualquier lugar de la isla.
  • Ir a comer a The Rock: un pequeño restaurante enclavado en una roca solo accesible por barca con marea alta. Vale mucho la pena ir y luego quedarse paseando por su playa de aguas turquesas.
Donde alojarse:

Nosotros nos alojamos en The Residence Zanzíbar y fue la mejor decisión. Este resort de lujo es el paraíso en la tierra. Se encuentra en Kizimkazi Mtendeni, a 57 km del aeropuerto internacional Abeid Amani Karume y a 55 minutos en coche de la ciudad de Zanzíbar.

The Residence está formado por preciosas villas que gozan con vistas a los jardines y a la piscina o al océano. Todas ellas cuentan con todas las comodidades, piscina privada… ¡Un sueño!

Por las mañanas se sirve un desayuno norteamericano en el establecimiento. Y también cuentan con 2 restaurantes, donde por la noche organizan diferentes espectáculos.

Además de estar ubicado en una playa de arena blanca preciosa y estar en uno de los parajes más idílicos de la isla, The Residence tiene una preciosa piscina de paredes de cristal, un spa, un centro de bienestar y un centro de fitness.

En los alrededores se puede practicar snorkel, ir de safari de delfines o visitar la reserva forestal de Jozani. Nosotros hicimos las dos primeras actividades y fue increíble.

Zanzibar es maravilla y os recomendamos muchísimo que vayáis a descubrirla.


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